El 15 de agosto de 2007un gravísimo terremoto de 8.1 grados en la Escala de Richter asoló varias provincias de la Costa Central y Sierra Centro del Perú, siendo las más afectadas Pisco, Chincha e Ica (en la región de Ica); Cañete y Yauyos (en la Región de Lima); y Huaytará y Castrovirreyna (en la región de Huancavelica), dejando aproximadamente 1.000 personas fallecidas, casi 2.000 heridas, 76.000 viviendas totalmente destruidas, y miles de familias damnificadas.
El terremoto devastó asimismo hospitales, colegios, iglesias y edificios gubernamentales en la ciudad de Pisco, y afectó seriamente las ciudades de Chincha Alta, Ica y Cañete.
Desde los primeros momentos, el Sistema de Naciones Unidas en el Perú, así como las distintas agencias de cooperación internacional, y las ONGD humanitarias, se pusieron a disposición de las autoridades peruanas para colaborar con medios humanos, técnicos y financieros en las labores de búsqueda y rescate, asistencia a la población damnificada, cobijo, etc.
UNFPA-Perú empezó a planificar y desarrollar su respuesta humanitaria inmediatamente después del terremoto, iniciándose el trabajo en la zona afectada el mismo mes de agosto de 2007, y se extendiéndose hasta diciembre de 2008.