61. En el Programa de Acción se prevé la necesidad de movilizar recursos financieros adicionales, tanto de fuentes nacionales como de los donantes, para poder ejecutar programas relacionados con la población que respondan a las recomendaciones básicas. En particular, se necesitaría financiación para los cuatro componentes de los programas de población que figuran a continuación: a) los servicios de planificación familiar; b) los servicios básicos de salud reproductiva para mejorar la salud materna; c) la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA; y d) la investigación básica y la reunión de datos sobre población y desarrollo, incluido el fomento de la capacidad (párr. 13.14). Se facilitaron estimaciones del costo que supondría la ejecución de programas centrados en esos cuatro componentes en los países en desarrollo y con economías en transición (párr. 13.15) y se calculó que dos terceras partes del costo serían sufragadas por los propios países y una tercera parte con cargo a fuentes externas.
62. El gasto de los países en actividades de población ha aumentado recientemente en todas las regiones, y en 2006 se situó en 23.000 millones de dólares. Alrededor del 30% del gasto total de los países se dedica a la prevención y el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA49, aunque en África Subsahariana el 88% del gasto de los países se dedica a los programas relacionados con el VIH/SIDA. La asistencia de los donantes para actividades de población aumentó considerablemente después de 2001, tras un período de crecimiento nulo que había comenzado en 1995. No obstante, el aumento de la financiación de los donantes se debe principalmente al aumento de las consignaciones para el tratamiento del SIDA, mientras que el apoyo de los donantes a los servicios de planificación familiar ha disminuido. Entre 1996 y 2005, el nivel de asistencia per cápita de los donantes para programas de planificación familiar disminuyó un 80%en África Subsahariana, un 70% en América Latina y el Caribe, casi un 65% enÁfrica Septentrional y Asia Occidental, y un 47% en Asia y el Pacífico (véase el gráfico VI).
63. Las inversiones en programas de planificación familiar que permitan a la mujer controlar el número de hijos que desea tener y espaciar su nacimiento contribuyen a la reducción de la tasa de fecundidad y son eficaces en función de los costos. La prestación de un conjunto de servicios mínimos de atención de la salud cuesta 45 dólares por persona y año, una cifra que supera con mucho el gasto actual en servicios de salud de la mayoría de los países de bajos ingresos50. Si se redujera la fecundidad para 2015 a los niveles previstos en la variante baja de las proyecciones de las Naciones Unidas, la población de los países menos adelantados en 2015 sería de 21 millones menos que si se utiliza la variante media51, lo que significaría un ahorro de casi 1.000 millones de dólares por año para 2015.
64. Aunque recientemente se han recibido nuevas promesas de financiación para servicios de planificación familiar, el nivel de financiación no ha crecido al mismo ritmo que la demanda, especialmente en los países de bajos ingresos, lo que pone en peligro no sólo el acceso universal a la salud reproductiva sino también el logro de todos los demás objetivos relacionados con la salud, el género y la educación que dependen de la consecución de esa meta.
49 Véase E/CN.9/2008/5, párr. 22.
50 Countdown Working Group on Health Policy and Health Systems, “Assessment of the health system and policy environment as a critical complement to tracking intervention coverage for maternal, newborn, and child health”, The Lancet, vol. 371, 2008.
51 La única diferencia entre las variantes media y baja es la tasa de fecundidad prevista. Las proyecciones de la tasa de fecundidad para los países menos adelantados en 2015 son de 3,69 en la variante baja y de 4,15 en la variante media, lo que supone una diferencia de 0,46 hijos por mujer.