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Cairo+15
Resolución 2009/3 de la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas

Conclusiones y recomendaciones

65. La plena aplicación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo puede contribuir significativamente al logro de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente. Quince años después de su aprobación, las lagunas en su aplicación son particularmente abundantes en los países menos adelantados y en la mayoría de los países de África Subsahariana y han impedido el progreso hacia el logro de objetivos de desarrollo cruciales, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Desde el decenio de 1970, las políticas de los gobiernos respaldadas por el apoyo de los donantes han logrado evitar una “explosión demográfica”, aunque la tasa de crecimiento demográfico sigue siendo elevada en muchos países de bajos ingresos. Esa elevada tasa de crecimiento demográfico, resultante de una tasa de fecundidad elevada sostenida, impone demandas cada vez mayores sobre los recursos existentes y reduce la capacidad de los gobiernos para responder a nuevos retos.

66. La reducción de la tasa de fecundidad hace que disminuya la proporción de personas a cargo en la población, creando una situación en que el cambio demográfico puede estimular el crecimiento económico si va acompañado de medidas para mejorar el capital humano, generar puestos de trabajo, aumentar el ahorro y mejorar la distribución de los ingresos. La reducción de la fecundidad también contribuye a la reducción de la pobreza y el hambre, tanto a nivel nacional como en las propias familias. Las familias que tienen menos hijos pueden invertir más recursos en la salud, la nutrición y la educación de cada uno de ellos. La información disponible sobre la transferencia intergeneracional pone de manifiesto que los países con menor fecundidad gastan considerablemente más en la salud y educación de los niños que los países con mayores tasas de fecundidad. La reducción del número de hijos facilita el logro del objetivo de la educación primaria universal.

67. La elevada fecundidad está asociada con la persistencia de la pobreza en los países, ya que los grupos de bajos ingresos tienen en general un mayor crecimiento natural que los grupos de altos ingresos. En consecuencia, la reducción de la fecundidad entre los hogares pobres puede contribuir a reducir la pobreza, tanto directa como indirectamente. Una elevada fecundidad entre los pobres puede contribuir a la reproducción intergeneracional de la pobreza.

68. Las políticas para hacer frente a los efectos de las variaciones bruscas en el precio de los alimentos, deberían dar prioridad a la protección inmediata de los más vulnerables, en especial las mujeres y los niños. Las respuestas a más largo plazo deben tener en cuenta políticas de población como parte de una respuesta coordinada para promover medios de vida sostenibles para todos al ayudar a las familias a evitar la reproducción intergeneracional de la pobreza.

69. Pese a los progresos realizados en la facilitación del acceso a métodos anticonceptivos modernos para las personas que los necesitan, se calcula que en los países en desarrollo 106 millones de mujeres casadas siguen teniendo necesidades no atendidas de servicios de planificación familiar. La atención de esas necesidades puede contribuir a reducir la mortalidad materna, mejorar la salud materna, reducir la mortalidad infantil, promover la igualdad entre los géneros, combatir el VIH/SIDA, y reducir la pobreza. Sin embargo, la financiación de los servicios de planificación familiar no ha crecido al mismo ritmo que la demanda. Entre 1996 y 2005, la asistencia per cápita aportada por los donantes para programas de planificación familiar disminuyó en la mayoría de las regiones. En África Subsahariana, la elevada prevalencia del VIH/SIDA ha hecho que la mayor parte del gasto de los países en programas de planificación familiar se haya dedicado al tratamiento del SIDA. Hay que aumentar considerablemente la financiación, tanto externa como de los propios países, destinada a las actividades de planificación familiar con el fin de poder alcanzar el objetivo del acceso universal a la salud reproductiva para 2015.

70. Los partos y embarazos demasiado seguidos en adolescentes y mujeres de edad avanzada aumentan el riesgo de mortalidad infantil. Con el fin de acelerar la reducción de la mortalidad infantil, en particular en los países de ingresos bajos con tasas de fecundidad elevadas, es imprescindible ampliar el acceso a servicios de planificación familiar y redoblar los esfuerzos para aumentar las intervenciones encaminadas a mejorar la salud de los niños con el fin de asegurar el cumplimiento del cuarto Objetivo de Desarrollo del Milenio.

71. La reducción de la mortalidad materna depende del acceso de la mujer a atención prenatal durante el embarazo, a comadronas capacitadas durante el parto y a atención obstétrica de emergencia en caso de que surjan complicaciones. La facilitación del acceso a servicios de planificación familiar que permitan a la mujer evitar embarazos imprevistos e indeseados reduce el riesgo de mortalidad materna. Además, al reducir el número de embarazos se reduce también el costo total de la prestación de servicios a las madres para asegurar una maternidad sin riesgos.

72. Los servicios de atención prenatal y planificación familiar deben incluir información y asesoramiento sobre VIH/SIDA y la realización de pruebas voluntarias para identificar a las mujeres que necesitan tratamiento y evitar la transmisión del VIH de la madre al hijo. Los servicios de planificación familiar permiten a las madres seropositivas evitar los embarazos no deseados, por lo que contribuyen a la reducción de la prevalencia del VIH entre los niños.

73. En los países en que la malaria es endémica, la atención prenatal debe incluir la aplicación intermitente de tratamiento contra la malaria a las embarazadas y la distribución de mosquiteros tratados con insecticidas. A mediano plazo, el mejoramiento del acceso a servicios de planificación familiar puede reducir el costo del control de la malaria al reducir el número de personas en situación de riesgo.

74. El logro de la igualdad entre los géneros, la equidad y el empoderamiento de la mujer es importante para combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades y asegurar un desarrollo sostenible. La educación es un medio crucial para habilitar a la mujer con los conocimientos, las aptitudes y la confianza en sí misma que necesita para participar plenamente en el proceso de desarrollo. El retraso del matrimonio y la maternidad contribuye a que las niñas y las mujeres jóvenes sigan en la escuela y adquieran las aptitudes que necesitan para mejorar sus perspectivas en el mercado de trabajo. La tasa de matriculación de las muchachas adolescentes en los centros de enseñanza secundaria aumentaría si se evitara su abandono de los estudios como consecuencia del embarazo.

75. Aunque la relación entre el crecimiento demográfico y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero es compleja y todavía no es posible medir los efectos de la dinámica de la población independientemente de otros cambios económicos y tecnológicos, la reducción del crecimiento demográfico permitiría ganar tiempo para adaptarse a esos cambios y, sobre todo en los países de bajos ingresos, reduciría la necesidad de adoptar medidas para mitigar sus efectos negativos.

76. El mantenimiento de un acceso adecuado a servicios de abastecimiento de agua para una población mundial en aumento es un reto importante. Teniendo en cuenta que el crecimiento demográfico aumenta la demanda de agua en todos los sectores de la economía, incluida la agricultura, si se controla ese crecimiento será más fácil conservar agua, realizar las inversiones necesarias para ampliar el acceso al agua y aumentar la cobertura del saneamiento a fin de cumplir las metas establecidas en el séptimo Objetivo de Desarrollo del Milenio.

77. La población actual de Asia es sólo ligeramente superior a los 4.000 millones de personas, en vez de superar la cifra de 6.000 millones que se hubiera alcanzado si la tasa de fecundidad se hubiera mantenido constante en los niveles del decenio de 1970, debido a que el 68% de las mujeres asiáticas de 15 a 49 años y que están casadas o viven en pareja utilizan algún métodoanticonceptivo. Por el contrario, en África Subsahariana la prevalencia del uso de anticonceptivos es sólo del 22% y ni siquiera se ha alcanzado la modesta meta del 31% prevista en 1994, que se utilizó como base para calcular el nivel de financiación necesario para poder alcanzar las metas y los objetivos establecidos en el Programa de Acción. Esas disparidades en la aplicación dificultan el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Apenas faltan seis años para que se cumpla el plazo fijado para su cumplimiento, por lo que se debería dar prioridad a la reducción de esas lagunas en la aplicación.


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