5. La erradicación de la pobreza extrema es un objetivo de desarrollo crucial. A fin de lograr el objetivo de reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que viven con menos de 1 dólar al día son necesarias políticas que aborden directamente los problemas socioeconómicos que causan la pobreza o la perpetúen. Sin embargo, las políticas demográficas también pueden hacer una contribución importante a la erradicación de la pobreza, ya que las dinámicas de población, el cambio económico y bienestar social están estrechamente relacionados entre sí. Un rápido crecimiento demográfico impone crecientes demandas sobre los recursos existentes y se asocia con menores ingresos. Así, en 2005 los países menos adelantados tenían los menores ingresos medios per cápita y las mayores tasas de crecimiento demográfico entre los grupos de desarrollo (véase el cuadro 2). En comparación, los ingresos per cápita en el resto de los países en desarrollo eran cuatro veces superior, y su crecimiento demográfico era la mitad del de los países menos adelantados, pero venía disminuyendo rápidamente desde el decenio de 1970. Los países desarrollados como grupo tenían los mayores ingresos per cápita y una tasa de crecimiento demográfico muy baja. Dado que la mayoría de los paísesmenos adelantados están en África, en 2005 el continente también tenía los menores ingresos per cápita y un rápido crecimiento demográfico.
6. La mayoría de los países en desarrollo, que experimentaron un rápido crecimiento demográfico después de 1950, cuando la mortalidad se redujo mucho antes de que comenzara a disminuir su fecundidad, se enfrentan hoy al desafío de proporcionar empleo decente a su creciente población en edad de trabajar. En 2008 había unos 200 millones de personas sin empleo, un 18% más que en 19953. El Programa de Acción reconoció que un alto crecimiento demográfico, generado por la diferencia entre la disminución de la mortalidad y la de la fecundidad, aumentaría los problemas a que se enfrentaban los gobiernos para crear empleo productivo (párr. 3.15).
7. La disminución de la fecundidad que forme parte de la transición demográfica puede aumentar el ahorro nacional y el crecimiento económico al reducir la proporción de hijos a cargo y aumentar la de las personas en edad de trabajar, produciendo así un “dividendo demográfico”4. Los menores coeficientes de dependencia obtenidos mediante la reducción de la fecundidad han contribuido al aumento de los ingresos per cápita y al crecimiento económico en países tan diversos como China, Egipto, los Estados Unidos de América, Irlanda, el Japón o Suecia5. Los efectos a mediano plazo de la disminución de la fecundidad en el crecimiento económico en los países desarrollados y en desarrollo representan alrededor del 20% del crecimiento de la producción per cápita entre 1960 y 19956.
8. Los países recientemente industrializados de Asia Oriental y Sudoriental, en particular, experimentaron grandes reducciones de la fecundidad después de 1965 y se han beneficiado de un vigoroso crecimiento económico7. Las importantes inversiones públicas en educación, junto con un entorno macroeconómico estable, un crecimiento económico centrado en la creación de empleo e instituciones que promovían el ahorro, fueron fundamentales para que esos países lograran todos los beneficios asociados con el dividendo demográfico. En el decenio de 1980 casi un tercio del aumento de los ingresos per cápita en los países recientemente industrializados de Asia Oriental y Sudoriental se debió al dividendo demográfico8. Como contraste, el crecimiento económico no ha logrado su pleno potencial en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe que también experimentaron un rápido descenso de la fecundidad9. Esos ejemplos muestran que aunque la reducción de la fecundidad puede acelerar potencialmente el crecimiento económico, el logro de ese potencial depende de que se creen las instituciones adecuadas y se adopten políticas económicas y sociales apropiadas, incluidas medidas para fortalecer el capital humano, generar empleo y mejorar la distribución de los ingresos.
9. Un crecimiento económico más rápido y sostenido proporciona a los gobiernos más margen para luchar contra la pobreza. Los elevados niveles de pobreza se asocian con la persistencia de una alta fecundidad. En 2005, los países en desarrollo en los que al menos el 40% de su población vivía con menos de 1 dólar al día tenían una fecundidad media de 5,4 hijos por mujer, más del doble de la de los países en desarrollo con niveles de pobreza inferiores al 10% (véase el cuadro 3). El grupo de países más pobres también tenía la tasa de crecimiento demográfico más alta (2,5%) más del triple de la de los países con bajos niveles de pobreza (0,7%). Los cuatro países más pobres —Burundi, Liberia, la República Unida de Tanzanía y Rwanda— con un nivel de pobreza que supera el 75%, también tenían una fecundidad total superior a los 6 hijos por mujer y tasas de crecimiento demográfico de más del 2,5%.
10. Los análisis de los efectos de la disminución de la fecundidad en la reducción de la pobreza han mostrado que los cambios demográficos por sí solos causaron una disminución del 14% de los niveles de pobreza en el mundo en desarrollo entre 1960 y 2000, y podrían producir otra disminución del 14% en 2000-2015 si la reducción de la fecundidad se acelera en los países con una alta fecundidad4.
11. La elevada fecundidad está asociada con la persistencia de la pobreza en los países, ya que los grupos de bajos ingresos tienen en general una fecundidad muy superior a la de los grupos de altos ingresos. Las encuestas realizadas en 56 países en desarrollo mostraron que las mujeres en el quintil más bajo de riqueza tenían, como promedio, dos hijos más que las mujeres en el quintil más alto10. En África la diferencia fue superior, de 2,8 hijos, mientras que en América Latina y el Caribe fue todavía más alta, de 3,8 hijos. Existen diferencias similares cuando el factor discriminante es la educación de la mujer, ya que existe una alta correlación entre los avances en la educación y la riqueza. Los datos sobre 43 países en desarrollo correspondientes a fines del decenio de 1990 indican que las mujeres sin escolarizar
tuvieron, como promedio, 2,3 hijos más que las mujeres con al menos educación secundaria".
12. En consecuencia, la reducción de la fecundidad entre los hogares pobres puede contribuir a reducir la pobreza, tanto directa como indirectamente. Cuanto mayor sea el aumento natural de la población que vive en la pobreza, más rápido aumentará su porcentaje en la población, y en consecuencia, aumentará el nivel general de pobreza. La mayor tasa de aumento natural del número de personas que viven con menos de 1 dólar al día ejerce una presión al alza sobre los niveles de pobreza equivalente a entre el 10% y el 50% de la tasa de reducción de la pobreza en el mundo en desarrollo entre 1900 y 200112. Estos efectos fueron más elevados en África y Asia Meridional.
13. La elevada fecundidad entre los pobres puede contribuir a la reproducción intergeneracional de la pobreza. Cuantos más hijos tenga una familia, cada uno de sus miembros podrá disponer de menos recursos y es menos probable que los niños consigan una educación adecuada. Si tienen menos hijos, los hogares pobres pueden invertir más en la nutrición, la salud y la educación de cada uno de ellos. Cuando los hogares pobres no pueden lograr sus objetivos reproductivos porque carecen de acceso a la planificación familiar, las políticas para aumentar ese acceso son un complemento útil de otras políticas encaminadas a luchar contra la pobreza.
14. En general, a los gobiernos de los países que experimentan un elevado crecimiento demográfico les preocupan las consecuencias de ese crecimiento13. Así, entre los 11 países con un crecimiento demográfico anual del 3% o más en 2005-2010, 9 de ellos —Benin, Burundi, Eritrea, Jordania, Liberia, Malí, el Níger, Timor-Leste y Uganda— consideraban que sus tasas de crecimiento demográfico eran demasiado altas, y todos, excepto Timor-Leste, habían adoptado políticas para reducirlas. Los otros dos, el Afganistán y la República Democrática del Congo, consideraban que sus tasas de crecimiento eran satisfactorias y no tenían políticas para influir en ellas. Entre los 36 países con tasas anuales de crecimiento demográfico que oscilaban entre el 2,0% y el 3,0%, el 72% consideraba que eran demasiado elevadas y el 67% había aprobado políticas para reducirlas. Incluso entre los 66 países con tasas de crecimiento más moderadas, que oscilaban entre el 1% y el 2%, el 48% consideraba que eran demasiado elevadas y la mayoría había adoptado políticas para reducirlas. Además, entre los 82 países con tasas de crecimiento inferiores al 1,0%, sólo el 32% comunicó que había aprobado intervenciones para aumentarlas.
3 Organización Internacional del Trabajo, Tendencias mundiales del empleo (Ginebra, Organización Internacional del Trabajo, 2008).
4 Andrew Mason y Sang-Hyop Lee, “The demographic dividend and poverty reduction” en Proceedings of the Seminar on the Relevance of Population Aspects for the Achievement of theMillennium Development Goals, Naciones Unidas, Nueva York, 17 a 19 de noviembre de 2004.
5 David E. Bloom y David Canning, “Global demographic change: dimensions and economic significance”, Population and Development Review, suplemento del vol. 34, 2008; Bo Malmberg y Thomas Lindh, “Demographically based global income forecasts up to the year 2050”, International Journal of Forecasting, vol. 23, No. 4, 2007.
6 Allen Kelley y Robert Schmidt, “Evolution of recent economic-demographic modeling: A synthesis”. Journal of Population Economics, vol. 18, No. 2, junio de 2005.
7 Andrew Mason, editor, Population Change and Economic Development in East Asia: Challenges Met, Opportunities Sized, (Stanford University Press, 2001); David E. Bloom, David Canning y Jaypee Sevilla, The Demographic Dividend: A New Perspective on the Economic Consequences of Population Change (Santa Mónica, California, Rand Press, 2002).
8 David E. Bloom y Jeffrey G. Williamson, “Demographic transitions and economic miracles in emerging Asia”, World Bank Economic Review, vol. 12, No. 3, 1998
9 Andrew Mason, “Demographic transition and demographic dividends in developed and developing countries”, en: Proceedings of the United Nations Expert Group Meeting on Social and Economic Implications of Changing Population Age Structures, Ciudad de México, 31 de agosto a 2 de septiembre de 2005; Casio Turra y Bernardo Queiroz, “Intergenerational transfers and socio-economic inequality in Brazil: a first look”, Notas de Población, No. 80, octubre de 2005.
10 Davidson R. Gwatkin, Shea Rutstein, Kiersten Johnson, Eldaw Suliman, Adam Wagstaff y Agbessi Amouzou, Socio-Economic Differences in Health, Nutrition and Population within Developing Countries: An Overview (Washington, D.C., Banco Mundial, 2007).
11 Shea Oscar Rutstein, Fertility Levels, Trends and Differentials 1995-1999. DHS Comparative Reports No. 3 (Calverton, Maryland, ORC Macro, diciembre de 2002).
12 Martin Ravaillon, “On the contribution of demographic change to aggregate poverty measures for the developing world” World Bank Policy Research Working Paper, No. 3580, Banco Mundial, abril de 2005.
13 World Population Policies 2007 (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: E.08XIII.8).
15. La pobreza y el hambre están estrechamente relacionadas porque, aunque hay suficientes alimentos para alimentar a los 6.800 millones de personas del mundo, los pobres no pueden sufragar el costo de los alimentos, ya que además, tras años de estabilidad relativa, los precios de los principales alimentos básicos aumentaron acusadamente entre 2006 y el primer semestre de 200814. En consecuencia, se calcula que el número de personas desnutridas habría aumentado en 40 millones sólo en 2008, hasta alcanzar 963 millones de personas, en comparación con 923 millones de personas en 2007 y 848 millones en 2003-200515, haciendo más difícil lograr el objetivo de reducir a la mitad para 2015 la proporción de personas que padecen hambre (primer Objetivo de Desarrollo del Milenio). Aunque los precios de los alimentos han disminuido recientemente, la crisis alimentaria de 2008 evidenció las vulnerabilidades de muchas poblaciones. La crisis obedeció a aumentos de la demanda de alimentos que no se vieron compensados por aumentos de la oferta. El aumento de la demanda se debe al crecimiento demográfico, al aumento de los ingresos y a los cambios en las modalidades de alimentación en los países en desarrollo, en especial en China. El menor aumento de la oferta de alimentos se debe a muchos factores, incluidos recientes incrementos del costo de las semillas y los fertilizantes al aumentar los precios de la energía, a las escasas inversiones a largo plazo en infraestructura rural y desarrollo agrícola en muchos países en desarrollo, a las crecientes limitaciones en el acceso a la tierra y el agua y a la reasignación de tierras para producir biocombustibles16.
16. A nivel mundial, el crecimiento demográfico es uno de los principales determinantes de la demanda de alimentos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se espera que la ingesta de calorías aumente de una media mundial de 2.803 kcal por persona y día en 1999 a 3.050 kcal para 203017, un aumento del 9% por persona. Durante ese período, se prevé que la población mundial crezca de 6.000 millones de personas a 8.300 millones, produciendo un aumento global de la demanda de calorías de casi el 50%, del que el 76% es atribuible al aumento del número de personas.
17. En los países, el mayor aumento natural entre los pobres puede contribuir a aumentar los niveles de hambre y malnutrición, así como los niveles de pobreza. Dado que los hogares de bajos ingresos suelen tener una mayor tasa de fecundidad que los hogares con mayores ingresos, normalmente tienen que asignar un mayor porcentaje de sus ingresos a comprar alimentos, y son particularmente vulnerables al aumento de los precios de los alimentos o de los costos de su producción. Así, el aumento de los precios de los alimentos ha tenido efectos más serios en los países en desarrollo con poblaciones en rápido crecimiento y en los que la pobreza ya era elevada antes de la crisis. Entre 2005 y 2007 el incremento de los precios de los alimentos ha hecho que el nivel de pobreza aumentara alrededor del 4,5% en los países de bajos ingresos, lo que supone que otros 105 millones de personas han quedado sumidas en la pobreza18.
18. El aumento de los precios de los alimentos causó otros 41 millones de personas malnutridas en Asia y 24 millones de personas en África Subsahariana entre 2003-2005 y 2007, las dos regiones en las que en 2003-2005 vivía el 89% (750 millones) de las personas que padecían hambre en el mundo19. Se produjeron aumentos de la malnutrición, aunque de menor magnitud, en todas las demás regiones en desarrollo, y en América Latina se anularon todos los progresos logrados desde 1995. Evidentemente, las políticas para hacer frente a los efectos de las variaciones bruscas de los precios de los alimentos deberían dar prioridad a la protección inmediata de los hogares y personas más vulnerables, en especial las mujeres y los niños, a fin de lograr el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, las respuestas a más largo plazo deben tener en cuenta que las políticas demográficas pueden ser parte de una respuesta coordinada para promover medios de vida sostenibles y afianzar las perspectivas de desarrollo para todos, ayudando a evitar que los hogares queden atrapados por la pobreza.
14 Entre enero de 2006 y marzo de 2008 los precios mundiales de los alimentos aumentaron un 68%. El precio del trigo se duplicó entre abril de 2007 y marzo de 2008, y el del arroz se triplicó entre enero y abril de 2008, como comunicaron Quentin Wodon y Hassan Zaman en “Rising food prices in sub-Saharan Africa: Poverty impact and policy responses”, World Bank Policy Research Working Paper, No. 4738, 2008.
15 Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2008, http://www.fao.org/docrep/011/i0291s/ i0291s00.htm, consultado el 20 de diciembre de 2008; FAO, Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, Evaluación de la seguridad alimentaria y situación de la nutrición a escala mundial, 34º período de sesiones, 14 a 17 de octubre de 2008.
16 Joachim von Braun y cols. “High food prices: The what, who, and how of proposed policy actions” International Food Policy Research Institute Policy Brief, mayo de 2008, http://www.ifpri.org/PUBS/ib/FoodPricesPolicyAction.pdf.
17 World Agriculture: Towards 2015/2030, Summary Report (Roma, FAO, 2002).