1. El Programa de Acción1 de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo proporciona un conjunto amplio de objetivos y recomendaciones para mejorar el bienestar humano y promover el desarrollo sostenible y el crecimiento económico sostenido. Sus metas y objetivos concuerdan con otros objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente y las medidas que recomienda apoyan plenamente el logro de esos objetivos, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio2. La base del Programa de Acción incluye directrices sobre políticas, programas y medidas directamente relacionados con las dinámicas de población y que influyen en el crecimiento y la estructura demográficos. El presente informe se centra en la manera en que la aplicación de esas directrices básicas y las acciones que conllevan contribuyen al logro de objetivos de desarrollo fundamentales.
2. Dos de los principales logros del siglo XX fueron la reducción universal de la mortalidad y la consiguiente reducción de la fecundidad. En 1994, cuando se celebró la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo para examinar las relaciones entre las dinámicas de población y el desarrollo sostenible, no cabía duda de que el crecimiento demográfico ya no era la amenaza que era en 1974 cuando se celebró la primera conferencia intergubernamental sobre población, la Conferencia Mundial de Población. Para 1994 la fecundidad había venido disminuyendo durante al menos dos decenios en la mayoría de los países de Asia y América Latina y el Caribe, y estaba comenzando a disminuir en varios países de África Subsahariana. La tasa anual de crecimiento demográfico se redujo, desde su máximo del 2,02% entre 1965 y 1970 al 1,54% y estaba en claro descenso. Parecía haberse evitado una “explosión demográfica”.
3. Hoy día, se estima que la tasa mundial de crecimiento demográfico es aún menor, del 1,17% anual, y se ha dado por sentado que seguirá disminuyendo. Sin embargo, el examen de una explosión demográfica que no llegó a producirse es instructivo para subrayar que siguen sin haber motivos para la complacencia (véase el cuadro 1). Si la fecundidad hubiese permanecido constante en Asia al nivel existente en 1970, en 2005 su población habría sido de 6.100 millones de personas, casi la población actual en todo el mundo. Debido a la rápida disminución de la fecundidad lograda en la mayoría de los países de Asia, en especial los más poblados, en 2005 la población de Asia era de 3.900 millones de personas, un 54% menos de lo que hubiera sido sin la disminución de la fecundidad. En cuanto a América Latina y el Caribe las cifras son más moderadas. Sin embargo, sin la rápida disminución de la fecundidad lograda, en 2005 esa importante zona hubiera tenido una población un 38% superior a la que tuvo (769 millones frente a 558 millones). Lo crucial es que, en el caso de África, la diferencia entre la población si la fecundidad no hubiera disminuido desde 1970 (832 millones) y la población que realmente tuvo (769 millones) es muy pequeña, ya que representa apenas el 8% de la población actual. En los países menos adelantados la diferencia es mayor, pero también escasa, ya que supone apenas el 15% de la población existente en 2005. Esos resultados indican que la explosión demográfica se evitó globalmente porque la fecundidad disminuyó rápidamente en Asia y América Latina y el Caribe, pero la explosión demográfica se produjo en África y en la mayoría de los países menos adelantados. Como se documenta en el presente informe, un rápido crecimiento demográfico está asociado con varios efectos sociales y económicos negativos.
4. En los cuatro últimos decenios se ha demostrado que las políticas y los compromisos gubernamentales pueden lograr una gran diferencia para conformar las dinámicas de población. Los éxitos logrados no hubieran sido posibles sin el compromiso gubernamental o la participación continua de la comunidad internacional, reflejadas en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. Es fundamental para el éxito del Programa de Acción el hincapié que hace en las medidas basadas en derechos y principios fundamentales. Reconociendo que el respeto de los derechos humanos es la base para lograr el desarrollo, el Programa de Acción establece objetivos y proporciona recomendaciones justificables, no sólo porque conducen al desarrollo o tienen un efecto positivo en el bienestar de las personas, sino también porque son una expresión de los derechos del individuo. Así, las medidas para hacer avanzar la igualdad y equidad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer que se propugnan en el Programa de Acción son cuestiones relativas tanto a los derechos como al desarrollo. La plena ejecución del Programa de Acción es más urgente que nunca hoy día porque se está acabando el tiempo para lograr sus objetivos, y como se documenta en el presente informe, las lagunas en la aplicación son especialmente comunes en los países de bajos ingresos y entre los segmentos más pobres de la sociedad. Acelerar la ejecución del Programa de Acción no sólo contribuiría a lograr los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, sino también a garantizar que todas las personas disfruten plenamente de sus derechos humanos.
1 Informe de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, El Cairo, 5 a 13 de
septiembre de 1994 (publicación de las Naciones Unidas, número de venta: S.95.XIII.18).
2 Véase E/CN.9/2005/6, secc. III.