23. La salud de una población es un importante determinante del crecimiento económico. Estudios empíricos22 muestran que las mejoras en salud son un impulso significativo para el crecimiento económico en los países en desarrollo, lo que supone que la salud, al igual que la educación, es un componente fundamental del capital humano. Una mejor salud conduce a mayores ingresos y viceversa, lo que genera un ciclo beneficioso en el que las mejoras de la salud y el aumento de los ingresos se refuerzan mutuamente. El Programa de Acción reconoce esa realidad al establecer objetivos ambiciosos para mejorar la salud. Subrayando el aumento de la longevidad producido desde 1950 como importante logro, exhorta a aumentar los años de vida saludable y reducir las disparidades en la esperanza de vida entre los diversos países y dentro de cada país (párr. 8.3 b)) y establece el objetivo de alcanzar para el año 2015 una esperanza de vida al nacer superior a los 75 años, o al menos de 70 años en los países con los niveles de mortalidad mas elevados en 1994 (párr. 8.5).
24. El Programa de Acción exhorta a que para 2015 se consiga una tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años inferior a 45 por cada 1.000 nacidos vivos (párr. 8.16), un objetivo más ambicioso que el establecido en el cuarto Objetivo de Desarrollo del Milenio (reducirla en dos terceras partes entre 1990 y 2015). Aunque la mortalidad infantil en los países en desarrollo ha venido disminuyendo, de 103 a 74 muertes por cada 1.000 nacidos vivos entre 1990 y 2007, la tasa de disminución debería aumentar más de cinco veces para alcanzar el cuarto Objetivo de Desarrollo del Milenio para 2015 (véase el cuadro 5). En África Subsahariana la reducción de la mortalidad de los niños menores de 5 años ha sido lenta, y se necesitaría una reducción de más de ocho veces para lograr el objetivo establecido.
25. A fin de reducir la mortalidad infantil, el Programa de Acción exhorta a que se refuercen los sistemas de salud primaria para proporcionar cuidados prenatales y neonatales y asistencia en el parto, y promover la lactancia materna exclusiva, la aportación de suplementos de micronutrientes y la inmunización contra el tétanos. Subraya la importancia de reducir las principales enfermedades infantiles, en particular las enfermedades infecciosas y parasitarias, y evitar la malnutrición entre los niños, en especial entre las niñas. Las medidas clave para seguir ejecutando el Programa23 subrayan la necesidad de ampliar la inmunización y la importancia de utilizar la terapia de rehidratación oral para el tratamiento de la diarrea.
26. Un examen de las intervenciones de salud en 68 países, en los que se producía el 97% de todas las muertes infantiles, determinó que se habían realizado importantes progresos en la ampliación de la cobertura de las intervenciones programadas, como las inmunizaciones, los suplementos de vitamina A y los mosquiteros tratados con insecticida24. Se lograron menos progresos en el fortalecimiento de los sistemas de salud, y en consecuencia, las intervenciones que requieren servicios clínicos que funcionen bien, incluido el tratamiento de enfermedades en recién nacidos y niños de mayor edad, todavía distan mucho de satisfacer la demanda. Además, la lucha contra la malnutrición sigue siendo un importante desafío: en 62 de los 68 países examinados, al menos uno de cada cinco niños menores de 5 años tenía retrasos en el crecimiento (es decir, tenían una baja talla para su edad debido a la malnutrición crónica).
27. El acceso inadecuado a la planificación familiar es otro impedimento para aumentar la supervivencia de los niños. Los partos y embarazos demasiado seguidos en adolescentes y mujeres de edad avanzada aumentan el riesgo de mortalidad infantil. Si se definen los niños con un alto riesgo como los nacidos de madres menores de 18 años o mayores de 34, los nacidos en el plazo de 24 meses de un parto anterior y aquellos con un orden de nacimiento cuarto o superior, el porcentaje de niños con un riesgo elevado presenta una alta correlación con el nivel de mortalidad de niños menores de 5 años, como muestran datos derivados de 172 encuestas demográficas y de salud realizadas en 1985-2007 (véase el gráfico II). Sin controlar las demás variables, la proporción de nacimientos en las categorías de alto riesgo representa el 41% de las variaciones de la mortalidad de niños menores de 5 años entre los países. Mientras las mujeres tengan hijos a una edad demasiado temprana o tardía de su vida reproductiva, o tengan partos demasiado seguidos, por falta de acceso a servicios de planificación familiar, el aumento de ese acceso reduciría el riesgo de mortalidad infantil.
28. El intervalo entre embarazos es el tiempo transcurrido entre el parto de un hijo nacido vivo u otro resultado del embarazo y el inicio del siguiente embarazo. Los intervalos entre embarazos superiores a los dos años reducen la mortalidad infantil. El análisis de la supervivencia de más de 1 millón de nacimientos registrado en las encuestas demográficas y de salud realizadas entre 2000 y 2005 halló que los intervalos entre embarazos que oscilaban entre 36 y 47 meses se asociaban con menores riesgos de mortalidad infantil25. Si las mujeres esperasen al menos 24 meses después de tener un hijo nacido vivo antes de concebir de nuevo, la mortalidad de los niños menores de 5 años descendería un 13%, y un 25% si las mujeres esperasen 36 meses. En consecuencia, la Organización Mundial de la Salud ha emitido nuevas directrices aconsejando a las mujeres que esperen al menos 24 meses después de tener un hijo nacido vivo antes de intentar concebir de nuevo26.
29. Los gobiernos de los países en desarrollo están especialmente preocupados por sus elevadas tasas de mortalidad infantil: más del 80% consideran que sus niveles son inaceptables. Los países con cifras de nacimientos elevadas y en aumento se enfrentan a mayores problemas para mejorar la salud infantil. Las medidas para satisfacer las necesidades no cubiertas de planificación familiar pueden reducir significativamente los costos que supone garantizar la salud infantil. En Ghana, por ejemplo, cubrir las necesidades insatisfechas reduciría en 1,4 millones el número de inmunizaciones contra el sarampión requeridas entre 2006 y 201527. A fin de acelerar la reducción de la mortalidad infantil, en particular en los países de bajos ingresos con una fecundidad elevada, es crucial aumentar el acceso a la planificación familiar, junto con esfuerzos renovados por ampliar las intervenciones que mejoren la salud infantil, para lograr el cuarto Objetivo de Desarrollo del Milenio.
22 Guillem López-Casasnovas y cols., Health and Economic Growth: Findings and Policy Implications (Boston, Massachusetts, MIT Press, 2005); David E. Bloom y David Canning, “The health and wealth of nations”, Science, vol. 287, No. 5456, 18 de febrero de 2000.
23 Véase resolución S-21/2 de la Asamblea General, anexo.
24 Countdown Coverage Writing Group. “Countdown to 2015 for maternal, newborn, and child survival: the 2008 report on tracking coverage of interventions.” The Lancet, vol. 371 (2008).
25 Shea Oscar Rutstein, “Further evidence of the effects of preceding birth intervals on neonatal, infant, and under-five-years mortality and nutritional status in developing countries: evidence from the Demographic and Health Surveys.” DHS Working Papers, No. 41 (Calverton, Maryland, Macro International Inc., 2008).
26 Organización Mundial de la Salud, Report of a WHO technical consultation on birth spacing (Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2006).
30. La malaria causa 250 millones de episodios de la enfermedad al año y 900.000 muertes. Se están emprendiendo medidas para lograr una cobertura universal con intervenciones apropiadas para 2010, incluida la distribución de unos 720 millones de mosquiteros impregnados de insecticida de larga duración28, la fumigación residual intermitente para el control de vectores y el tratamiento preventivo intermitente de las mujeres embarazadas en las zonas de alta transmisión para reducir la prevalencia de la anemia relacionada con la malaria entre ellas y el consiguiente bajo peso al nacer de sus hijos. Aunque la distribución de mosquiteros se ha expandido rápidamente, las encuestas realizadas en 2006 en 18 países africanos indicaron que apenas el 23% de los niños y el 27% de las mujeres embarazadas dormían bajo mosquiteros29.
31. En la actualidad, sólo el 18% de las mujeres embarazadas en las zonas de alta transmisión reciben tratamiento preventivo intermitente. A fin de lograr la cobertura universal, requerirían tratamiento anualmente 25 millones de mujeres embarazadasen África. Las iniciativas para prevenir o tratar la malaria durante el embarazo funcionan mejor cuando existe una estrecha cooperación entre los programas nacionales de control de la malaria y los programas de salud reproductiva y cuando el tratamiento contra la malaria forma parte de un conjunto amplio de cuidadosprenatales. Dado que en varios países de África un número muy superior de mujeres embarazadas reciben cuidados prenatales que las que reciben tratamiento intermitente, se podrían utilizar las visitas a los centros de cuidados prenatales para ampliar el tratamiento contra la malaria y distribuir mosquiteros. En última instancia, las iniciativas para ampliar el control de la malaria y la prevención requieren que se amplíen y mejoren los sistemas de salud en apoyo a otras intervenciones.
32. La reducción del crecimiento demográfico mediante un mayor acceso a la planificación familiar puede disminuir los costos del control de la malaria. Los costos de proporcionar y mantener mosquiteros en 16 países de África se podrían reducir entre un 4% y 19% en 2005-2015 si se satisficieran las necesidades no atendidas de planificación familiar27.
27 Scott Moreland y Sandra Talbird, Achieving the Millennium Development Goals: The contribution of fulfilling the unmet need for family planning. (Washington, D.C., Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, 2006).
28 The Global Malaria Action Plan (Ginebra, Alianza Hacer Retroceder el Paludismo, 2008).
29 Organización Mundial de la Salud, World Malaria Report 2008 (Ginebra, número de venta WHO/HTM/GMP/2008.1).
33. El Programa de Acción fue uno de los primeros documentos convenidos internacionalmente en los que se pedían esfuerzos concertados para prevenir la difusión de la epidemia de VIH/SIDA y prestar apoyo a los afectados por la enfermedad (párr. 8.29b). A pesar de los importantes progresos realizados en el desarrollo de tratamientos efectivos de la enfermedad, la epidemia sigue siendo uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la comunidad internacional. Así, los gobiernos del 81% de los países desarrollados y del 93% de los países en desarrollo consideran el VIH/SIDA como una importante preocupación. Se está siguiendo una estrategia múltiple para controlar la epidemia, centrada en la prevención, los cuidados y el tratamiento. Los principales elementos de la estrategia son proteger de la discriminación y estigmatización a las personas que viven con el VIH, establecer órganos de coordinación sobre el VIH/SIDA a nivel nacional, elaborar estrategias multisectoriales, y crear asociaciones con la sociedad civil, que incluyan a las personas que viven con el VIH.
34. En 2008, 33 millones de personas vivían con el VIH, pero las estimaciones de tendencias muestran signos de progreso alentadores. A nivel mundial, el porcentaje de adultos que vivían con el VIH se estabilizó en 2000 y el número de nuevas infecciones por el VIH ha disminuido en varios países. En 14 de 17 países africanos con resultados de encuestas adecuados, el porcentaje de mujeres embarazadas de 15 a 24 años que vivían con el VIH ha venido disminuyendo desde 2000-2001, y en 7 países el descenso de las infecciones entre mujeres de 15 a 24 años ha igualado o superado la reducción del 25% que se pide en la Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA30.
35. Las medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción23 subrayaron en el párrafo 68 las sinergias potenciales entre la prevención del VIH y la salud reproductiva al exhortar a los gobiernos a “velar por que la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA, así como los servicios necesarios, formen parte integrante de los programas de salud reproductiva y sexual en el nivel de los servicios de atención primaria de la salud”. La mayoría de las mujeres de los países en desarrollo se pone en contacto por primera vez con el sistema de salud cuando necesita cuidados prenatales o servicios de planificación familiar. Ese contacto proporciona una valiosa oportunidad para ofrecer a las mujeres información y asesoramiento sobre las maneras de evitar la infección por el VIH. Dado que la prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo es prioritaria, los cuidados prenatales deberían incorporar pruebas y servicios de asesoramiento voluntarios para determinar qué mujeres necesitan tratamiento, y deberían incluir medios de remitir a las mujeres seropositivas y sus familias a servicios que proporcionen cuidados, tratamiento y apoyo. Aunque se han logrado progresos significativos para ampliar el tratamiento de las mujeres embarazadas seropositivas para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo, en 2007 sólo el 33% de esas mujeres recibió el tratamiento necesario con antirretrovirales. En un estudio de 51 países afectados por la epidemia, se consideró que sólo 8 —Benin, Botswana, el Brasil, Burkina Faso, Kenya, Rwanda, Sudáfrica y Swazilandia— podrían lograr una cobertura del 80% de las mujeres embarazadas seropositivas para 201024, como se exhortó en el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el VIH/SIDA celebrado en 2001.
36. Al haber una elevada superposición entre la población con riesgo de embarazos no deseados y la población con riesgo de verse expuesta al VIH, los programas de planificación familiar pueden contribuir a reducir el riesgo de infección. Además, cuando las mujeres ya son seropositivas, la planificación familiar puede ayudarlas a evitar embarazos no deseados. En un análisis de los efectos de la planificación familiar para prevenir de los embarazos no deseados entre mujeres seropositivas se llegó a la conclusión de que es un medio de reducir la prevalencia del VIH entre los niños más eficaz en función del costo que dar tratamiento con antirretrovirales a las mujeres embarazadas seropositivas31.
37. La expansión del tratamiento con antirretrovirales ha sido rápida, pero en 2007 sólo recibían tratamiento 3 millones de los 9,7 millones de personas que lo necesitaban en los países en desarrollo. Además, queda mucho por hacer para prevenir la propagación del VIH. En los países que han realizado las encuestas necesarias, como mucho el 40% de los hombres y el 36% de las mujeres de 15 a 24 años comprendían cómo se transmite el VIH y la manera de prevenir la infección, niveles muy inferiores al objetivo del 95%. Además, los grupos especialmente vulnerables a la infección continúan sin tener acceso adecuado a los servicios de prevención del VIH.
30 Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), Informe sobre la epidemia mundial de SIDA 2008 (Ginebra, 2008).
31 Heidi W. Reynolds y cols., “The value of contraception to prevent perinatal HIV transmission”, Sexually Transmitted Diseases, vol. 33, No. 6, 2006.
38. En el Programa de Acción se insta a los países a que reduzcan la mortalidad materna a la mitad de los niveles de 1990 para el año 2000 y a que efectúen una nueva reducción a la mitad para el año 2015 (párr. 8.21), lo que supone una reducción total del 75% entre 1990 y 2015, tal como se establece en el quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio. Para alcanzar ese objetivo es preciso adoptar una estrategia múltiple. Las probabilidades de que la mujer sobreviva a la etapa reproductiva aumentan si se reduce el número de embarazos. Se deben adoptar medidas para reducir el riesgo de complicaciones durante el embarazo y el parto y mejorar el acceso a atención obstétrica adecuada, de modo que, si surgen complicaciones, el riesgo de muerte durante el parto sea mínimo. Además, es necesario contar con asistencia sanitaria cualificada para resolver las complicaciones del aborto y ofrecer asesoramiento después del aborto y programas de formación y planificación familiar para evitar abortos reiterados. Por último, el retraso del matrimonio y la prevención del embarazo entre las mujeres más jóvenes, así como la adopción de estrategias para reducir su riesgo de infección por el VIH, también contribuyen a disminuir el riesgo de mortalidad materna.
39. No se dispone de datos fiables para poder evaluar el nivel y las tendencias de la mortalidad materna, en particular en los países en desarrollo donde es más elevada. Se calcula que en 2005 murieron 536.000 mujeres por causas relacionadas con la maternidad, el 99% de ellas en países en desarrollo32. En 14 países, lamayoría de ellos de África Subsahariana, la tasa de mortalidad materna superaba la cifra de 1.000 muertes por cada 100.000 nacidos vivos. Según las estimaciones, en 2005 la tasa promedio de mortalidad materna en las regiones menos desarrolladas era de 450 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, mientras que en las regionesmás desarrolladas se reducía a 11 (cuadro 6). África tenía la tasa de mortalidad materna más elevada, con 820 muertes por cada 100.000 nacidos vivos.
40. Se ha avanzado poco en la reducción de la mortalidad materna en los países en desarrollo. Entre 1990 y 2005, la mortalidad materna en las regiones menos desarrolladas se redujo un 0,4% por año, muy por debajo del 13% anual necesario para conseguir el quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio. En África, la tasa de mortalidad materna se mantuvo prácticamente invariable. Incluso en América Latina y el Caribe, donde se registró un descenso anual del 2,2%, la reducción es todavía muy inferior al 10,6% necesario para alcanzar el quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio. Una de las principales razones de ese lento descenso es que para prevenir la mortalidad materna es preciso contar con un sistema de salud eficiente, que asegure la prestación de cuidados en el período prenatal, durante el parto y después de él y el acceso a atención obstétrica de emergencia en caso de que surjan complicaciones. Un primer paso crucial en el mejoramiento de los sistemas de salud es el aumento del acceso a comadronas capacitadas para prevenir la mortalidad materna33.
41. El riesgo de mortalidad materna va asociado al número de embarazos, por lo que el acceso a servicios de planificación familiar que permitan a la mujer evitar embarazos imprevistos o no deseados puede reducir la mortalidad materna34. Las muertes maternas se podrían reducir entre un 25% y un 40% si se evitaran los embarazos no planeados o no deseados35. Si se atendieran las necesidades no satisfechas de servicios de planificación familiar, se podrían evitar casi 52 millones de embarazos no planeados por año y, gracias a ello, prevenir 142.000 casos de muerte de la madre36. Por otro lado, si se evitaran los embarazos no deseados mediante la utilización de anticonceptivos, se reduciría el número de mujeres que tendría que recurrir al aborto en condiciones inseguras. Cada año, alrededor del 13% de los casos de mortalidad materna son consecuencia de abortos practicados en condiciones de riesgo y se podrían evitar prácticamente todas esas muertes37.
42. Si se redujera el número de embarazos, el costo de la prestación de servicios para asegurar una maternidad sin riesgos sería menor. En 16 países africanos, el éxito en la prevención de embarazos no planeados o no deseados podría suponer un ahorro de entre el 4% y el 21% en el gasto total de aplicación de un programa de maternidad sin riesgos entre 2005 y 201527. Además, las economías obtenidas en los servicios de maternidad serían por lo general superiores a los costos de expansión de los programas de planificación familiar.
32 Maternal Mortality in 2005: estimates developed by WHO, UNICEF, UNFPA and the World Bank (Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2007).
33 Jon Rohde y eds. “30 years after Alma-Ata: has primary health care worked in countries?” The Lancet, vol. 372, 2008
34 Stan Bernstein y Charlotte Juul Hansen, Public Choices, Private Decisions: Sexual and Reproductive Health and the Millennium Development Goals. (Nueva York, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2006).
35 Oona M. R. Campbell y Wendy J. Graham, “Strategies for reducing maternal mortality: getting on with what works”, The Lancet, vol. 368, 2006.
36 Michael Vlassoff y eds., “Assessing costs and benefits of sexual and reproductive health interventions”, Occasional Report No. 11, Alan Guttmacher Institute, 2004.
37 Organización Mundial de la Salud, Unsafe abortion: Global and Regional Estimates of the Incidence of Unsafe Abortion and Associated Mortality in 2003 (Ginebra, OMS, 2007).
43. En la Cumbre Mundial 2005, los Jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron a lograr el acceso universal a la salud reproductiva para 2015, reconociendo que contribuiría a reducir la mortalidad materna, mejorar la salud materna, reducir la mortalidad infantil, promover la igualdad entre los géneros, luchar contra el VIH/SIDA y erradicar la pobreza. En el Programa de Acción se define la salud reproductiva como un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de procrear, y la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia. Esta última condición lleva implícito el derecho del hombre y la mujer a obtener información sobre métodos seguros, efectivos, asequibles y aceptables de planificación familiar y a tener acceso a ellos (párr. 7.2).
44. A nivel mundial, el porcentaje de mujeres de 15 a 49 años, casadas o que viven en pareja y que utilizan anticonceptivos pasó del 56% en 1993 al 63% en 2003, lo que significa que 716 millones de mujeres utilizaban anticonceptivos en 2003. La tasa de uso de anticonceptivos es elevada en casi todas las zonas principales: 73% en América del Norte, 71% en América Latina y el Caribe, 68% en Asia y Europa, y 60% en África Meridional (excluido el Sudán). No obstante, esa tasa es muy baja en los países subsaharianos (22%) y en las regiones en desarrollo de Oceanía (27%). Los países de África Subsahariana, en particular, no han alcanzado el nivel de uso de anticonceptivos previsto en 1994 (31%), en el que están basadas las recomendaciones sobre financiación que figuran en el Programa de Acción. Es más, en el 60% de los 47 países de África Subsahariana sobre los que se dispone de datos al respecto, la tasa de uso de anticonceptivos sigue estando por debajo del 25%. Esa tasa es particularmente baja en los países de África Oriental,África Central y África Occidental, donde la tasa de fecundidad sigue superando con creces la cifra de 5 hijos por mujer (véase el gráfico III). De hecho, la tasa de uso de anticonceptivos guarda una alta correlación con la tasa total de fecundidad, y en la mayoría de los países en que ha aumentado el uso de anticonceptivos se ha registrado un descenso de la fecundidad.
45. A nivel mundial, los tipos de anticonceptivos más utilizados son los métodos anticonceptivos modernos38. En 2003, el 56% de las mujeres de 15 a 49 años, casadas o que vivían en pareja usaba métodos anticonceptivos modernos, lo que suponía un aumento respecto del 50% registrado en 1993. La tasa de uso de métodos anticonceptivos modernos superaba el 50% en la mayoría de los países de América, Asia y Europa (véase el gráfico IV) pero sólo alcanzaba el 15% en África Subsahariana y el 21% en las regiones en desarrollo de Oceanía. El uso de métodos anticonceptivos tradicionales39, que suelen ser menos eficaces en la prevención del embarazo, es relativamente elevado en los países de Europa Oriental, África Central y África Occidental. La elevada prevalencia del uso de métodos tradicionales es consecuencia de las limitaciones en el acceso a métodos modernos, por lo que sigue siendo necesaria la adopción de medidas para mejorar la accesibilidad y asequibilidad de los métodos modernos y lograr el acceso universal a la salud reproductiva.
46. Pese a la elevada tasa de uso de anticonceptivos que se ha alcanzado, sigue habiendo alrededor de 106 millones de mujeres de países en desarrollo cuyas necesidades de servicios de planificación familiar no están atendidas40: 66 millones en Asia, 30 millones en África y 10 millones en América Latina y el Caribe. Tan sólo en la India, hay 27 millones de mujeres casadas cuyas necesidades de anticonceptivos no están atendidas. Otros países en los que hay un gran número de mujeres casadas con necesidades no atendidas son el Pakistán, con más de 8 millones, y Bangladesh, Etiopía, Indonesia y Nigeria, con más de 3 millones cada uno. En términos relativos, los niveles más altos de necesidades no atendidas se registran en África Subsahariana (cuadro 7) y en los países menos adelantados. En casi una cuarta parte de los países de África sobre los que se dispone de datos, el nivel de necesidades no atendidas supera el 30%, y en aproximadamente la mitad de ellos el nivel oscila entre el 20% y el 30%. Por el contrario, en Asia, Europa y América Latina y el Caribe, la mayoría de los países sobre los que se dispone de datos tiene un nivel de necesidades no atendidas inferior al 20%. Las únicas excepciones son los países menos adelantados de esas zonas, como Camboya, Haití, Nepal, la República Democrática Popular Lao y el Yemen, todos los cuales tienen un nivel de necesidades no atendidas superior al 25%, y Azerbaiyán, Belice, Bolivia, Bulgaria, Guatemala y el Pakistán, cuyo nivel de necesidades no atendidas oscila entre el 20% y el 30%.
47. Por lo general, las necesidades no atendidas en materia de planificación familiar han disminuido desde el decenio de 1990, en parte gracias a los esfuerzos concertados de los gobiernos y de la comunidad internacional para ampliar el acceso a métodos anticonceptivos modernos. En los países de África Septentrional, Asia Meridional y Asia Occidental se lograron reducciones significativas (véase el cuadro 7). La tasa promedio de reducción anual fue menor en los países de Asia Sudoriental y de América Latina y el Caribe, en parte debido a que, para 1995, el nivel de necesidades no atendidas ya se había reducido considerablemente en ambas regiones. La tasa de reducción más baja se registró en África Subsahariana, donde el nivel de necesidades no atendidas sigue siendo elevado. Es más, en cuatro países deÁfrica Subsahariana (Benin, Chad, Malí y Uganda) el nivel de necesidades no atendidas aumentó.
48. Aunque por lo general el nivel de necesidades no atendidas ha disminuido, en la mayoría de los países ha aumentado la demanda total de servicios de planificación familiar, definida como la suma de las necesidades no atendidas y la tasa actual de uso de anticonceptivos. El ritmo de aumento ha sido particularmente rápido en los países de Asia Oriental y Asia Centromeridional, donde el aumento promedio anualha sido de 1 punto porcentual. En comparación, el aumento en África Subsahariana ha sido moderado, con 0,6 puntos porcentuales por año, aunque se han registrado rápidas subidas de la demanda en determinados países de la región, como Mozambique, Namibia, Uganda y Zambia donde la demanda aumentó más de 1,5 puntos porcentuales por año. No obstante, la demanda total de servicios de planificación familiar en África Subsahariana, que es inferior al 50%, sigue siendobaja, especialmente en comparación con la registrada en África Septentrional (65%), Asia (75%), y América Latina y el Caribe (80%). Por otro lado, en el 79% de los 36 países de África Subsahariana sobre los que se dispone de datos, el 59% o más de las necesidades no atendidas en materia de planificación familiar estaba relacionado con el deseo de la mujer de retrasar el siguiente embarazo y no con su deseo de no tener más hijos. Por el contrario, la mayoría de las necesidades no atendidas en los otros 44 países en desarrollo estaba relacionada con el deseo de la mujer de no tener más hijos. Tan sólo en cuatro países fuera de África Subsahariana (Albania, Guatemala, República Dominicana y Timor-Leste) el 55% o más de las necesidades no atendidas estaba relacionado con el deseo de la mujer de retrasar el siguiente embarazo.
49. Durante la transición de una tasa de fecundidad elevada a una tasa baja, las necesidades no atendidas de servicios de planificación familiar son pocas al principio, cuando las familias numerosas son la norma, pero aumentan a medida que la tasa de fecundidad va disminuyendo y vuelven a caer una vez que se alcanza una tasa de fecundidad baja. Teniendo en cuenta que la tasa de fecundidad ha comenzado a disminuir en la mayoría de los países que van rezagados en la transición, es probable que los países con una tasa de fecundidad elevada tengan un alto nivel de necesidades no atendidas. Los datos disponibles corroboran esa hipótesis: entre los 28 países sobre los que se dispone de información correspondiente a 2000 o después acerca de las necesidades no atendidas y en los que la tasa de fecundidad era de al menos 4 hijos por mujer, el 82% tenía un nivel de necesidades no atendidas superior al 20%. Si se atendieran las necesidades de servicios de planificación familiar en esos países se aceleraría la transición hacia una tasa de fecundidad menor.
50. Las mujeres se enfrentan a diversos obstáculos para poder satisfacer las necesidades no atendidas de servicios de planificación familiar. Por ejemplo, en Benin, Burkina Faso, Etiopía, Malí, Mozambique, Nepal, el Perú y Uganda, entre el 10% y el 19% de las mujeres con necesidades no atendidas mencionó que la principal razón para no utilizar anticonceptivos era la falta de servicios o las dificultades para acceder a ellos. Entre el 10% y el 15% de las mujeres con necesidades no atendidas de siete países africanos y de Bolivia declaró que la falta de conocimientos y de información sobre los métodos de planificación familiar era otra causa habitual por la que no los usaban. Un porcentaje menor de mujeres (el 12% en Burkina Faso fue el nivel más alto) mencionó como motivo el elevado costo de los anticonceptivos.
51. La labor de los gobiernos para asegurar el acceso a servicios de planificación familiar y a métodos anticonceptivos modernos ha sido un factor determinante del comportamiento reproductivo. Ese apoyo ha ido en constante aumento en los países en desarrollo. En 2007, el 86% de los países en desarrollo proporcionaba apoyo directo para la planificación familiar, comparado con el 82% en 199613. El apoyo directo consiste en la prestación de servicios en establecimientos gubernamentales, como hospitales, clínicas y centros de salud, o por empleados gubernamentales sobre el terreno. En los países desarrollados, donde suele ser común la preocupación por la baja tasa de fecundidad, el apoyo directo para facilitar el acceso a métodos anticonceptivos modernos ha disminuido. En 2007, el 39% de los gobiernos de los países desarrollados proporcionaba ese tipo de apoyo, comparado con el 58% en 1996.
38 Los métodos anticonceptivos modernos incluyen la esterilización (femenina o masculina); las píldoras, las inyecciones y los implantes de hormonas; los dispositivos intrauterinos (DIU); los preservativos; y los métodos vaginales de barrera.
39 Los métodos tradicionales incluyen el método del ritmo, el coitus interruptus, la lactancia, las duchas vaginales y otros métodos populares.
40 Se considera que no están atendidas las necesidades de aquellas mujeres que se encuentran en edad fecunda, mantienen relaciones sexuales y no utilizan ningún método anticonceptivo y que expresan su deseo de no tener más hijos o de retrasar el siguiente embarazo. El nivel de necesidades no atendidas es un buen indicador de la demanda adicional de servicios anticonceptivos, ya que refleja la disparidad entre las intenciones de procreación y el comportamiento en cuanto al uso de anticonceptivos.