INICIO: CIPD: CIPD+5: Asociaciones y acuerdos de colaboración
Primera Parte: Cairo +5
  Prólogo
  Preámbulo
  Cuestiones de población y desarrollo
  Igualdad, equidad y potenciación del papel de la mujer
  Derechos de procreación y salud reproductiva
Asociaciones y acuerdos de colaboración
  Movilización de recursos
Segunda Parte: Cairo +10

Asociaciones y acuerdos de colaboración

Se exhorta a los gobiernos a que, en diálogo con las organizaciones no gubernamentales y las comunidades locales, y con pleno respeto de su autonomía, faciliten, según proceda, la participación de la sociedad civil en el plano nacional en los debates sobre políticas y en la formulación, aplicación, seguimiento y evaluación de estrategias y programas que permitan lograr los objetivos del Programa de Acción. Las asociaciones entre los gobiernos y los organismos multilaterales y de donantes y la sociedad civil deberán basarse, según proceda, en la obtención de resultados convenidos que produzcan beneficios a la salud de los pobres, incluida la salud reproductiva y la salud sexual.

Cuando proceda, los gobiernos deberán incluir a representantes de las organizaciones no gubernamentales y de las comunidades locales en las delegaciones nacionales que asistan a los foros regionales e internacionales en los que se debatan cuestiones relativas a la población y el desarrollo.

Los gobiernos, la sociedad civil a nivel nacional, y el sistema de las Naciones Unidas deben tratar de mejorar y fortalecer su colaboración y cooperación con miras a propiciar un entorno favorable a las asociaciones para la ejecución del Programa de Acción. Los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil deben formular sistemas que ofrezcan una mayor transparencia y un mejor intercambio de información a fin de mejorar su rendición de cuentas.

Se exhorta a los gobiernos a reconocer y respaldar el papel importante y complementario que la sociedad civil en el plano nacional puede desempeñar en el cambio de las actitudes y acciones para seguir ejecutando el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo.

Se exhorta también a los gobiernos a reconocer y respaldar el papel importante y complementario que la sociedad civil en el plano nacional puede desempeñar en lo referente a ayudar a las comunidades a articular y satisfacer sus necesidades en materia de atención de la salud, incluida la atención de la salud reproductiva.

Los gobiernos y las organizaciones internacionales deben establecer y apoyar mecanismos para crear y mantener acuerdos de colaboración con las organizaciones de base comunitaria y las organizaciones no gubernamentales comprometidas a prestar asistencia a la mujer para el establecimiento y realización de sus derechos, incluidos los que se refieren a la salud sexual y reproductiva, así como con otras organizaciones competentes, la comunidad de investigadores y las asociaciones profesionales. Los gobiernos, la sociedad civil a nivel nacional y la comunidad internacional deben centrarse de común acuerdo en el desarrollo de los recursos humanos y en la creación y el fortalecimiento de la capacidad nacional para la aplicación de programas sostenibles de población y salud reproductiva.

Se insta a los gobiernos y a las organizaciones de la sociedad civil a que, cuando proceda, formulen enfoques innovadores y establezcan acuerdos de colaboración, entre otros, con los medios de comunicación, el sector comercial, los dirigentes religiosos, los grupos comunitarios, los líderes locales y los jóvenes, que puedan servir de promotores eficaces del logro de las metas y los objetivos del Programa de Acción.

Con referencia al párrafo 15.10 del Programa de Acción, se alienta a los gobiernos, las organizaciones internacionales y los donantes a que proporcionen, en consonancia con sus leyes y reglamentaciones nacionales y sus prioridades nacionales de desarrollo, recursos financieros y técnicos suficientes, así como la información necesaria para fortalecer los recursos humanos, la capacidad institucional y la sostenibilidad de las organizaciones de la sociedad civil, particularmente de mujeres y jóvenes, de una manera que no comprometa su autonomía plena, para facilitar su participación activa en la investigación, formulación, aplicación, verificación y evaluación de las políticas, los programas y las actividades nacionales de población y desarrollo. Al igual que los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil deben instituir también mecanismos de transparencia y rendición de cuentas para que la mayoría de los fondos asignados se utilicen directamente en la ejecución de los programas de población y desarrollo a nivel nacional, así como en las actividades, los servicios y los procedimientos de evaluación a que van destinados.

Los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones de la sociedad civil en el plano nacional, incluidas las organizaciones no gubernamentales, deben fomentar los acuerdos de colaboración con el sector privado y, cuando proceda, con el sector no estructurado, de manera que se refuerce su vinculación y colaboración en la ejecución del Programa de Acción. El sector privado puede apoyar los esfuerzos de los gobiernos, pero no puede reemplazar la función de éstos de brindar servicios de salud completos, seguros, accesibles, económicos y cómodos, incluidos los servicios de salud reproductiva, planificación de la familia y salud sexual. Se insta a los gobiernos a que revisen sus leyes, reglamentos y normas pertinentes, según proceda, para facilitar la participación del sector privado y garantizar que todos los productos y servicios de atención médica, incluidos los productos y servicios de salud reproductiva, cumplan las normas internacionalmente aceptadas.

La ejecución de los elementos básicos del Programa de Acción debe estar estrechamente vinculada al fortalecimiento más amplio de los sistemas de salud. El sector público desempeña una función importante en este sentido y debe alentársele a definir su función y a trabajar más estrechamente con el sector privado y el sector no estructurado, a fin de vigilar y mejorar las normas y garantizar que los servicios estén disponibles y sean de buena calidad y económicos.

Reconociendo el papel creciente que desempeña en el suministro de información, servicios, inclusive servicios de educación, y productos relacionados con la salud reproductiva, el sector privado debe garantizar que sus servicios y productos son de elevada calidad y cumplen las normas internacionalmente aceptadas; que sus actividades se realizan de forma socialmente responsable, culturalmente sensible, aceptable y eficaz en función de los costos; que respeta plenamente las diversas religiones y valores éticos y culturales de los códigos de cada país; y que se adhiere a los derechos básicos reconocidos por la comunidad internacional y evocados en el Programa de Acción.

Se invita a los parlamentarios y a los miembros de los cuerpos legislativos nacionales a garantizar las reformas legislativas y el aumento de la sensibilización necesarias para ejecutar el Programa de Acción. Se les insta a que promuevan la ejecución del Programa de Acción, incluso mediante la asignación, según proceda, de recursos financieros. Debe haber intercambios regulares de experiencias entre los parlamentarios en los planos subregional, regional, interregional e internacional, cuando proceda.

Se debe recibir la financiación y el apoyo externos, tanto de los países donantes como del sector privado, para fomentar y mantener el pleno potencial de la cooperación Sur–Sur, incluida la iniciativa Sur–Sur: “Copartícipes en la Población y el Desarrollo”, a fin de promover el intercambio de las experiencias pertinentes y la movilización de conocimientos técnicos especializados y otros recursos entre los países en desarrollo. Debe compilarse y distribuirse información actualizada sobre las instituciones y los conocimientos especializados disponibles en los países en desarrollo en la esfera de la población y el desarrollo, incluida la salud reproductiva.

Los organismos y las entidades competentes del sistema de las Naciones Unidas deben seguir definiendo, dentro de los mecanismos existentes, sus responsabilidades y funciones de dirección específicas y continuar redoblando sus esfuerzos por promover la coordinación y la colaboración en todo el sistema, especialmente en el plano nacional. Debe potenciarse la labor intergubernamental de la Comisión de Población y Desarrollo, al igual que la función de coordinación interinstitucional del Fondo de Población de las Naciones Unidas en materia de población y salud reproductiva.

Se exhorta a los gobiernos, a las organizaciones de la sociedad civil en el plano nacional y al sistema de las Naciones Unidas a sostener consultas con las organizaciones juveniles al diseñar, ejecutar y evaluar políticas y programas para la juventud.


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