Medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo
Prólogo
La evaluación y el examen generales de la implementación del Programa de Acción de
el Cairo (proceso conocido como Cairo+5) fue realizada en Nueva York en Marzo y Junio
de 1999 en el marco de un Comité Preparatorio de las Naciones Unidas. El resultado de ese
ejercicio se materializó en el documento denominado “Medidas Clave para Seguir Ejecutando
el Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo”,
adoptado por consenso, en el vigésimo primer período extraordinario de sesiones de la
Asamblea General de Naciones Unidas efectuada del 30 de Junio al 2 de Julio de 1999.
El examen del Programa de Acción mostró que las metas fijadas por la CIPD siguen
siendo válidas, y que se han hecho progresos significativos en su aplicación. El examen
también reveló que en ciertas áreas se requerían mayores esfuerzos los cuales que debían
ser emprendidos con carácter de urgencia. El documento de Medidas Clave confirmó
la validez del enfoque integral sobre Población y Desarrollo expresado en el Programa
de Acción, ratificó las metas del mismo y estableció una serie de logros intermedios
para lograr dichas metas.
En cuanto a las áreas en las cuales el examen encontró un progreso insatisfactorio,
se destacó que los indicadores de mortalidad materna aún eran muy altos, especialmente
en el Africa Sub–sahariana y en el Asia; alrededor de 600,000 mujeres fallecían
cada año, y alrededor de 18 millones de ellas sufrían de enfermedades crónicas o terminaban
discapacitadas, debido a complicaciones por embarazos y alumbramientos.
Adicionalmente se observó que anualmente ocurrían 330 millones de nuevas infecciones
de transmisión sexual, la mitad de las cuales se presentaba en jóvenes. En cuanto
al HIV/SIDA, se calculó la existencia de 6 millones de nuevos infectados cada año, con
una participación progresiva, cada vez mayor, de las mujeres, niños y jóvenes. La violencia
sexual continuaba siendo un serio problema que afectaba, en proporciones sorprendentemente
altas, a distintos grupos de las sociedades y a muy diversos países. Por
otra parte, alrededor de 150 millones de mujeres que deseaban limitar el número de sus
hijos e hijas, o espaciar sus embarazos, no utilizaban aún la anticoncepción. La evaluación sobre las contribuciones financieras para implementar el Programa de
Acción, demostró debilidades en el cumplimiento de los compromisos adquiridos ya sea por
parte de los donantes y de los países beneficiarios de la cooperación. De los 17,000 millones
de dólares estimados como necesarios hacia el año 2000 a nivel mundial, únicamente
10,000 millones de dólares estarían disponibles para ejecutar el Programa de Acción.
En Cairo + 5, los Gobiernos acordaron acciones prioritarias para los próximos
quince años de ejecución del Programa de Acción, al tiempo que lograron cuatro acuerdos
adicionales. El primero, señaló que el objetivo de acceso universal a la salud sexual
y reproductiva debía ser medido no sólo por la anticoncepción, sino igualmente por la
mortalidad materna, las enfermedades de transmisión sexual y el HIV/SIDA. Respecto a
la anticoncepción, se acordó cerrar la “brecha” relativa a demanda insatisfecha en un
50 por ciento para el año 2005, 75 por ciento para el año 2010, y 100 por ciento para
el año 2050.
El segundo acuerdo partió del reconocimiento de que la pandemia del HIV/SIDA era
mucha más seria que lo señalado en 1994, y por ello el documento Medidas Clave urgió
a los Gobiernos para poner en vigencia nueva legislación para prevenir cualquier
discriminación contra las personas viviendo con el mismo. Asimismo, se refirió a la
transmisión horizontal y a la importancia de proveer de antiretrovirales, con especial énfasis a las mujeres embarazadas.
El tercer acuerdo, reitera que en ningún caso se debe promover el aborto como método
de planificación familiar. Sin embargo acordó que en los casos en que el aborto no
es contrario a la ley, los abortos deben realizarse en condiciones adecuadas. En todos
los casos, las mujeres deben tener acceso a servicios de calidad para tratar las complicaciones
derivadas de abortos. Se deben ofrecer con prontitud servicios de planificación
de la familia, educación y asesoramiento psicológico post–aborto que ayuden también
a evitar la repetición de los abortos.
El cuarto recomienda a la comunidad internacional y al sector privado adoptar las
medidas necesarias, especialmente en materia de transferencia de tecnología, cuando
proceda, de modo que los países, en particular los países en desarrollo, puedan producir,
almacenar y distribuir anticonceptivos inocuos y eficaces y otros suministros indispensables
para los servicios de salud reproductiva a fin de consolidar la autosuficiencia
de esos países.
En síntesis, el documento de 1999 significó un paso adelante en el proceso de ejecutar
y consolidar el Programa de Acción de El Cairo. El UNFPA desea difundir sus contenidos
a fin de contribuir a que la sociedad en su conjunto tenga la oportunidad de examinar
la las áreas en que se requieren medidas más enérgicas y urgentes en las distintas
esferas consideradas en el Plan de Acción de la Conferencia Internacional sobre
Población y Desarrollo.
Jairo Palacio
Representante
Lima, Agosto de 2004
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