Distribución de la Población, Urbanización y Migración Interna
BASES PARA LA ACCIÓN
A principios del decenio de 1990, alrededor de la mitad de los gobiernos
del mundo, sobre todo de los países en desarrollo, consideraban que las
pautas de distribución de la población en sus territorios no eran satisfactorias
y deseaban modificarlas. Un aspecto clave era el rápido crecimiento
de las zonas urbanas, en que se prevé que residirá mas de la mitad de la
población mundial en el año 2005. En consecuencia, se ha prestado especial
atención a la migración de las zonas rurales a las urbanas, a pesar de
que la migración de zonas rurales a otras zonas también rurales y la de zonas
urbanas a zonas igualmente urbanas son de hecho las formas de movilidad
espacial predominantes en muchos países. El proceso de urbanización
es un aspecto intrínseco del desarrollo económico y social y, por consiguiente,
tanto los países desarrollados como los países en desarrollo siguen
un proceso de transformación en el que pasan de ser sociedades predominantemente
rurales a sociedades predominantemente urbanas. Para
las personas, la migración constituye frecuentemente un intento racional
y dinámico de encontrar nuevas oportunidades en la vida. Las ciudades
son centros de crecimiento económico y proporcionan el impulso necesario para la innovación y el cambio socioeconómico. No obstante, la migración
también resulta propiciada por factores de presión, como la distribución
desigual de los recursos de desarrollo, la adopción de tecnologías inadecuadas
y la falta de acceso a la tierra. Las consecuencias alarmantes de
la urbanización que pueden observarse en muchos piases están relacionadas
con su ritmo acelerado, al que los gobiernos no han podido responder
con su capacidad y sus practicas de gestión actuales. Sin embargo, incluso
en los países en desarrollo ya se observan señales de que están cambiando
las pautas de distribución de la población, en el sentido de que la tendencia
hacia la concentración en unas pocas ciudades grandes esta dando paso
a una distribución mas amplia en centros urbanos de tamaño medio.
Este movimiento se observa también en algunos países desarrollados, donde
la población indica su preferencia por vivir en poblaciones mas pequeñas.
Las políticas eficaces de distribución de la población son aquéllas que,
respetando el derecho de cada persona a vivir y trabajar en la comunidad
de su elección, tienen en cuenta los efectos de las estrategias de desarrollo
en la distribución de la población. La urbanización tiene consecuencias
profundas para los medios de vida, el estilo de vida y los valores de las personas.
Al mismo tiempo, la migración tiene consecuencias económicas, sociales
y ambientales tanto positivas como negativas para los lugares de origen
y de destino.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Fomentar una distribución espacial más equilibrada de la población,
estimulando de manera integrada el desarrollo equitativo
y ecológicamente sostenible de las principales zonas de origen y
de destino, con particular atención a la promoción de la equidad
económica, social y entre los sexos, basada en el respeto de los
derechos humanos, especialmente el derecho al desarrollo;
b) Reducir el papel de los diversos factores de presión en lo que respecta
a las corrientes migratorias.
MEDIDAS
Al formular políticas de distribución de la población los gobiernos deberían
velar por que los objetivos y metas de esas políticas sean compatibles
con otras políticas y metas de desarrollo y con los derechos humanos
fundamentales. Con la ayuda de los organismos locales, regionales e intergubernamentales
interesados, los gobiernos deberían considerar periódicamente
como influyen las consecuencias de sus políticas económicas y
ambientales, sus prioridades sectoriales, las inversiones en infraestructuras
y el equilibrio de recursos entre las autoridades regionales, centrales,
provinciales y locales en la distribución de la población y en la migración
interna, tanto permanente como temporal.
Con el fin de lograr una distribución espacial equilibrada de la producción,
el empleo y la población, los piases deberían adoptar estrategias de
desarrollo sostenible en el plano regional y estrategias que fomenten la
consolidación urbana, el crecimiento de los centros urbanos péquenos y
medianos y el desarrollo sostenible de las zonas rurales, inclusive la adopción
de proyectos con gran densidad de mano de obra, la capacitación de
los jóvenes para empleos no agrícolas y sistemas eficaces de transporte y
comunicaciones. A fin de crear un contexto propicio para el desarrollo local,
incluida la prestación de servicios, los gobiernos deberían pensar en
descentralizar sus sistemas administrativos. Esto implica que se de a las
autoridades regionales, provinciales y locales responsabilidad en materia
de gastos y competencias en materia de recaudación de ingresos. Si bien
en muchos piases en desarrollo es esencial mejorar de manera muy considerable
las estrategias relacionadas con la infraestructura y el medio ambiente
en las zonas urbanas para proporcionar un medio ambiente saludable
a los habitantes de esas zonas, también habría que llevar a cabo actividades
similares en las zonas rurales.
Con objeto de reducir la parcialidad hacia las zonas urbanas y el desarrollo
rural aislado, los gobiernos deberían examinar si es viable ofrecer incentivos para estimular la redistribución y la renunciación de industrias
y empresas de las zonas urbanas a las zonas rurales y fomentar el establecimiento
de nuevas empresas, unidades industriales y proyectos que
generen ingresos en las zonas rurales.
Los gobiernos que deseen proporcionar alternativas a la emigración rural
deberían crear las condiciones indispensables para el desarrollo de las
zonas rurales, apoyar activamente el acceso a la propiedad o al uso de la
tierra y el acceso a los recursos hídricos, especialmente por parte de las
unidades familiares, invertir y fomentar las inversiones para aumentar la
productividad del campo, mejorar la infraestructura rural y los servicios
sociales y facilitar el establecimiento de cooperativas de crédito, producción
y comercialización, así como otras organizaciones de base que den a
los habitantes de las zonas rurales un mayor control de los recursos y les
permitan mejorar sus medios de vida. Es necesario velar especialmente
por que también se ofrezcan esas oportunidades a las familias de los migrantes
que han permanecido en sus zonas de origen.
Los gobiernos deberían aplicar estrategias de desarrollo que ofrecieran
beneficios tangibles para los inversores en zonas rurales y los productores
rurales. Los gobiernos también deberían procurar reducir las restricciones
impuestas al comercio internacional de productos agrícolas.
Los gobiernos deberían fortalecer su capacidad para responder a las
presiones causadas por la rápida urbanización revisando y reorientando
según convenga los organismos y mecanismos encargados de la ordenación
de las zonas urbanas y velando por que todos los grupos de población
participen en la planificación y la adopción de decisiones sobre el desarrollo
local. Debería prestarse especial atención a la gestión de la tierra a fin
de asegurar un aprovechamiento económico de la tierra, proteger los ecosistemas
frágiles y facilitar el acceso de los pobres a la tierra tanto en las
zonas urbanas como en las zonas rurales. Se insta a los países a que reconozcan que las tierras de los indígenas y
sus comunidades deben estar protegidas de actividades que puedan causar
daños al medio ambiente o que las poblaciones indígenas interesadas puedan
considerar inadecuadas desde un punto de vista social y cultural.
Debe entenderse que el termino “tierras” incluye el medio ambiente de las
zonas que ocupan tradicionalmente los pueblos de que se trata.
Los países deberían aumentar la información y la capacitación sobre
practicas de conservación y fomentar la creación de oportunidades sostenibles
de empleo rural no agrario con objeto de limitar la expansión de los
asentamientos humanos en zonas de ecosistemas frágiles.
Las políticas de distribución de la población deben ser acordes, cuando
proceda, con instrumentos internacionales como el Cuarto Convenio de
Ginebra relativo a la protección de personas civiles en tiempo de guerra
(1949), incluido el articulo 49.   Subir
BASES PARA LA ACCIÓN
En muchos países, el sistema urbano se caracteriza por la enorme preponderancia
de una sola aglomeración o ciudad importante. La tendencia
a la concentración de la población, fomentada por la concentración de recursos
públicos y privados en algunas ciudades, también ha contribuido a
que el numero y el tamaño de las megaciudades sea cada vez mayor. En
1992 había 13 ciudades de por lo menos 10 millones de habitantes, y se prevé
que ese numero se duplique antes del año 2010. Ese año la mayor parte
de las megaciudades estarán en países en desarrollo. La concentración
continua de población en las ciudades principales, y en particular en las
megaciudades, plantea problemas económicos, sociales y ambientales específicos
a los gobiernos. Con todo, las grandes aglomeraciones son también
los centros mas dinámicos de actividad económica y cultural en muchos países. Es preciso, en consecuencia, analizar y tratar los problemas
específicos de las grandes ciudades teniendo presente la contribución positiva
de estas al desarrollo económico y social de la nación. Los problemas
que enfrentan las ciudades se ven a menudo exacerbados por el hecho de
que la capacidad de gestión a nivel local es insuficiente para hacer frente
a las consecuencias de la concentración de la población, el desarrollo socioeconómico,
los efectos en el medio ambiente y las interrelaciones de
esos factores.
OBJETIVO
El objetivo es mejorar la gestión de las aglomeraciones urbanas mediante
una planificación y una gestión mas participativas y con un menor
consumo de recursos, examinar y modificar las políticas y mecanismos
que contribuyen a la concentración excesiva de población en las grandes
ciudades y mejorar la seguridad y la calidad de vida de los residentes de
bajos ingresos de las zonas rurales y urbanas.
MEDIDAS
Los gobiernos deberían aumentar la capacidad y la competencia de las
autoridades locales y municipales para administrar el desarrollo urbano,
proteger el medio ambiente, satisfacer las necesidades de seguridad personal,
infraestructuras y servicios básicos de todos los ciudadanos, incluidos
los habitantes de asentamientos ilegales en zonas urbanas, eliminar
problemas sanitarios y sociales, incluidos los problemas relacionados con
la droga y la delincuencia y los problemas resultantes del hacinamiento
y los desastres, y ofrecer a las personas alternativas a su permanencia en
zonas vulnerables a los desastres, tanto naturales como provocados por el
hombre.
Con el fin de mejorar la situación de los pobres de las zonas urbanas,
muchos de los cuales trabajan en el sector no estructurado de la economía,
se insta a los gobiernos a que fomenten la integración de los migrantes de zonas rurales a zonas urbanas y promuevan y mejoren su capacidad para
obtener ingresos facilitándoles el acceso al empleo, al crédito, a la producción,
a oportunidades de comercialización, a la educación básica, a los servicios
de salud, a la formación profesional y al transporte, prestando especial
atención a la situación de las mujeres trabajadoras y a las mujeres
que son cabeza de familia. Deberían establecerse guarderías y crearse programas
especiales de protección y rehabilitación para los niños de la calle.
Con el objeto de financiar la infraestructura y los servicios necesarios
de manera equilibrada, teniendo en cuenta los intereses de los sectores pobres
de la sociedad, los organismos de gobierno a nivel local y nacional deberían
estudiar el establecimiento de planes equitativos de recuperación
de costos y el incremento de los ingresos a través de medidas apropiadas.
Los gobiernos deberían fortalecer la capacidad de gestión de la tierra,
incluida la planificación urbana, a todos los niveles con el fin de tener en
cuenta las tendencias demográficas e impulsar la búsqueda de enfoques
innovadores para hacer frente a los problemas de las ciudades, prestando
especial atención a las presiones y necesidades derivadas del crecimiento
de su población.
Los gobiernos deberían fomentar la formulación y la aplicación de estrategias
eficaces de ordenación del medio ambiente para las aglomeraciones
urbanas, prestando atención especial a las actividades de ordenación
relativas al agua, a los desechos y a la atmósfera, así como a sistemas de
energía y transporte ambientalmente racionales. Subir
BASES PARA LA ACCIÓN
Durante el ultimo decenio se ha tomado mayor conciencia de la situación
de las personas que se ven obligadas a abandonar sus lugares de residencia
habitual por diversas razones. Como no existe una definición única de las personas desplazadas internamente, las cifras varían, al igual
que las causas de la migración. Sin embargo, generalmente se acepta que
las causas abarcan toda una gama que va desde la degradación del medio
ambiente hasta los desastres naturales y los conflictos internos que destruyen
asentimientos humanos y obligan a la población a huir de una región
del país hacia otra. En muchos casos, las poblaciones indígenas, en
particular, se ven obligados a desplazarse. Debido al carácter forzoso de su
traslado, las personas desplazadas internamente se encuentran a menudo
en situaciones especialmente vulnerables, en particular las mujeres, que
pueden ser víctimas de violación y de ataques sexuales en situaciones de
conflicto armado. Con frecuencia el desplazamiento interno es un precursor
de las corrientes de refugiados y de personas desplazadas al extranjero.
Los refugiados que se repatrían también pueden estar desplazados internamente.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Ofrecer protección y asistencia apropiadas a las personas desplazadas
dentro de su propio país, particularmente las mujeres, los
niños y los ancianos, que son los mas vulnerables, y encontrar
soluciones a las causas fundamentales de su desplazamiento con
miras a eliminarlas y, según proceda, facilitar el regreso o el reasentamiento;
b) Poner fin a todas las formas de migración forzosa, incluida la “depuración étnica”.
MEDIDAS
Los países deberían ocuparse de las causas de los desplazamientos internos,
inclusive la degradación ambiental, los desastres naturales, los
conflictos armados y el reasentamiento forzoso, y establecer los mecanismos
necesarios para proteger y asistir a las personas desplazadas, entre
ellos, cuando sea posible, la indemnización por los daños sufridos, especialmente para quienes no puedan regresar en breve a su lugar habitual
de residencia. Habría que crear una capacidad apropiada de preparación
para casos de desastre. Se insta a las Naciones Unidas a que, mediante el
dialogo con los gobiernos y todas las organizaciones intergubernamentales
y no gubernamentales, continúen examinando la necesidad de proporcionar
protección y asistencia a las personas desplazadas internamente,
las causas fundamentales del desplazamiento interno, la prevención y las
soluciones a largo plazo, teniendo en cuenta las situaciones concretas.
Deberían tomarse medidas para velar por que todas las personas desplazadas
reciban educación básica, oportunidades de empleo, formación
profesional y servicios básicos de atención de la salud, inclusive servicios
de salud reproductiva y de planificación de la familia.
Con objeto de invertir la tendencia al empeoramiento de la calidad del
medio ambiente y de reducir al mínimo los conflictos relacionados con el
acceso a las tierras de pastoreo, debería procederse a la modernización del
sistema económico pastoral, prestando la asistencia necesaria a través de
mecanismos bilaterales y multilaterales.
Se insta a los gobiernos, las organizaciones internacionales y a las organizaciones
no gubernamentales a intensificar su asistencia para el desarrollo
destinada a las personas desplazadas internamente, para que puedan
regresar a sus lugares de origen.
Se deberían adoptar medidas a nivel nacional, con cooperación internacional
según resulte apropiado, y de conformidad con la Carta de las
Naciones Unidas, para encontrar soluciones duraderas a las cuestiones relacionadas
con las personas desplazadas internamente, incluido su derecho
al regreso voluntario y sin riesgo a su lugar de origen. 
 Subir |