La habilitación y la autonomía de la mujer y el mejoramiento de su
condición política, social, económica y sanitaria constituyen en sí un fin
de la mayor importancia. Además, son indispensables para lograr el desarrollo
sostenible. Es preciso que mujeres y hombres participen e intervengan
por igual en la vida productiva y reproductiva, incluida la división de
responsabilidades en cuanto a la crianza de los hijos y al mantenimiento
del hogar. En todo el mundo, la mujer ve en peligro su vida, su salud y su
bienestar porque esta sobrecargada de trabajo y carece de poder e influencia.
En la mayoría de las regiones del mundo, la mujer recibe menos educación
académica que el hombre y, al mismo tiempo, no se suelen reconocer
los conocimientos, aptitudes y recursos de la mujer para hacer frente
a la vida. Las relaciones de poder que impiden que la mujer tenga una vida
sana y plena se hacen sentir en muchos planos de la sociedad, desde el ámbito mas personal hasta el mas publico. Para lograr cambios, hacen falta
medidas de política y programas que mejoren el acceso de la mujer a
una vida segura y a recursos económicos, aligeren sus responsabilidades
extremas con respecto a los quehaceres domésticos, eliminen los obstáculos
jurídicos a su participación en la vida publica y despierten la conciencia
social mediante programas de educación y de difusión de masas eficaces.
Además, el mejoramiento de la condición de la mujer también favorece
su capacidad de adopción de decisiones a todos los niveles en todas las
esferas de la vida, especialmente en el terreno de la sexualidad y la reproducción.
Esto es esencial, a su vez, para el éxito a largo plazo de los programas de población. La experiencia demuestra que los programas de población
y desarrollo tienen la máxima eficacia cuando, al mismo tiempo,
se adoptan medidas para mejorar la condición de la mujer.
La educación es uno de los medios mas importantes para habilitar a la
mujer con los conocimientos, aptitudes y la confianza en si misma que necesita
para participar plenamente en el proceso de desarrollo. Hace mas
de 40 años, en la Declaración Universal de Derechos Humanos se afirmo
que “toda persona tiene derecho a la educación”. En 1990, los gobiernos
participantes en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, que
se celebró en Jomtien (Tailandia), declararon su adhesión a la meta del acceso
universal a la educación básica. No obstante, pese a los notables esfuerzos
de países de todo el mundo que han ampliado apreciablemente el
acceso a la educación básica, existen en el mundo aproximadamente 960
millones de adultos analfabetos, de los cuales las dos terceras partes son
mujeres. Mas de la tercera parte de los adulto s del planeta, en su mayoría
mujeres, carecen de acceso a la información impresa, a técnicas nuevas
y a tecnologías que mejorarían la calidad de su vida y les ayudarían a
conformarse y adaptarse al cambio social y económico. Hay 130 millones
de niños que no van a la escuela primaria y el 70% de ellos son niñas.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Lograr la igualdad y equidad basadas en la asociación armoniosa
entre hombres y mujeres y permitir que la mujer realice plenamente
sus posibilidades;
b) Potenciar la contribución de la mujer al desarrollo sostenible
mediante su plena participación en el proceso de formulación
de políticas y adopción de decisiones en todas las etapas y su intervención
en todos los aspectos de la producción, empleo, actividades
generadoras de ingresos, educación, salud, ciencia y tecnología,
deportes, cultura y actividades relacionadas con la población y otras esferas, como formuladoras activas de las decisiones
y como participantes y beneficiarias;
c) Asegurar que todas las mujeres, al igual que los hombres, reciban
la educación necesaria para satisfacer sus necesidades humanas
básicas y ejercer sus derechos humanos.
MEDIDAS
Los países deberían adoptar medidas para habilitar a la mujer y eliminar
la desigualdad entre hombres y mujeres a la brevedad posible:
a) Creando mecanismos para la participación igual y la representación
equitativa de la mujer en todos los niveles del proceso político
y de la vida pública en cada comunidad y sociedad y facultando
a la mujer para que articule sus inquietudes y necesidades;
b) Promoviendo la realización plena de la mujer mediante la educación,
el desarrollo de sus aptitudes y el empleo, y atribuyendo
la mayor importancia a la eliminación de la pobreza, el analfabetismo
y la mala salud de las mujeres;
c) Eliminando todas las practicas que discriminan contra la mujer;
ayudando a la mujer a establecer y realizar sus derechos, incluidos
los relativos a la salud reproductiva y sexual;
d) Adoptando medidas apropiadas a fin de aumentar la capacidad
de la mujer para obtener ingresos fuera de las ocupaciones tradicionales,
lograr la autonomía económica y asegurarla igualdad
de acceso de la mujer al mercado de trabajo y a los sistemas
de seguridad social;
e) Eliminando la violencia contra la mujer;
f) Eliminando las practicas discriminatorias de los empleadores
contra la mujer, tales como las que exigen prueba Del uso de anticonceptivos
o la declaración del embarazo;
g) Haciendo posible, mediante la aprobación de leyes y reglamentos
y la adopción de otras medidas apropiadas, que la mujer combine las funciones de dar a luz, amamantar y criar a sus hijos
con la participación en la fuerza de trabajo.
Todos los países deberían hacer mayores esfuerzos por promulgar, reglamentar
y hacer cumplir las leyes nacionales y las convenciones internacionales
en que sean partes, tales como la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer, que protegen
a la mujer de todo tipo de discriminación económica y del acoso sexual, y
por aplicar plenamente la Declaración sobre la Eliminación de la
Violencia contra la Mujer y la Declaración y el Programa de Acción de
Viena aprobados en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de
1993. Se insta a los países a que firmen, ratifiquen y apliquen todos los
acuerdos existentes que promuevan los derechos de la mujer.
Los gobiernos deberían asegurar, en todos los niveles, que la mujer pueda
adquirir, poseer y vender bienes y tierras en las mismas condiciones
que el hombre, obtener créditos y negociar contratos en nombre propio y
por cuenta propia y ejercer sus derechos jurídicos de herencia.
Se insta a gobiernos y a empleadores a que eliminen la discriminación
por motivos de sexo en materia de contratación, salarios, prestaciones, capacitación
y seguridad en el empleo con miras a eliminar las disparidades
de ingresos entre uno y otro sexo.
Los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones
no gubernamentales deberían velar por que sus políticas y practicas de personal
se ajusten al principio de la representación equitativa de ambos sexos,
especialmente a los niveles de gestión y formulación de políticas, en
todos los programas, incluidos los programas de población y desarrollo. Se
deberían elaborar procedimientos e indicadores especiales a fin de analizar
los programas de desarrollo desde el punto de vista de sus efectos sobre
uno y otro sexo y evaluar la repercusión de esos programas en la condición social, económica y sanitaria de la mujer, y en su acceso a los recursos.
Los países deberían adoptar medidas exhaustivas para eliminar todas
las formas de explotación, abuso, acoso y violencia contra las mujeres, las
adolescentes y las niñas. Esto supone la adopción de medidas preventivas
y de rehabilitación de las víctimas. Los pases deberían prohibir las practicas
degradantes como el tráfico de mujeres, adolescentes y niñas y la explotación
por medio de la prostitución, y deberían prestar especial atención
a la protección de los derechos y la seguridad de las víctimas de esos
delitos y de quienes estén en situaciones que se puedan explotar, como las
mujeres migrantes, las empleadas domesticas y las escolares. A este respecto,
habría que adoptar salvaguardias y mecanismos internacionales para
la cooperación a fin de asegurar el cumplimiento de estas medidas.
Se insta a los países a que individualicen y condenen la práctica sistemática
de la violación y otras formas de trato inhumano y degradante de
la mujer como instrumento deliberado de guerra y de depuración étnica
y a que tomen medidas a fin de asegurar que se preste plena ayuda a las
víctimas de tales abusos para su rehabilitación física y mental.
En las intervenciones concernientes a la salud de la familia y otras medidas
relacionadas con el desarrollo, se debería prestar más atención al
tiempo que exigen de la mujer sus responsabilidades de criar a los hijos,
atender los quehaceres domésticos y realizar actividades que generan ingresos.
Se debería insistir en las responsabilidades de los hombres respecto
de la crianza de los hijos y los quehaceres domésticos. Se deberían hacer
mayores inversiones en medidas apropiadas para reducir la carga cotidiana
de las responsabilidades domesticas, que en su mayor parte recaen
en la mujer. Se debería prestar mas atención a los efectos adversos que
la degradación del medio ambiente y los cambios del uso de la tierra tienen
en la distribución del tiempo de la mujer. Los quehaceres domésticos
de la mujer no deberían tener repercusiones adversas en su salud.
Deberían hacerse todos los esfuerzos posibles por alentar la ampliación
y el Fortalecimiento de los grupos de activistas, comunitarios y populares
de apoyo a la mujer. Esos grupos deberían ser los centros de las campanas
nacionales para lograr que la mujer tenga conciencia de toda la gama de
sus derechos jurídicos, incluidos sus derechos en la familia, y ayudarla a
organizarse para hacer efectivos esos derechos.
Se insta encarecidamente a los países a que promulguen leyes y apliquen
programas y políticas que permitan a los empleados de ambos sexos
organizarse para poder cumplir sus responsabilidades familiares y laborales
mediante horarios de trabajo flexibles, licencias para padres y madres,
servicios de guardería, licencias de maternidad, facilidades para que las
madres trabajadoras amamanten a sus hijos, seguro medico y otras medidas.
Debería asegurarse el goce de derechos similares a quienes trabajan
en el sector informal.
Los programas destinados a satisfacer las necesidades del creciente número
de personas de edad deberían tener en cuenta que la mujer representa
la mayor proporción de ese sector y que las ancianas suelen estar en situación
socioeconómica inferior a la de los hombres de la misma edad.
Dado que en todas las sociedades la discriminación por razones de sexo
suele comenzar en las etapas mas tempranas de la vida, una mayor
igualdad para la niña es un primer paso necesario para asegurar que la
mujer realice plenamente sus posibilidades y participe en pie de igualdad
en el proceso de desarrollo. En varios países, la selección prenatal del sexo,
las tasas de mortalidad mas altas de las niñas muy pequeñas y las tasas
de matricula escolar mas bajas de las niñas, en comparación con los varones,
sugieren que es posible que la “preferencia por el varón” este restringiendo el acceso de las niñas a la alimentación, la educación y la atención
de salud. Esta situación se ha visto agravada en muchos casos por uso
cada vez mas frecuente de técnicas para determinar el sexo del feto, como
resultado de lo cual si el feto es de sexo femenino, se aborta. Es indispensable
hacer inversiones en la salud, la nutrición y la educación de las niñas,
desde la infancia hasta la adolescencia.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Eliminar todas las formas de discriminación contra las niñas y
las causas en que se basa la preferencia por el varón, como resultado
de las cuales hay practicas dañinas e inmorales relacionadas
como el infanticidio de las niñas y la selección prenatal del
sexo;
b) Aumentar la conciencia publica del valor de las niñas y mejorar
la imagen que las niñas tienen de si mismas, conseguir que tengan
mas confianza en si mismas y que mejore su condición;
c) Mejorar el bienestar de las niñas, especialmente en lo que respecta
a la salud, la nutrición y la educación.
MEDIDAS
Ante todo, es preciso potenciar el valor de las niñas para sus propias familias
y para la sociedad mas allá de su definición de futuras madres y encargadas
del cuidado de los niños y reforzar esa imagen con la adopción y
aplicación de políticas educacionales y sociales que fomenten su plena
participación en el desarrollo de las sociedades en que viven. Los dirigentes
de todos los niveles de la sociedad deberían manifestarse enérgicamente
y actuar en forma decidida en contra de las formas de discriminación
por razones de sexo en la familia, basadas en la preferencia por los hijos
varones. Uno de los objetivos debería ser la eliminación de la mortalidad
excesiva de las niñas para finales del decenio, dondequiera que exista esa
pauta. Es preciso realizar actividades de educación especial y de información publica encaminadas a promover la igualdad de trato de niños y niñas
en lo que respecta a la nutrición, la salud, la educación y las actividades
económicas y políticas, así como a derechos sucesorios equitativos.
Se exhorta a todos los países a que, además de alcanzar la meta de la
enseñanza primaria universal antes del año 2015, velen por el acceso mas
amplio y temprano posible de la niña y la mujer a la enseñanza secundaria
y superior, así como a la formación profesional y técnica, teniendo presente
la necesidad de mejorar la calidad e importancia de esa educación.
Las escuelas, los medios de difusión y otras instituciones sociales deberían
eliminar en todos los materiales informativos y docentes los estereotipos
que refuerzan las desigualdades entre hombres y mujeres y hacen
que las niñas no se respeten a si mismas. Los países deben reconocer que,
además de ampliar las posibilidades de educación de las niñas, también es
preciso cambiar las actitudes y las practicas de los maestros, los planes de
estudios y las instalaciones de las escuelas a fin de que reflejen la determinación
de eliminar todas las formas de discriminación basada en el sexo,
reconociendo al mismo tiempo las necesidades especificas de las niñas.
Los países deberían elaborar un enfoque integrado de las necesidades
especiales de las niñas y jóvenes en materia de nutrición, salud general y
reproductiva, educación y necesidades sociales, ya que muchas veces con
esas inversiones adicionales en beneficio de las adolescentes se pueden
compensar los insuficientes cuidados de salud y de nutrición a que han estado
expuestas.
Los gobiernos deberían hacer cumplir estrictamente las leyes encaminadas
a garantizar que solo se contraiga matrimonio con el libre y pleno consentimiento
de los interesados. Además, los gobiernos deberían hacer cumplir
estrictamente las leyes relacionadas con la edad mínima para el consentimiento
y para contraer matrimonio y deberían aumentar la edad mínima para contraer matrimonio cuando sea necesario. Los gobiernos y las organizaciones
no gubernamentales deberían generar el apoyo social necesario para
hacer cumplir las leyes sobre la edad mínima para contraer matrimonio,
en particular proporcionando posibilidades de educación y de empleo.
Se insta a los gobiernos a que prohiban la mutilación genital femenina
dondequiera que se practique y a que apoyen decididamente los esfuerzos
de las organizaciones no gubernamentales y comunitarias y las instituciones
religiosas por eliminar esas practicas.
Se insta a los gobiernos a que adopten las medidas necesarias para prevenir
el infanticidio, la selección prenatal del sexo, el trafico de niñas y
el uso de niñas en la prostitución y la pornografía.
Los cambios de los conocimientos, las actitudes y el comportamiento
de hombres y mujeres constituyen una condición necesaria para el logro
de una colaboración armoniosa entre hombres y mujeres. El hombre desempeña
un papel clave en el logro de la igualdad de los sexos, puesto que,
en la mayoría de las sociedades, ejerce un poder preponderante en casi todas
las esferas de la vida, que van de las decisiones personales respecto del
tamaño de la familia hasta las decisiones sobre políticas y programas públicos
a todos los niveles. Es fundamental mejorar la comunicación entre
hombres y mujeres en lo que respecta a las cuestiones relativas a la sexualidad
y a la salud reproductiva y la comprensión de sus responsabilidades
conjuntas, de forma que unos y otras colaboren por igual en la vida publica
y en la privada.
OBJETIVO
El objetivo es promover la igualdad de los sexos en todas las esferas de
la vida, incluida la vida familiar y comunitaria, y alentar a los hombres a que se responsabilicen de su comportamiento sexual y reproductivo y a
que asuman su función social y familiar.
MEDIDAS
Los gobiernos deberían promover y alentar la participación del hombre
y la mujer en pie de igualdad en todas las esferas de la vida familiar y
en las responsabilidades domesticas, incluidas la planificación de la familia,
la crianza de los hijos y las labores domesticas. Esto debería lograrse
mediante información, educación, comunicación, leyes sobre el empleo y
promoviendo un entorno económicamente favorable que permita, entre
otras cosas, las licencias familiares para hombres y mujeres de modo que
tengan mas posibilidades de compaginar responsabilidades domesticas y
publicas.
Deberían hacerse esfuerzos especiales por insistir en la parte de responsabilidad
del hombre y promover la participación activa de los hombres
en la paternidad responsable, el comportamiento sexual y reproductivo
saludable, incluida la planificación de la familia; la salud prenatal,
materna e infantil; la prevención de las enfermedades de transmisión sexual,
incluido el VIH; la prevención de los embarazos no deseados y de alto
riesgo; la participación y la contribución al ingreso familiar; la educación
de los hijos, la salud y la nutrición; y el reconocimiento y la promoción
de que los hijos de ambos sexos tienen igual valor. Las responsabilidades
del hombre en la vida familiar deben incluir la educación de los niños
desde la más tierna infancia. Debe hacerse especial hincapié en la prevención
de la violencia contra las mujeres y los niños.
Los gobiernos deberían adoptar medidas para asegurar que los niños reciban
apoyo financiero adecuado de sus padres, entre otras cosas, velando
por que se cumplan las leyes relativas al pago de alimentos. Los gobiernos
deberían considerar la posibilidad de modificar sus leyes y sus políticas para
que los hombres cumplan sus responsabilidades y proporcionen apoyo financiero a sus hijos y a su familia. Esas leyes y políticas también deberían
fomentar el mantenimiento o la reconstitución de la unidad familiar.
Debería protegerse la seguridad de las mujeres en relaciones abusivas.
Los dirigentes nacionales y locales deberían promover la plena participación
del hombre en la vida familiar y la plena integración de la mujer
en la vida de la comunidad. Los padres y las escuelas deberían velar por
que se inculquen a los niños desde la más tierna edad actitudes de respeto
por la mujer y la niña como iguales, así como la comprensión de la responsabilidad
que les incumbe en todos los aspectos de una vida familiar
segura y armoniosa. Se necesitan con urgencia programas para llegar a los
niños antes de que inicien su actividad sexual.