Salud, Morbilidad y Mortalidad
BASES PARA LA ACCIÓN
Uno de los principales logros del siglo XX ha sido el aumento sin precedentes
de la longevidad humana. En el ultimo medio siglo, la esperanza de
vida al nacer en el mundo ha aumentado en unos 20 años y el riesgo de fallecimiento
en el primer año de vida se ha reducido en casi un 60%. Sin embargo,
estos logros no están a la altura de las mejoras mucho mayores previstas
en el Plan de Acción Mundial sobre Población y en la Declaración de
Alma Ata, aprobada en la Conferencia Internacional sobre Atención
Primaria de Salud de 1978. Hay todavía poblaciones de países enteros y grupos
importantes en muchos países con tasas muy elevadas de morbilidad y
mortalidad. Las diferencias ligadas a la situación socioeconómica o a factores étnicos son a menudo notables. En muchos países con economías en
transición, la tasa de mortalidad ha aumentado considerablemente como
consecuencia de las muertes causadas por accidentes y actos de violencia.
El aumento de la esperanza de vida registrado en la mayoría de las regiones
del mundo refleja progresos significativos, en la salud publica y en
el acceso a los servicios de atención primaria de salud. Entre los logros importantes
figura la vacunación de alrededor del 80% de los niños de todo
el mundo y el uso difundido de tratamientos de bajo costo, como la terapia
de rehidratación oral, para asegurar la supervivencia de un mayor numero
de niños. Sin embargo, estos logros no han beneficiado a todos los
países, y las enfermedades que pueden ser prevenidas o tratadas constituyen
todavía una de las causas principales del fallecimiento de niños de
corta edad. Además, amplios sectores de la población de muchos países sigue
sin acceso a agua potable y saneamiento, viviendo en condiciones de
hacinamiento y sin nutrición adecuada. Un gran numero de personas continúan
expuestas al riesgo de infecciones y de enfermedades parasitarias
y transmitidas por el agua, como la tuberculosis, el paludismo y la esquistosomiasis.
Por añadidura, los efectos sobre la salud de la degradación ambiental
y de la exposición a sustancias peligrosas en el lugar de trabajo son
causa de creciente alarma en muchos países. De igual manera, el aumento
del consumo de tabaco, alcohol y drogas provocara un marcado incremento
de casos de enfermedades crónicas costosas entre la población en
edad de trabajar y los ancianos. El impacto de las reducciones de los gastos
en salud y otros servicios sociales que ha tenido lugar en muchos países
de resultas de la retracción del sector publico, la asignación inadecuada
de los recursos disponibles para la salud, el ajuste estructural y la transición
a la economía de mercado, ha impedido que se produjeran cambios
importantes en los estilos de vida, los medios de subsistencia y las modalidades
de consumo y es también un factor que influye en el aumento de
la morbilidad y la mortalidad. Aunque las reformas económicas son esenciales
para un crecimiento económico sostenido, también es imprescindible
que al formular y ejecutar programas de ajuste estructural se tenga en
cuenta la dimensión social. OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Aumentar la accesibilidad, disponibilidad, aceptabilidad y asequibilidad
de los servicios de atención de la salud para todas las
personas de conformidad por los compromisos asumidos a nivel
nacional de proporcionar acceso a la atención básica de salud a
toda la población;
b) Aumentar los años de vida saludable y mejorar la calidad de la
vida de toda la población y reducir las disparidades en la esperanza
de vida entre los diversos países y dentro de cada país.
MEDIDAS
Todos los países deberían establecer el acceso a la atención primaria de
salud y la promoción de la salud como estrategias centrales para reducir
la mortalidad y la morbilidad. Deberían asignarse suficientes recursos para
poder prestar servicios primarios de salud a toda la población. Los gobiernos
deberían reforzar las actividades de información, educación y comunicaciones
sobre cuestiones de salud y nutrición a fin de que las personas
puedan tener mayor control sobre la propia salud y mejorarla. Los gobiernos
deberían facilitar los servicios de apoyo necesarios para satisfacer
la demanda creada.
De conformidad con la Declaración de Alma Ata, todos los países deberían
reducir la mortalidad y la morbilidad y hacer que la atención primaria
de salud, incluida la atención de la salud reproductiva, este al alcance
de todos al finalizar el presente decenio. Los países deberían proponerse
alcanzar para el año 2005 una esperanza de vida al nacer superior a los 70
años y para el año 2015 una esperanza de vida al nacer superior a los 75
años. Los países con los niveles de mortalidad mas elevados deben intentar
alcanzar para el año 2005 una esperanza de vida al nacer superior a los
65 años y para el año 2015 una esperanza de vida al nacer superior a los 70 años. En el esfuerzo por garantizar a todos una vida mas larga y mas sana,
se debería insistir en reducir las diferencias de mortalidad y morbilidad
entre hombres y mujeres, así como entre regiones geográficas, clases
sociales y grupos étnicos y poblaciones indígenas.
Es preciso reconocer y fomentar el papel de la mujer como protectora
principal de la salud de la familia. Debería facilitarse el acceso a la atención
primaria de salud, una educación sanitaria mas amplia, la disponibilidad
de remedios sencillos y económicos y el replanteamiento de los servicios
de atención primaria de salud, incluidos los servicios de atención de la
salud reproductiva, para que la mujer pueda aprovechar mejor su tiempo.
Los gobiernos deberían lograr la participación de la comunidad en la
planificación de la política sanitaria, especialmente en lo que se refiere al
cuidado a largo plazo de las personas de edad avanzada, de las personas
con discapacidades y de las infectadas por el VIH y otras enfermedades endémicas.
Debería fomentarse esa participación en los programas de salud
materna y de supervivencia del niño, los programas de apoyo a la lactancia,
los programas para la pronta detección y tratamiento del cáncer del
sistema reproductivo y los programas para la prevención de la infección
con el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
Todos los países deberían reexaminar los programas de capacitación y
la distribución de funciones dentro del sistema de atención de salud, a fin
de reducir el recurso frecuente, innecesario y costoso a los médicos y a los
servicios de atención secundaria y terciaria, manteniendo al mismo tiempo
servicios de consulta eficaces. Hay que garantizar a todas las personas
y en especial a los grupos mas desfavorecidos y vulnerables el acceso a los
servicios de atención de salud. Los gobiernos deberían procurar que los
servicios de atención primaria de salud sean económicamente mas sostenibles,
y garantizar al mismo tiempo un acceso equitativo a dichos servicios,
integrando los servicios de salud reproductivas, incluidos los de planificación
de la familia y salud maternoinfantil, y haciendo un uso apropiado de los servicios basados en la comunidad, y de los planes de comercialización
social y de recuperación de los costos, a fin de extender el alcance
y mejorar la calidad de los servicios disponibles. Debería promoverse
la participación de los usuarios en la gestión económica de los servicios
de atención de salud.
Mediante la transferencia de tecnología, debería ayudarse a los países
en desarrollo a potenciar su capacidad de producir medicamentos genéricos
para el mercado nacional y garantizar la amplia disponibilidad y accesibilidad
de dichos medicamentos. Para satisfacer el aumento sustancial
de la demanda de vacunas, antibióticos y otros productos durante el próximo
decenio y en años sucesivos, la comunidad internacional debe reforzar
los mecanismos mundiales, regionales y locales de producción, control
de la calidad y adquisición de esos productos, siempre que sea factible, en
los países en desarrollo. La comunidad internacional debe facilitar la cooperación
regional para la fabricación, el control de la calidad y la distribución
de vacunas.
Todos los países deberían dar prioridad a las medidas destinadas a mejorar
la calidad de la vida y la salud manteniendo un medio ambiente seguro
y salubre para todos los grupos de población mediante la aplicación
de medidas encaminadas a evitar condiciones de hacinamiento en las viviendas,
reducir la contaminación atmosférica, facilitar el acceso al agua
potable y al saneamiento, mejorar la gestión de desechos y aumentar la seguridad
en el lugar de trabajo. Debería prestarse especial atención a las
condiciones de vida de los grupos pobres y desfavorecidos de las zonas urbanas
y rurales. Deberían someterse a supervisión estatal periódica los
efectos de los problemas ambientales en la salud, sobre todo de los grupos
vulnerables.
Debería fomentarse la reforma del sector de salud y la política sanitaria,
incluida una asignación racional de los recursos, a fin de alcanzar los
objetivos fijados. Todos los gobiernos deberían examinar la manera de lograr una relación costo–eficacia optima en los programas de salud a fin de
elevar la esperanza de vida, reducir la morbilidad y la mortalidad y facilitar
servicios de atención básica de salud a todas las personas.   Subir
BASES PARA LA ACCIÓN
En todas partes se ha progresado mucho en la reducción de las tasas de
mortalidad de lactantes y niños pequeños. La mejora de la supervivencia
de los niños ha sido el principal factor determinante del aumento general
de la esperanza de vida media en todo el mundo durante el ultimo siglo,
primero en los países desarrollados y, en los últimos 50 años, en los países
en desarrollo. El numero de fallecimientos de lactantes (es decir, de niños
menores de 1 año) por 1.000 nacidos vivos descendió a nivel mundial de 92
en 1970–1975 a alrededor de 62 en 1990–1995. En las regiones desarrolladas,
el descenso fue de 22 a 12 por 1.000 nacimientos, y en los países en desarrollo
de 105 a 69 fallecimientos de lactantes por 1.000 nacimientos. Las
mejoras han sido mas lentas en el Africa subsahariana y en algunos países
asiáticos, donde en 1990–1995 mas de un nacido vivo de cada 10 fallecerá
antes de cumplir 1 año. La mortalidad entre los niños menores de 5 años
muestra variaciones significativas entre las distintas regiones y países y
dentro de cada región y país. Las poblaciones indígenas suelen tener tasas
de mortalidad de lactantes y niños pequeños superiores a la media nacional.
La pobreza, la malnutricion, la disminución de la lactancia materna
y la insuficiencia o la falta de servicios de saneamiento y de salud son todos
factores relacionados con la alta mortalidad de lactantes y de niños pequeños.
En algunos países, los disturbios civiles y las guerras también han
tenido importantes repercusiones negativas en la supervivencia de los niños.
Los nacimientos no deseados, el abandono de los niños y los malos
tratos son también factores que contribuyen al aumento de la mortalidad
infantil. Además, la infección con el VIH puede transmitirse de la madre
al niño antes del nacimiento o durante el parto y los niños pequeños cuyas
madres fallecen corren un elevado riesgo de morir ellos también poco
tiempo después.
La Cumbre Mundial en favor de la Infancia, celebrada en 1990, aprobó un
conjunto de metas para la infancia y el desarrollo hasta el año 2000, inclusive
la reducción de las tasas de mortalidad de lactantes y niños menores de
5 años en un tercio, o a 50 y 70 por 1.000 nacidos vivos, respectivamente, si
estas cifras son menores. Dichos objetivos se basan en los logros de los programas
de supervivencia infantil durante los años ochenta, que demuestran
no solo que se dispone de tecnologías eficaces de bajo costo sino que estas
pueden proporcionarse de manera eficiente a grandes poblaciones. Sin embargo,
las reducciones de la morbilidad y la mortalidad logradas mediante
la aplicación de medidas extraordinarias durante los años ochenta corren
peligro de ser efímeras si no se institucionalizan y mantienen los sistemas
de atención de salud de base amplia establecidos durante ese decenio.
La supervivencia del niño esta estrechamente vinculada al momento, el
espaciamiento y numero de los nacimientos y a la salud reproductiva de las
madres. La edad temprana o tardía, el alto numero y la excesiva frecuencia
de los embarazos son factores importantes que contribuyen a las elevadas
tasas de mortalidad y morbilidad de lactantes y de niños pequeños, en
especial cuando los servicios de atención de salud son insuficientes.
Cuando la mortalidad de lactantes se mantiene elevada, las parejas suelen
tener mas hijos para asegurarse de que sobreviva el numero deseado.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Fomentar la salud y la supervivencia de los niños y reducir lo
antes posible las disparidades entre países desarrollados y países
en desarrollo, y dentro de cada país, prestando especial atención
a la eliminación de la mortalidad previsible excesiva de las lactantes
y las niñas pequeñas;
b) Mejorar las condiciones de salud y nutrición de lactantes y niños
pequeños;
c) Fomentar la lactancia materna como estrategia para la supervivencia
del niño.
MEDIDAS
Durante los próximos 20 años, mediante la cooperación internacional
y los programas nacionales, debería reducirse sustancialmente la diferencia
entre las tasas medias de mortalidad de lactantes y niños pequeños
en las regiones desarrolladas y en desarrollo del mundo y eliminarse
las disparidades dentro de los países y entre regiones geográficas, gruposétnicos o culturales y grupos socioeconómicos. Los países con poblaciones
indígenas deberían lograr que los niveles de mortalidad de lactantes y de
niños menores de 5 años de dichas poblaciones fuesen iguales que en la
población en general. Para el año 2000, y teniendo en cuenta las circunstancias
particulares de cada uno, los países deberían procurar reducir sus
tasas de mortalidad de lactantes y niños menores de 5 años en un tercio,
o bien a 50 y 70 por 1.000 nacidos vivos, respectivamente, si estas cifras
son menores. Para el año 2005, los países con niveles intermedios de mortalidad
deberían tratar de conseguir que la tasa de mortalidad de lactantes
estuviese por debajo de 50 por 1.000 nacidos vivos y la de los niños menores
de 5 años por debajo de 60 por 1.000 nacidos vivos. Para el año 2015,
todos los países deberían tratar de conseguir que la tasa de mortalidad de
lactantes estuviese por debajo de 35 por 1.000 nacidos vivos y la de los niños
menores de 5 años por debajo de 45 por 1.000 nacidos vivos. Los países
que consigan alcanzar antes esos niveles deberían seguir esforzándose
por reducirlos.
Todos los gobiernos deberían evaluar las causas profundas de la mortalidad
infantil elevada y, en el marco de la atención primaria de salud, facilitar
servicios integrados de atención de la salud reproductiva y de la salud
infantil, inclusive programas de maternidad sin riesgo21 y de supervivencia
del niño y servicios de planificación de la familia, a toda la población
y en particular a los grupos mas vulnerables y desfavorecidos. Entre
esos servicios deberían figurar la atención y orientación prenatal, con especial hincapié en los embarazos de alto riesgo y en la prevención de enfermedades
de transmisión sexual y la infección con el VIH, una asistencia
adecuada en el parto y la atención del recién nacido, incluida la lactancia
materna exclusiva, información sobre practicas optimas de lactancia materna
y de destete, y la aportación de suplementos de micronutrientes y
de toxoide del tétanos en los casos apropiados. Entre las medidas para reducir
la incidencia de casos de bajo peso al nacer y otras carencias nutricionales,
como la anemia, deberían figurar el fomento de la nutrición materna
mediante actividades de información, educación y asesoramiento y
la promoción de intervalos mas largos entre los nacimientos. Todos los países
deben dar prioridad a los esfuerzos por reducir las principales enfermedades
infantiles, en particular las enfermedades infecciosas y parasitarias,
y evitar la malnutricion entre los niños, en especial entre las niñas,
mediante medidas encaminadas a erradicar la pobreza y lograr que todos
los niños vivan en un medio ambiente salubre y mediante la difusión de
información sobre higiene y nutrición. También es importante dar a los
padres información y educación sobre puericultura, incluido el uso de estímulos
mentales y físicos.
A fin de que los lactantes y los niños pequeños reciban la mejor nutrición
posible y protección especifica contra toda una serie de enfermedades,
es preciso proteger, promover y apoyar la lactancia materna.
Contando con apoyo jurídico, económico, practico y emocional, las madres
deberían poder amamantar a sus hijos de manera exclusiva entre
cuatro y seis meses, sin suplementos de alimentos o bebidas, y seguir
amamantándolos con suficientes y adecuados suplementos alimenticios
hasta la edad de 2 años o incluso mas tarde. A fin de lograr esos objetivos,
los gobiernos deberían promover la información publica sobre las ventajas
de la lactancia materna; el personal de salud debería recibir enseñanzas
sobre normas idóneas para la lactancia materna; los países deberían
examinar los medios oportunos para aplicar plenamente el Código
Internacional de Comercialización de los Sucedáneos de la Leche
Materna de la OMS. Subir
BASES PARA LA ACCIÓN
Las complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto figuran entre
las principales causas de mortalidad de las mujeres en edad de procrear
en muchas partes del mundo en desarrollo. A nivel mundial, se ha estimado
que alrededor de medio millón de mujeres fallece cada año por causas
relacionadas con el embarazo, el 99% de ellas en países en desarrollo. La
diferencia entre la mortalidad materna de las regiones desarrolladas y las
regiones en desarrollo es grande: en 1988 las cifras variaban de mas de 700
por 100.000 nacidos vivos en los países menos adelantados a 26 por 100.000
en las regiones desarrolladas. Se han comunicado tasas de 1.000 o mas fallecimientos
de la madre por 100.000 nacidos vivos en varias zonas rurales
de Africa, lo que representa un alto riesgo de fallecimiento durante los
años de procreación para las mujeres con múltiples embarazos. Según la
Organización Mundial de la Salud (OMS), el riesgo de muerte por causas relacionadas
con el embarazo o el parto es de uno en 20 en los países en desarrollo,
en comparación con uno en 10.000 en algunos países desarrollados.
La edad a la que las mujeres empiezan a tener hijos o dejan de tenerlos,
el intervalo entre los nacimientos, el numero total de embarazos a lo
largo de la vida y las circunstancias socioculturales y económicas en que viven
las mujeres son factores que influyen en la morbilidad y mortalidad
maternas. En la actualidad, aproximadamente el 90% de los países del
mundo, que representan el 96% de la población mundial, tienen políticas
que permiten el aborto en diversas situaciones jurídicas para salvar la vida
de la mujer. Sin embargo, una proporción significativa de los abortos
son inducidos por las propias mujeres o se efectúan en malas condiciones,
y son la causa de un gran porcentaje de los fallecimientos de las madres o
de lesiones permanentes en las mujeres afectadas. El fallecimiento de la
madre puede tener muy graves consecuencias para la familia, dado el papel
decisivo que desempeña la mujer en la salud y el bienestar de sus hijos.
El fallecimiento de la madre hace que aumenten enormemente los riesgos
para la supervivencia de los hijos pequeños, especialmente si la familia no
esta en condiciones de encontrar a otra persona que asuma el papel materno. Una mayor atención a las necesidades de salud reproductiva de las jóvenes
adolescentes y las mujeres jóvenes podría reducir notablemente la
morbilidad y mortalidad maternas mediante la prevención de los embarazos
no deseados y de los abortos posteriores realizados en condiciones deficientes.
La maternidad sin riesgo, ha sido aceptada en muchos países como
estrategia para reducir la morbilidad y mortalidad maternas.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Promover la salud de las mujeres y la maternidad sin riesgo a fin
de lograr una reducción rápida y sustancial en la morbilidad y
mortalidad maternas y reducir las diferencias observadas entre
los países en desarrollo y los desarrollados, y dentro de los países.
Sobre la base de un esfuerzo decidido por mejorar la salud y
el bienestar de la mujer, reducir considerablemente el numero
de muertes y la morbilidad causados por abortos realizados en
malas condiciones;
b) Mejorar la situación de salud y de nutrición, especialmente de
las mujeres embarazadas y las madres lactantes.
MEDIDAS
Los países deberían tratar de lograr reducciones significativas de la
mortalidad materna para el año 2015: una reducción de la mortalidad materna
a la mitad de los niveles de 1990 para el año 2000 y una nueva reducción
a la mitad para el año 2015. El logro de esas metas tendrá distintas
repercusiones para los países según sus niveles de mortalidad materna
en 1990. Los países con niveles intermedios de mortalidad materna deberían
esforzarse por conseguir que para el año 2005 la tasa de mortalidad
materna este por debajo de 100 por 100.000 nacidos vivos y para el año
2015 por debajo de 60 por 100.000 nacidos vivos. Los países con los niveles
mas elevados de mortalidad deberían tratar de conseguir para el año 2005
una tasa de mortalidad materna inferior a 125 por 100.000 nacidos vivos y para el año 2015 una tasa inferior a 75 por 100.000 nacidos vivos. Ahora
bien, todos los países deberían tratar de reducir la morbilidad y mortalidad
maternas hasta niveles en que ya no constituyan un problema de salud
publica. Deberían reducirse las disparidades en la mortalidad materna
dentro de los países y entre las regiones geográficas y los grupos socioeconómicos
y étnicos.
Todos los países, con apoyo de todos los sectores de la comunidad internacional,
deberían aumentar la prestación de servicios de maternidad en
el marco de la atención primaria de la salud. Estos servicios, basados en el
concepto de la elección basada en una información correcta, deberían incluir
la educación sobre la maternidad sin riesgo, cuidados prenatales coordinados
y eficaces, programas de nutrición materna; asistencia adecuada
en los partos evitando el recurso excesivo a las operaciones cesáreas y
prestando atención obstétrica de emergencia; servicios de remisión en los
casos de complicaciones en el embarazo, el parto y el aborto, atención prenatal
y planificación de la familia. Todos los nacimientos deberían contar
con la asistencia de personas capacitadas, de preferencia enfermeras y
parteras, pero al menos comadronas capacitadas. Deberían determinarse
las causas subyacentes de la morbilidad y mortalidad maternas y se debería
prestar atención a la elaboración de estrategias para eliminarlas y para
desarrollar mecanismos de evaluación y supervisión adecuados, a fin
de evaluar los progresos logrados en la reducción de la mortalidad y morbilidad
maternas y de aumentar la eficacia de los programas en marcha.
Deberían elaborarse programas y cursos educativos para lograr el apoyo de
los varones a las actividades destinadas a asegurar la salud de las madres
y la maternidad sin riesgo.
Todos los países, y en especial los países en desarrollo, con el apoyo de
la comunidad internacional, deberían tratar de reducir todavía mas la
mortalidad materna adoptando medidas para impedir, detectar y tratar
los embarazos y nacimientos de alto riesgo, en particular entre las adolescentes
y las parturientas de mas edad.
Todos los países deberían elaborar y aplicar programas especiales para
atender las necesidades nutricionales de las mujeres en edad de procrear,
especialmente las embarazadas o lactantes, y deberían prestar especial
atención a la prevención y el tratamiento de la anemia debida a la
mala nutrición y de los desordenes causados por la deficiencia de yodo.
Debería concederse prioridad al mejoramiento de la situación de nutrición
y de salud de las mujeres jóvenes, mediante actividades de educación
y capacitación, como parte de los programas de salud materna y maternidad
sin riesgo. Los adolescentes de ambos sexos deberían recibir información,
educación y asesoramiento que les ayudara a retrasar la formación
temprana de una familia, la actividad sexual prematura y el primer
embarazo.
En ningún caso se debe promover el aborto como método de planificación
de la familia. Se insta a todos los gobiernos y a las organizaciones intergubernamentales
y no gubernamentales pertinentes a incrementar su
compromiso con la salud de la mujer, a ocuparse de los efectos que en la
salud tienen los abortos realizados en condiciones no adecuadas como un
importante problema de salud publica y a reducir el recurso al aborto mediante
la prestación de mas amplios y mejores servicios de planificación
de la familia. Las mujeres que tienen embarazos no deseados deben tener
fácil acceso a información fidedigna y a asesoramiento comprensivo. Se
debe asignar siempre máxima prioridad a la prevención de los embarazos
no deseados y habría que hacer todo lo posible por eliminar la necesidad
del aborto. Cualesquiera medidas o cambios relacionados con el aborto que
se introduzcan en el sistema de salud se pueden determinar únicamente
a nivel nacional o local de conformidad con el proceso legislativo nacional.
En los casos en que el aborto no es contrario a la ley, los abortos deben
realizarse en condiciones adecuadas. En todos los casos, las mujeres
deberían tener acceso a servicios de calidad para tratar las complicaciones
derivadas de abortos. Se deberían ofrecer con prontitud servicios de planificación
de la familia, educación y asesoramiento postaborto que ayuden
también a evitar la repetición de los abortos.
Los programas destinados a reducir la morbilidad y mortalidad maternas
deberían incluir información y servicios de salud reproductiva, incluidos
servicios de planificación de la familia. A fin de reducir los embarazos
de alto riesgo, los programas de salud materna y maternidad sin
riesgo deberían incluir asesoramiento e información sobre planificación
de la familia.
Todos los piases deben procurar con urgencia modificar el comportamiento
sexual de alto riesgo y elaborar estrategias para que los varones
compartan la responsabilidad en la salud reproductiva y sexual, incluida
la planificación de la familia, y para impedir y controlar las enfermedades
transmitidas por contacto sexual, la infección con el VIH y el SIDA. Subir
BASES PARA LA ACCIÓN
La pandemia del SIDA es un problema de primer orden, tanto en los países
desarrollados como en los países en desarrollo. La OMS estima que el
numero total de casos de SIDA en el mundo a mediados de 1993 se elevaba a
2,5 millones de personas y que mas de 14 millones habían sido infectadas
con el VIH desde que se inicio la epidemia; según las proyecciones, esa cifra
llegara a 30 o 40 millones al final del decenio, si no se aplican estrategias
eficaces de prevención. A mediados de 1993, las cuatro quintas partes
del numero total de infectados por el VIH vivían en países en desarrollo,
donde la infección se transmite principalmente por relación heterosexual,
y el numero de casos nuevos estaba aumentando mas rápidamente
entre las mujeres. A raíz de esto, hay un numero cada vez mayor de niños
huérfanos, que a su vez tienen un alto riesgo de enfermedad y muerte. En
muchos países, la pandemia se esta difundiendo ahora desde las zonas urbanas
a las rurales, y entre zonas rurales, y esta afectando a la producción
económica y agrícola. OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Impedir y reducir la difusión de la infección con el VIH y minimizar
sus consecuencias; aumentar el conocimiento de las consecuencias
desastrosas de la infección con el VIH y el SIDA y de las
enfermedades mortales conexas, tanto a nivel individual como
de la comunidad y nacional, y aumentar también el conocimiento
de los medios para prevenirlas; corregir las injusticias
sociales, económicas, por razón de sexo y raciales que aumentan
la vulnerabilidad a la enfermedad;
b) Asegurar que las personas infectadas con el VIH reciban atención
medica adecuada y no sean objeto de discriminación; dar asesoramiento
y apoyo a las personas infectadas con el VIH y aliviar el
sufrimiento de las personas que viven con el SIDA y de sus familiares,
especialmente los huérfanos; asegurar el respeto de los
derechos individuales y la confidencialidad de las personas infectadas
con el VIH; asegurar que los programas de salud reproductiva
y sexual se ocupen de la infección con el VIH y del SIDA;
c) Intensificar las investigaciones sobre métodos de lucha contra la
pandemia del VIH y el SIDA y sobre un tratamiento eficaz para la
enfermedad.
MEDIDAS
Los gobiernos deberían evaluar las repercusiones demográficas y sobre
el desarrollo de la infección con el VIH y el SIDA. La pandemia del SIDA debería
controlarse mediante un enfoque multisectorial en que se prestara
suficiente atención a sus ramificaciones socioeconómicas, incluida la pesada
carga que impone a la infraestructura sanitaria y los ingresos de los
hogares, su efecto negativo sobre la fuerza de trabajo y la productividad y
el aumento del numero de niños huérfanos. Los planes y estrategias nacionales
multisectoriales para hacer frente al SIDA deberían integrarse en
las estrategias de población y desarrollo. Deberían investigarse los factores socioeconómicos subyacentes en la difusión de la infección con el VIH,
y deberían elaborarse programas para tratar los problemas de los que han
quedado huérfanos a raíz de la pandemia del SIDA.
En los programas para reducir la difusión de la infección con el VIH debería
darse alta prioridad a las campanas de información, educación y comunicaciones
encaminadas a aumentar la conciencia y hacer hincapié en
la modificación del comportamiento. Debería proporcionarse educación e
información sexual tanto a los infectados como a los que no lo están, y en
especial a los adolescentes. Los proveedores de servicios de salud, incluidos
los que se ocupan de la planificación de la familia, necesitan recibir capacitación
sobre formas de dar asesoramiento sobre enfermedades transmitidas
por contacto sexual e infección con el VIH, incluida la evaluación e identificación
de comportamientos de alto riesgo que requieren atención y servicios
especiales; capacitación en la promoción de comportamientos sexuales
responsables y sin riesgos, incluida la abstinencia voluntaria y el uso de
preservativos; y capacitación para evitar el uso de equipo y productos sanguíneos
contaminados, así como la practica de compartir agujas entre los
usuarios de drogas inyectables. Los gobiernos deberían elaborar directrices
y crear servicios de asesoramiento sobre el SIDA y las enfermedades de transmisión
sexual como parte de los servicios de atención primaria de la salud.
Siempre que sea posible, los programas de salud reproductiva, incluidos los
de planificación de la familia, deberían abarcar servicios para el diagnostico
y tratamiento de enfermedades comunes transmitidas por contacto sexual,
incluidas las infecciones del aparato reproductivo, reconociendo que
muchas enfermedades sexualmente transmitidas aumentan el riesgo de
contagio del VIH. Debería establecerse un nexo entre la prevención de la infección
con el VIH y la prevención y el tratamiento de la tuberculosis.
Los gobiernos deberían movilizar a todos los sectores de la sociedad para
controlar la pandemia del SIDA, incluidas las organizaciones no gubernamentales,
las organizaciones comunitarias, los lideres religiosos, el sector
privado, los medios de difusión, las escuelas y los servicios de salud.
Debería darse prioridad a la movilización a los niveles de familia y comunidad.
Las comunidades deberían elaborar estrategias que respondiesen a
las percepciones locales de la prioridad que debe darse a las cuestiones sanitarias
relacionadas con la difusión del VIH y las enfermedades de transmisión
sexual.
La comunidad internacional debería movilizar los recursos humanos y
financieros necesarios para reducir la tasa de transmisión de la infección
con el VIH. A tal fin, todos los países deberían fomentar y apoyar la investigación
de una amplia gama de criterios para impedir la transmisión del
VIH y buscar una cura para la enfermedad. En particular, las comunidades
de donantes y los centros de investigación deberían apoyar y fortalecer los
esfuerzos actuales por encontrar una vacuna y desarrollar métodos controlados
por las mujeres, como los microbicidas vaginales, para impedir la
infección con el VIH. Se necesita también mas apoyo para el tratamiento y
el cuidado de las personas infectadas con el VIH y los enfermos de SIDA.
Debería mejorarse la coordinación de las actividades para combatir la
pandemia de SIDA. Debería prestarse particular atención a las actividades
del sistema de las Naciones Unidas a nivel nacional, donde las medidas como
la elaboración de programas conjuntos pueden mejorar la coordinación
y asegurar una utilización mas eficaz de los escasos recursos disponibles.
La comunidad internacional debería también movilizar sus esfuerzos
para vigilar y evaluar los resultados de las diversas actividades encaminadas
a encontrar nuevas estrategias.
Los gobiernos deberían elaborar políticas y directrices para eliminar la
discriminación contra las personas infectadas con el VIH y proteger sus derechos
y los de sus familias. Deberían reforzarse los servicios para detectar
la infección con el VIH y velar por que se asegure la confidencialidad.
Deberían elaborarse programas especiales para suministrar atención y
prestar el apoyo emocional necesario a los hombres y mujeres afectados
por el SIDA, y para aconsejar a sus familias y a las personas de su circulo
intimo.
Debería promocionarse e incluirse en los programas de educación e información
el comportamiento sexual responsable, incluida la abstinencia
sexual voluntaria, para prevenir la infección con el VIH. Deberían distribuirse
ampliamente preservativos y medicamentos de bajo precio para la
prevención y el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual, y estos
artículos deberían incluirse en todas las listas de medicamentos esenciales.
Deberían adoptarse medidas eficaces para controlar mejor la calidad
de los productos sanguíneos y la descontaminación del equipo. 
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