Preámbulo
La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de 1994 se
celebra en un momento decisivo de la historia de la cooperación internacional.
En vista del creciente reconocimiento de la interdependencia de
las cuestiones mundiales de Población, desarrollo y medio ambiente, nunca
ha habido tantas posibilidades de adoptar políticas socioeconómicas y
macroeconómicas adecuadas para promover en todos los países el crecimiento
económico sostenido en el marco del desarrollo sostenible y de movilizar
recursos humanos y financieros a fin de resolver los problemas
mundiales. Nunca antes ha tenido la comunidad mundial a su disposición
tantos recursos, tantos conocimientos y tecnologías tan poderosas con los
que fomentar el desarrollo sostenible y el crecimiento económico, si se encauzan
en forma idónea. Ahora bien, la utilización eficaz de los recursos,
los conocimientos y las tecnologías se ven condicionadas por obstáculos
económicos y políticos a nivel nacional e internacional. Por consiguiente,
pese a que hace ya tiempo que se dispone de amplios recursos, su utilización
para lograr un desarrollo socialmente equitativo y ecológicamente
racional se ha visto seriamente limitada.
En los dos últimos decenios el mundo ha sufrido cambios de gran alcance.
Gracias a los esfuerzos nacionales e internacionales se ha avanzado
mucho en muchas esferas importantes para el bienestar humano. Sin
embargo, los países en desarrollo siguen teniendo que hacer frente a graves
dificultades económicas y a un entorno económico internacional desfavorable,
y en muchos países el número de personas que viven en la pobreza
absoluta ha aumentado. En todo el mundo, muchos de los recursos
básicos de que dependerán las generaciones futuras para su supervivencia
y su bienestar se están agotando y se intensifica la degradación del medio
ambiente, impulsada por modalidades insostenibles de producción y de
consumo, un crecimiento sin precedentes de la población, la persistencia
y difusión de la pobreza y las desigualdades sociales y económicas. Hay problemas ecológicos, como el del cambio climático mundial, debidos en
gran parte a modalidades insostenibles de producción y consumo, que
agravan las amenazas que pesan sobre el bienestar de las generaciones futuras.
Se esta llegando a un consenso mundial respecto de la necesidad de
que haya mas cooperación internacional en materia de población, en el
contexto del desarrollo sostenible, para el que el Programa1 brinda un
marco. Se ha logrado mucho a ese respecto, pero es necesario hacer más.
Actualmente la población mundial se estima en 5.600 millones de personas.
Aunque la tasa de crecimiento tiende a disminuir, en términos abso
lutos se ha producido un aumento, que actualmente es de mas de 86 millones
de personas por año. Es probable que la población siga aumentando
en mas de 86 millones de personas por año hasta el año 2015.
Durante los seis años que quedan de este decenio de importancia decisiva,
las naciones del mundo, con sus actos u omisiones, elegirán entre toda
una gama de posibles futuros demográficos. Las variantes baja, media
y alta de las proyecciones demográficas de las Naciones Unidas para los
próximos 20 años van de un una variante baja de 7.100 millones de personas
a una variante media de 7.500 millones de personas y a una variante
alta de 7.800 millones de personas. Esa diferencia de 720 millones de personas
en un breve espacio de 20 años es superior a la población actual del
continente africano. Las proyecciones para un futuro más lejano difieren
aun más. Para el año 2050 las proyecciones de las Naciones Unidas van de
7.900 millones de personas a una variante media de 9.800 millones y a una
variante alta de 11.900 millones de personas. El logro de los objetivos y metas
Del presente Programa de Acción, que se refiere a un periodo de 20
años y en el que se tienen en cuenta muchos de los problemas fundamentales
de Población, salud, educación y desarrollo a quehacer frente toda la
comunidad humana, daría como resultado en ese período y en los años
subsiguientes un crecimiento de la Población mundial a niveles inferiores
a los de la proyección media de las Naciones Unidas.
La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo no es un
acontecimiento aislado. Su Programa de Acción se basa en el considerable
consenso internacional a que se ha llegado desde la Conferencia Mundial
de Población, celebrada en Bucarest en 1974, y la Conferencia
Internacional sobre Población, celebrada en Ciudad de México en 1984, de
examinar las amplias cuestiones de población, crecimiento económico sostenido
y desarrollo sostenible, y sus interrelaciones, así como los adelantos
por lo que se refiere a la situación educacional y económica de la mujer
y a su habilitación. La Conferencia de 1994 recibió un mandato expresamente
más amplio que las anteriores conferencias de Población respecto
de las cuestiones de desarrollo, lo que indica que cada vez se tiene mayor
conciencia de que la población, la pobreza, las modalidades de producción
y de consumo y el medio ambiente están tan estrechamente interrelacionados
que no se puede considerar ninguno de ellos en aislamiento.
La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo debe complementar
y proseguir otras importantes actividades internacionales efectuadas
recientemente, y sus recomendaciones deben basarse y ser compatibles
con los acuerdos a que se llego en otras conferencias y deben respaldarlos:
a) La Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los
Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer:
Igualdad, Desarrollo y Paz, celebrada en Nairobi en 1985;
b) La Cumbre Mundial en favor de la Infancia, celebrada en Nueva
York en 1990;
c) La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente
y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro 1992;
d) La Conferencia Internacional sobre Nutrición, celebrada en
Roma en 1992;
e) La Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en
Viena en 1993;
f) El Año Internacional de las Poblaciones Indígenas Del Mundo,
1993, que culminaría en el Decenio Internacional de las
Poblaciones Indígenas del Mundo;
g) La Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de los
Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, celebrada en
Barbados en 1994;
h) El Año Internacional de la Familia, 1994.
Los resultados de la Conferencia están estrechamente relacionados y
aportaran importantes contribuciones a otras importantes conferencias
que se celebraran en 1995 y 1996, como la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Social, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer: Acción para la
Igualdad, el Desarrollo y la Paz, la Segunda Conferencia de las Naciones
Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Hábitat II), la preparación del
Programa de Desarrollo, así como la celebración del cincuentenario de las
Naciones Unidas. Se espera que estos acontecimientos sirvan para reiterar
el llamamiento de la Conferencia de 1994 para que se invierta mas en las
personas y para que se adopte un nuevo programa de acción para la habilitación
de la mujer a fin de garantizar que participe plenamente a todos
los niveles en la vida social, económica y política de su comunidad.
En los 20 últimos años, muchas partes del mundo han experimentado
notables cambios demográficos, sociales, económicos, ambientales y políticos.
Muchos países han hecho considerables progresos en lo que respecta
a ampliar el acceso a los servicios de salud reproductiva y a reducir las
tasas de natalidad y de mortalidad, así como a aumentar los niveles de
educación y de ingreso, en particular la situación educacional y económica
de la mujer. Si bien los avances logrados en los dos últimos decenios en
esferas como la creciente utilización de los anticonceptivos, la disminución
de la mortalidad materna, la ejecución de planes y proyectos de desarrollo
sostenible y la mejora de los programas educacionales permiten
ver con optimismo la satisfactoria aplicación del presente Programa de
Acción, queda mucho por hacer. El mundo entero ha cambiado de una manera que genera importantes oportunidades de abordar las cuestiones de
población y desarrollo. Entre las mas significativas cabe mencionar los
grandes cambios de actitud de la población del mundo y de sus dirigentes
por lo que hace a la salud reproductiva, la planificación de la familia y el
crecimiento de la población, que, entre otras cosas, han dado como resultado
el nuevo concepto amplio de la salud reproductiva, que incluye la planificación
de la familia y la salud sexual, tal como se definen en el presente
Programa de Acción. Una tendencia particularmente alentadora ha sido
la renovada voluntad política de muchos gobiernos de adoptar programas
de planificación de la familia y políticas relacionadas con la población.
A este respecto, el crecimiento económico sostenido en el marco del
desarrollo sostenible mejorara la capacidad de los países para soportar las
presiones resultantes del crecimiento de la población previsto; facilitara
la transición demográfica en los países en que hay un desequilibrio entre
las tasas demográficas y los objetivos sociales, económicos y ambientales;
y permitirá equilibrar e incluir los aspectos demográficos en otras políticas
relacionadas con el desarrollo.
Los objetivos y las medidas del presente Programa de Acción que se refieren
a población y desarrollo, en conjunto, servirán para abordar los
problemas y las relaciones de importancia decisiva entre población y crecimiento
económico sostenido en el marco del desarrollo sostenible. Para
lograrlo, habrá que proceder a una adecuada movilización de los recursos
a nivel nacional e internacional, y será preciso que todos los mecanismos
de financiación existentes, incluidos los de carácter privado, bilateral y
multilateral, proporcionen recursos nuevos y adicionales a los países en
desarrollo. También se necesitaran recursos financieros a fin de afianzar
la capacidad de las instituciones nacionales, regionales, subregionales e
internacionales para ejecutar este Programa de Acción.
Es probable que en los dos próximos decenios vuelva a haber una
afluencia de población de las zonas rurales hacia las urbanas, y es probable
que siga habiendo mucha migración de un país a otro. Esas migracio-nes son una parte importante de las transformaciones económicas que se
están produciendo en el mundo y plantean importantes problemas nuevos.
Por consiguiente en las políticas de población y desarrollo se debe insistir
de forma más enérgica en esas cuestiones. Para el año 2015 se espera
que casi el 56% de la población mundial viva en zonas urbanas, cuando en
1994 ese porcentaje era inferior al 45%. Las tasas de urbanización más rápidas
se producirán en los países en desarrollo. La población urbana de las
regiones en desarrollo apenas llegaba al 26% en 1975, pero se proyecta que
para el año 2015 haya aumentado al 50%. Este cambio impondrá una enorme
carga a los servicios sociales y a la infraestructura existentes, la mayoría
de los cuales no podrán aumentar al mismo ritmo que la urbanización.
Respecto de toda una variedad de actividades de población y desarrollo,
será preciso redoblar los esfuerzos en los próximos 5,10 y 20 años, teniendo
presente la decisiva contribución que aportaría al logro del desarrollo sostenible
la pronta estabilización de la población mundial. En el presente
Programa de Acción se tratan todas esas cuestiones, y otras, en un marco
amplio e integrado que tiene por finalidad mejorar la calidad de la vida de
la actual población del mundo y de las generaciones venideras. Las recomendaciones
para la acción que figuran en el presente documento se han
formulado con un espíritu de consenso y cooperación internacional, y se
ha reconocido que incumbe a cada país formular y ejecutar políticas relacionadas
con la población en las que se tenga en cuenta la diversidad de
condiciones económicas, sociales y ambientales de cada país, respetando
plenamente los diversos valores religiosos y éticos, medios culturales y convicciones
filosóficas de su pueblo, así como la responsabilidad común, aunque
diferenciada, de todas las personas del mundo por su futuro común.
En el presente Programa de Acción se recomienda a la comunidad internacional
una importante serie de objetivos de población y desarrollo,
así como metas cualitativas y cuantitativas que son mutuamente complementarias
y de importancia decisiva para esos objetivos. Entre los objetivos
y las metas figuran: el crecimiento económico sostenido en el marco del desarrollo sostenible; la educación, sobre todo de las niñas; la igualdad
entre los sexos; la reducción de la mortalidad neonatal, infantil materna;
y el acceso universal a servicios de salud reproductiva, en particular de
planificación de la familia y de salud sexual.
Es evidente que muchas de las metas cuantitativas y cualitativas del
presente Programa de Acción exigen recursos adicionales, algunos de los
cuales podrían obtenerse si se modificará el orden de prioridades a nivel
individual, nacional e internacional. No obstante, ninguna de las medidas
requeridas, ni todas ellas combinadas, es costosa si se compara con los
actuales gastos mundiales en desarrollo o con los que se destinan a fines
militares. Para algunas solo se necesitarían unos pocos recursos financieros
adicionales, o ninguno, porque suponen cambios de estilo de vida, normas
sociales o políticas oficiales, que se pueden introducir y mantener si
los ciudadanos demuestran más interés y si los dirigentes políticos actúan
de forma mas decisiva. Sin embargo, para obtener los recursos necesarios
para las medidas que si requieren un aumento de los gastos en los dos próximos
decenios, tanto los países en desarrollo como los desarrollados tendrán
que contraer mas compromisos. Esto será a especialmente difícil en
el caso de algunos países en desarrollo y de algunos países con economías
de transición que experimentan graves limitaciones de recursos.
En el presente Programa de Acción se reconoce que no se espera que en
los 20 años próximos los gobiernos puedan alcanzar los objetivos y metas
de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo sin ayuda.
Todos los miembros de la sociedad y todos los grupos tienen el derecho
e incluso la responsabilidad de desempeñar un papel activo en los esfuerzos
por alcanzar esos objetivos. El creciente interés manifestado por las organizaciones
no gubernamentales, primero en el marco de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y en la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos y ahora durante estas deliberaciones,
indica un cambio importante y, en muchos casos rápidos de la
relación entre los gobiernos y una amplia gama de instituciones no gubernamentales. En casi todos los países surgen nuevas asociaciones entre la
administración, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y
los grupos comunitarios, lo que tendrá una influencia directa y positiva
en la aplicación del presente Programa de Acción.
La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo no crea ningún
derecho humano internacional nuevo, pero afirma que las normas de
derechos humanos universalmente reconocidas se aplican a todos los aspectos
de los programas de población. Además, la Conferencia representa
la ultima oportunidad que tendrá la comunidad internacional en el siglo
XX de abordar en forma colectiva los problemas y las relaciones decisivas
entre población y desarrollo. El Programa de Acción requerirá el establecimiento
de un terreno común, con pleno respeto de los diversos valores
religiosos y éticos y de los medios culturales. Los resultados de esta
Conferencia se medirán en función de la fuerza de los compromisos específicos
que se contraigan y de lo que se haga para cumplir esos compromisos,
como parte de una nueva asociación mundial de todos los países y pueblos
del mundo, basada en un sentimiento de responsabilidad compartida
aunque diferenciada, de los unos por los otros y de todos por el planeta. 
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