Principios
Cada país tiene el derecho soberano de aplicar las recomendaciones
contenidas en el Programa de Acción de conformidad con sus leyes nacionales
y con sus prioridades de desarrollo, respetando plenamente los diversos
valores religiosos, éticos y culturales de su pueblo, y de forma compatible
con los derechos humanos internacionales universalmente reconocidos.
La cooperación internacional y la solidaridad universal, sobre la base
de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y en un espíritu de colaboración,
son de importancia decisiva para mejorar la calidad de la vida
de los pueblos del mundo.
Al abordar el mandato de la Conferencia Internacional sobre Población
y Desarrollo y su tema general, la relación entre población, crecimiento
económico sostenido y desarrollo sostenible, y en sus deliberaciones, los
participantes se guiaron y se siguen guiando por los principios siguientes.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
Toda persona tiene los derechos y las libertadas proclamados en la
Declaración Universal de Derechos Humanos, sin distinción alguna por motivos
de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole,
origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición. Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y la seguridad
personal.
Los seres humanos son el elemento central del desarrollo sostenible.
Tienen derecho a una vida sana y productiva en armonía con la naturaleza.
La población es el recurso más importante y mas valioso de toda nación.
Los países deberían cerciorarse de que sede a todos la oportunidad de
aprovechar al máximo su potencial. Toda persona tiene derecho a un nivel
de vida adecuado para si y su familia, incluso alimentación, vestido,
vivienda, agua y saneamiento adecuados.
El derecho al desarrollo es un derecho universal e inalienable, que es
parte integrante de los derechos humanos fundamentales, y la persona
humana es el sujeto central del desarrollo. Aunque el desarrollo facilita el
disfrute de todos los derechos humanos, no se puede invocar la falta de desarrollo
para justificar la violación de los derechos humanos internacionalmente
reconocidos. El derecho al desarrollo debe ejercerse de manera
que se satisfagan equitativamente las necesidades ambientales, de desarrollo
y demográficas de las generaciones presentes y futuras.
Promover la equidad y la igualdad de los sexos y los Derechos de la mujer,
así como eliminar la violencia de todo tipo contra la mujer y asegurarse de que sea ella quien controle su propia fecundidad son la piedra angular
de los programas de población y desarrollo. Los derechos humanos de
la mujer y de las niñas y muchachas son parte inalienable, integral e indivisible
de los derechos humanos universales. La plena participación de
la mujer, en condiciones de igualdad, en la vida civil, cultural, económica,
política y social a nivel nacional, regional e internacional y la erradicación
de todas las formas de discriminación por motivos de sexo son objetivos
prioritarios de la comunidad internacional.
Los objetivos y políticas de población son parte integrante del desarrollo
social, económico y cultural, cuyo principal objetivo es mejorar la calidad
de la vida de todas las personas.
El desarrollo sostenible como medio de garantizar el bienestar humano,
compartido de forma equitativa por todos hoy y en el futuro, requiere
que las relaciones entre población, recursos, medio ambiente y desarrollo
se reconozcan cabalmente, se gestionen de forma adecuada y se equilibren
de manera armoniosa y dinámica. Para alcanzar el desarrollo sostenible
y una mejor calidad de vida para todos, los Estados deberían reducir
y eliminar las modalidades de producción y consumo insostenibles y promover
políticas apropiadas, entre otras, políticas de población, a fin de satisfacer
las necesidades de las generaciones actuales sin poner en peligro
la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.
Todos los Estados y todas las personas deberán cooperar en la tarea
esencial de erradicar la pobreza como requisito indispensable del desarrollo
sostenible, a fin de reducir las diferencias de niveles de vida y de
responder mejor a las necesidades de la mayoría de los pueblos del mundo.
Se deberá dar especial prioridad a la situación y a las necesidades especiales
de los países en desarrollo, en particular los menos adelantados.
Es preciso integrar cabalmente en la economía mundial a los países con
una economía en transición, así como a todos los demás países.
Toda persona tiene derecho al disfrute del mas alto nivel posible de
salud física y mental. Los Estados deberían adoptar todas las medidas
apropiadas para asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y
mujeres, el acceso universal a los servicios de atención medica, incluidos
los relacionados con la salud reproductiva, que incluye la planificación
de la familia y la salud sexual. Los programas de atención de la salud
reproductiva deberían proporcionar los mas amplios servicios posibles
sin ningún tipo de coacción. Todas las parejas y todas las personas
tienen el derecho fundamental de decidir libre y responsablemente el
número y el espaciamiento de sus hijos y de disponer de la información,
la educación y los medios necesarios para poder hacerlo.
La familia es la unidad básica de la sociedad y como tal es preciso fortalecerla.
Tiene derecho a recibir protección y apoyo amplios. En los diferentes
sistemas sociales, culturales y políticos existen diversas formas de
familia. El matrimonio debe contraerse con el libre consentimiento de los
futuros cónyuges, y el marido y la mujer deben estar en igualdad de condiciones.
Toda persona tiene derecho a la educación, que deberá orientarse hacia
el pleno desarrollo de los recursos humanos, de la dignidad humana y
del potencial humano, prestando especial atención a las mujeres y las niñas.
La educación debería concebirse de tal manera que fortaleciera el respeto
por los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluidos
los relacionados con la población y el desarrollo. El interés superior del niño
deberá ser el principio por el que se guíen los encargados de educarlo y
orientarlo; esa responsabilidad incumbe ante todo a los padres.
Todos los Estados y todas las familias deberían dar la máxima prioridad
posible a la infancia. El niño tiene derecho a un nivel de vida adecuado para
su bienestar y al mas alto nivel posible de salud y a la educación. Tiene
derecho a ser cuidado y apoyado por los padres, la familia y la sociedad y derecho a que se le proteja con medidas legislativas, administrativas, sociales
y educativas apropiadas contra toda forma de violencia, perjuicio o abuso
físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación,
incluida la venta, el tráfico, el abuso sexual y el tráfico de órganos.
Los países que reciben a migrantes documentados deberían tratarles a
ellos y a sus familias de forma apropiada y proporcionarles servicios de
bienestar social adecuados y deberían garantizar su seguridad física, teniendo
presentes las circunstancias y necesidades especiales de los países,
en particular los países en desarrollo, que tratan de satisfacer esos objetivos
o necesidades en lo que respecta a los migrantes indocumentados, de
conformidad con lo dispuesto en los convenios pertinentes y otros instrumentos
y documentos internacionales. Los países deberían garantizar a
todos los migrantes todos los Derechos humanos básicos incluidos en la
Declaración Universal de Derechos Humanos.
En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a
disfrutar de él, en cualquier país. Los Estados tienen respecto de los refugiados
las responsabilidades que se indican en la Convención de Ginebra
sobre el Estatuto de los Refugiados y en su Protocolo de 1967.
Al considerar las necesidades de los indígenas, en materia de población
y desarrollo los Estados deberían reconocer y apoyar su identidad, su cultura
y sus intereses y permitirles participar plenamente en la vida económica,
política y social del país, especialmente en lo que afecte a su salud,
educación y bienestar.
El crecimiento económico sostenido en el marco del desarrollo sostenible
y el progreso social requieren un crecimiento de base amplia, de manera
que todos tenga las mismas oportunidades. Todos los países deberían
reconocer sus responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países
desarrollados reconocen la responsabilidad que les incumbe en los esfuerzos internacionales por lograr el desarrollo sostenible y deberían seguir
redoblando sus esfuerzos por promover el crecimiento económico sostenido
y reducir los desequilibrios de manera que redunde en beneficio de todos
los países, en particular de los países en desarrollo.
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