Este capitulo se orienta especialmente por los principios contenidos en
el capitulo II, y en particular por sus párrafos introductorios.
Derechos reproductivos y salud reproductiva
BASES PARA LA ACCIÓN
La salud reproductiva es un estado general de bienestar físico, mental y
social, y no de mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos
relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos.
En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de
una vida sexual satisfactoria y sin riesgos y de procrear, y la libertad para decidir
hacerlo o no hacerlo, cuando y con que frecuencia. Esta ultima condición
lleva implícito el derecho del hombre y la mujer a obtener información
y de planificación de la familia de su elección, así como a otros métodos para
la regulación de la fecundidad que no estén legalmente prohibidos, y acceso
a métodos seguros, eficaces, asequibles y aceptables, el derecho a recibir
servicios adecuados de atención de la salud que permitan los embarazos y los
partos sin riesgos y den a las parejas las máximas posibilidades de tener hijos
sanos. En consonancia con esta definición de salud reproductiva, la atención
de la salud reproductiva se define como el conjunto de métodos, técnicas
y servicios que contribuyen a la salud y al bienestar reproductivos al evitar
y resolver los problemas relacionados con la salud reproductiva. Incluye
también la salud sexual, cuyo objetivo es el desarrollo de la vida y de las relaciones personales y no meramente el asesoramiento y la atención en materia
de reproducción y de enfermedades de transmisión sexual.
Teniendo en cuanta la definición que antecede, los derechos reproductivos
abarcan ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las
leyes nacionales, en los documentos internacionales sobre derechos humanos
y en otros documentos pertinentes de las Naciones Unidas aprobados
por consenso. Esos derechos se basan en el reconocimiento del derecho
básico de todas las parejas e individuos a decir libre y responsablemente
el numero de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre
estos y a disponer de la información y de los medios para ello y el derecho
a alcanzar el nivel mas elevado de salud sexual y reproductiva.
También incluye su derecho a adoptar decisiones relativas a la reproducción
sin sufrir discriminación, coacciones ni violencia, de conformidad
con lo establecido en los documentos de derechos humanos. En ejercicio
de este derecho, las parejas y los individuos deben tener en cuenta las necesidades
de sus hijos nacidos y futuros y sus obligaciones con la comunidad.
La promoción del ejercicio responsable de esos derechos de todos deben
ser la base primordial de las políticas y programas estatales y comunitarios
en la esfera de la salud reproductiva, incluida la planificación de
la familia. Como parte de este compromiso, se debe prestar plena atención,
a la promoción de relaciones de respeto mutuo e igualdad entre hombres
y mujeres, y particularmente a las necesidades de los adolescentes en
materia de enseñanza y de servicios con objeto de que puedan asumir su
sexualidad de modo positivo y responsable. La salud reproductiva esta fuera
del alcance de muchas personas de todo el mundo a causa de factores
como: los conocimientos insuficientes sobre la sexualidad humana y la información
y los servicios insuficientes o de mala calidad en materia de salud
reproductiva; la prevalencia de comportamientos sexuales de alto
riesgo; las practicas sociales discriminatorias; las actitudes negativas hacia
las mujeres y las niñas; y el limitado poder de decisión que tienen muchas
mujeres respecto de su vida sexual y reproductiva. En la mayoría de
los países, los adolescentes son particularmente vulnerables a causa de su
falta de información y de acceso a los servicios pertinentes. Las mujeres y los hombres de mas edad tienen problemas especiales en materia de salud
reproductiva, que no suelen encararse de manera adecuada.
La aplicación del presente Programa de Acción debe orientarse por esta
definición amplia de salud reproductiva, que incluye la salud sexual.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Asegurar el acceso a información amplia y fáctica y a una gama
completa de servicios de salud reproductiva, incluida la planificación
de la familia, que sean accesibles, asequibles y aceptables
para todos los usuarios;
b) Propiciar y apoyar decisiones responsables y voluntarias sobre la
procreación y sobre métodos libremente elegidos de planificación
de la familia, así como sobre otros métodos que puedan elegirse
para la regulación de la fecundidad que no estén legalmente
prohibidos, y asegurar el acceso a la información, la educación
y los medios necesarios;
c) Atender a las necesidades cambiantes en materia de salud reproductiva
durante todo el ciclo vital, de un modo que respete la diversidad
de circunstancias de las comunidades locales.
MEDIDAS
Mediante el sistema de atención primaria de salud, todos los países deben
esforzarse por que la salud reproductiva este al alcance de todas las
personas de edad apropiada lo antes posible y a mas tardar para el año
2015. La atención de la salud reproductiva en el contexto de la atención
primaria de la salud debería abarcar, entre otras cosas: asesoramiento, información,
educación, comunicaciones y servicios en materia de planificación
de la familia; educación y servicios de atención prenatal, partos sin
riesgos, y atención después del parto, en particular para la lactancia materna
y la atención de la salud maternoinfantil, prevención y tratamiento adecuado de la infertilidad; interrupción del embarazo de conformidad
con lo indicado en el párrafo 8.25, incluida la prevención del aborto y el
tratamiento de sus consecuencias; tratamiento de las infecciones del aparato
reproductor, las enfermedades de transmisión sexual y otras afecciones
de la salud reproductiva; e información, educación y asesoramiento,
según sea apropiado, sobre sexualidad humana, la salud reproductiva y
paternidad responsable. Se debería disponer en todos los casos de sistemas
de remisión a servicios de planificación de la familia y de diagnostico y
tratamiento de las complicaciones del embarazo, el parto y el aborto, la infertilidad,
las infecciones del aparato reproductor, el cáncer de mama y
del aparato reproductor, las enfermedades de transmisión sexual y el
VIH/SIDA. La disuasión activa de practicas peligrosas como la mutilación
genital de las mujeres, también debería formar parte de los programas de
atención de la salud reproductiva.
Se deberían preparar programas de atención de la salud reproductiva
para atender a las necesidades de las mujeres y las adolescentes en las
que entran en la participación de la mujer en la dirección, la planificación,
la adopción de decisiones, la gestión, la ejecución, la organización
y la evaluación de los servicios. Los gobiernos y otras organizaciones deberían
adoptar medidas activas para hacer que las mujeres estén incluidas
en todos los niveles del sistema de atención de la salud.
Se deberían elaborar programas innovadores para que todos los adolescentes
y los hombres adultos tengan acceso a información, asesoramiento
y servicios de salud reproductiva. Esos programas deben educar y facultar
al hombre para que comparta por igual las responsabilidades de a planificación
de la familia y las labores domesticas y de crianza de los hijos y
acepte la responsabilidad de prevenir las enfermedades de transmisión sexual.
Los programas deberían llegar al hombre en su trabajo, en el hogar
y en los lugares de esparcimiento. Con el apoyo y la orientación de los padres,
y de conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño, se
debería llegar también a los muchachos y adolescentes en las escuelas, las organizaciones juveniles y los lugares donde se reúnan. Acompañados de
la información y el asesoramiento necesarios, se deberían promover y hacer
accesibles métodos de contracepción masculina voluntarios y adecuados,
así como métodos encaminados a prevenir las enfermedades de transmisión
sexual, incluido el SIDA.
Los gobiernos deberían promover una participación mucho mas amplia
de la comunidad en los servicios de atención de la salud reproductiva,
descentralizando la gestión de los programas de salud publica y formando
asociaciones en cooperación con organizaciones locales no gubernamentales
y grupos privados de atención de la salud. Se debería alentar
a participar en la promoción de una mejor salud reproductiva a todos los
tipos de organizaciones no gubernamentales, incluidos los grupos locales
de mujeres, los sindicatos, las cooperativas, los programas para los jóvenes
y los grupos religiosos.
Sin comprometer el apoyo internacional a los programas de los países
en desarrollo, la comunidad internacional debería, cuando se le solicite,
examinar las necesidades de capacitación, asistencia técnica y suministro
de anticonceptivos a corto plazo de los países que están pasando de una economía
de administración centralizada a una economía de mercado, donde
la salud reproductiva es deficiente y en algunos casos esta empeorando. Al
mismo tiempo, esos países deberían dar mas prioridad a los servicios de salud
reproductiva, incluida una amplia gama de medios anticonceptivos, y
deberían encarar la practica actual de recurrir al aborto para la regulación
de la fecundidad mediante la satisfacción de la necesidad de las mujeres de
esos países de contar con mejor información y mas opciones.
Los inmigrantes y las personas desplazadas en muchas partes del mundo
tienen un acceso limitado a la atención de la salud reproductiva y pueden
estar expuestos a graves riesgos para su salud y sus derechos reproductivos.
Los servicios deben ser especialmente sensibles a las necesidades de
cada mujer y cada adolescente y tener en cuenta su situación, muchas veces de impotencia, prestando particular atención a las que son víctimas de
violencia sexual.
El propósito de los programas de planificación de la familia debe ser permitir
a las parejas y las personas decidir de manera libre y responsable el
numero y el espaciamiento de sus hijos y obtener la información y los medios
necesarios para hacerlo, asegurándose de que ejerzan sus opciones con
conocimiento de causa y tengan a su disposición una gama completa de métodos
seguros y eficaces. El éxito de los programas de educación sobre cuestiones
de población y planificación de la familia en diversas situaciones demuestra
que, dondequiera que estén, las personas bien informadas actuaran
responsablemente de acuerdo con sus propias necesidades y las de su familia
y comunidad. El principio de la libre elección basada en una buena
información es indispensable para el éxito a largo plazo de los programas
de planificación de la familia. No puede haber ninguna forma de coacción.
En todas las sociedades hay numerosos incentivos e impedimentos sociales
y económicos que influyen en las decisiones sobre la procreación y el numero
de hijos. En este siglo, muchos gobiernos han ensayando el uso de sistemas
de incentivos y desincentivos a fin de disminuir o elevar la fecundidad.
La mayoría de esos sistemas apenas han repercutido en la fecundidad
y en algunos casos han sido contraproducentes. Los objetivos gubernamentales
de planificación de la familia deberían definirse en función de las necesidades
insatisfechas de información y servicios. Los objetivos demográficos,
aunque sean un propósito legitimo de las estrategias estatales de desarrollo,
no deberían imponerse a los proveedores de servicios de planificación
de la familia en forma de metas o de cuotas para conseguir clientes.
En los últimos 30 años, la disponibilidad creciente de métodos anticonceptivos
modernos y mas seguros, aunque en algunos aspectos sigue siendo
insuficiente, ha ofrecido mayores oportunidades para la elección individual
y la adopción responsable de decisiones en materia de reproducción en gran parte del mundo. Actualmente, alrededor del 55% de las parejas de las regiones
en desarrollo utilizan algún método de planificación de la familia. Esa
cifra representa un aumento de casi cinco veces desde el decenio de 1960. Los
programas de planificación de la familia han contribuido considerablemente
al descenso de las tasas medias de fecundidad de los países en desarrollo,
que han pasado de seis a siete hijos por mujer en el decenio de 1960 a entre
tres y cuatro actualmente. Sin embargo, muchos métodos modernos de planificación
de la familia siguen fuera del alcance de no menos de 350 millones
de parejas en todo el mundo, muchas de las cuales desean espaciar o evitar
los embarazos. Las encuestas sugieren que aproximadamente 120 millones
de mujeres mas en todo el mundo estarían utilizando actualmente un
método moderno de planificación de la familia si contaran con información
mas precisa y servicios accesibles, y si sus parejas, familias extensas y comunidades
les prestaran mas apoyo. Esas cifras no incluyen a los solteros sexualmente
activos, cada vez mas numerosos, que desean y necesitan información
y servicios. Durante el decenio de 1990, el numero de parejas en edad
de procrear aumentara a razón de unos 18 millones al año. Para atender sus
necesidades y colmar las grandes lagunas en los servicios, la planificación
de la familia y el suministro de anticonceptivos deberán aumentar muy rápidamente
durante los próximos años. La calidad de los programas de planificación
de la familia a menudo guarda relación directa con el nivel y la
continuidad del uso de anticonceptivos y con el crecimiento de la demanda
de servicios. Los programas de planificación de la familia dan mejor resultado
cuando forman parte de programas mas amplios de salud reproductiva
o están vinculados a estos que se ocupan de necesidades sanitarias estrechamente
relacionadas y cuando las mujeres participan plenamente en el diseño,
la prestación, la gestión y la evaluación de los servicios.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Ayudar a las parejas y a las personas a alcanzar sus objetivos de
procreación en un marco que favorezca condiciones optimas de
salud, responsabilidad y bienestar de la familia, y que respete la dignidad de todas las personas y su derecho a elegir el numero
de hijos, su espaciamiento y el momento de su nacimiento;
b) Prevenir los embarazos no deseados y reducir la incidencia de
los embarazos de alto riesgo y la morbilidad y mortalidad;
c) Poner servicios de planificación de la familia de buena calidad y
aceptables al alcance y disposición de cuantos los necesitan y desean,
manteniendo su carácter confidencial;
d) Mejorar la calidad de los servicios de asesoramiento, información,
educación y comunicaciones en materia de planificación
de la familia;
e) Lograr que los hombres participen mas y asuman una mayor responsabilidad
practica en la planificación de la familia;
f) Promover la lactancia materna para favorecer el espaciamiento
de los nacimientos.
MEDIDAS
Los gobiernos y la comunidad internacional deberían utilizar todos los
medios de que disponen para apoyar el principio de la libertad de elección
en la planificación de la familia.
Todos los países deberían, en el curso de los próximos años, evaluar la
magnitud de las necesidades nacionales no atendidas de servicios de planificación
de la familia de buena calidad y su integración en el contexto de
la salud reproductiva, prestando especial atención a los grupos mas vulnerables
y desatendidos de la población. Todos los países deberían adoptar
medidas para satisfacer las necesidades de planificación de la familia de su
población lo antes posible, en todo caso para el año 2015, y deberían tratar
de proporcionar acceso universal a una gama completa de métodos seguros
y fiables de planificación de la familia y a servicios conexos de salud reproductiva
que no estén legalmente permitidos. El objetivo seria ayudar a las
parejas y a los individuos a alcanzar sus objetivos de procreación y brindarles
todas las oportunidades de ejercer su derecho a tener hijos por elección.
Se insta a los gobiernos, a todos los niveles, a que implanten sistemas
de supervisión y evaluación de servicios orientados hacia el usuario, con
miras a detectar, prevenir y controlar abusos por parte de los directores y
proveedores de los servicios de planificación de la familia y a asegurar el
mejoramiento constante de la calidad de los servicios. Con este fin, los gobiernos
deberían garantizar la conformidad con los derechos humanos y
la observancia de las normas éticas y profesionales en la prestación de los
servicios de planificación de la familia y otros servicios conexos de salud
reproductiva con el fin de asegurar el consentimiento responsable, voluntario
e informado y también con respecto a la prestación de los servicios.
Deberían proporcionarse técnicas de fecundación in vitro de conformidad
con directrices éticas y normas medicas apropiadas.
Las organizaciones no gubernamentales deberían desempeñar un papel
activo en la movilización del apoyo de la comunidad y la familia, contribuir
al aumento de la accesibilidad y aceptabilidad de los servicios de salud
reproductiva, incluida la planificación de la familia y cooperar con los gobiernos
en el proceso de preparación y prestación de la atención, sobre la
base de la elección bien informada, y deberían ayudar a supervisar los programas
de los sectores publico y privado, incluidos los suyos propios.
Como parte del esfuerzo encaminado a satisfacer las necesidades no
atendidas, todos los países deberían tratar de individualizar y eliminar todas
las barreras importantes que todavía existan para la utilización de los
servicios de planificación de la familia. Algunas de estas barreras se relacionan
con la insuficiencia, mala calidad y alto costo de los servicios de
planificación de la familia existentes. Las organizaciones publicas, privadas
y no gubernamentales de planificación de la familia deberían plantearse
como objetivo eliminar todas las barreras relacionadas con programas
que impiden la aplicación de la planificación de la familia para el año
2005 mediante el nuevo diseño o la ampliación de la información y de los
servicios y otros métodos a fin de aumentar las posibilidades de las parejas y de las personas de adoptar decisiones libres e informadas sobre el numero
y el espaciamiento de sus hijos y el momento de su nacimiento y para
protegerse de las enfermedades de transmisión sexual.
Específicamente, los gobiernos deberían obrar de modo que resultara
mas fácil para las parejas y las personas asumir la responsabilidad de su
propia salud reproductiva eliminando las barreras legales, medicas, clínicas
y reglamentarias innecesarias a la información y al acceso a los servicios
y métodos de planificación de la familia.
Se insta a todos los dirigentes políticos y de la comunidad a desempeñar
un papel visible, enérgico y sostenido en la promoción y legitimización del
suministro y la utilización de servicios de planificación de la familia y de
salud reproductiva. Se insta a los gobiernos, a todos los niveles, a que proporcionen
un ambiente propicio para el suministro por todos los conductos
posibles, en el sector publico y en el privado, de servicios e información
de buena calidad en materia de planificación de la familia y de salud reproductiva.
Por ultimo, los dirigentes y legisladores de todos los niveles deben
traducir su apoyo publico a la salud reproductiva, incluida la planificación
de la familia, en asignaciones suficientes de recursos presupuestarios,
humanos y administrativos para contribuir a atender las necesidades
de quienes no pueden pagar el precio completo de los servicios.
Se alienta a los gobiernos a que concentren la mayor parte de sus esfuerzos
en el logro de sus objetivos de población y desarrollo mediante la
educación y medidas voluntarias, en vez de recurrir a sistemas de incentivos
y desincentivos.
En los años venideros, todos los programas de planificación de la familia
deben esforzarse de modo significativo por mejorar la calidad de la
atención. Entre otras medidas, los programas deberían:
a) Reconocer que los métodos apropiados para las parejas y las personas
varían según la edad, el numero de partos, el tamaño de la
familia, la preferencia y otros factores, y velar por que mujeres y hombres tengan información sobre la mayor gama posible de métodos
inocuos y eficaces de planificación de la familia y acceso a
ellos, para que puedan tomar decisiones libres y bien informadas;
b) Proporcionar información accesible, completa y precisa sobre los
diversos métodos de planificación de la familia, que incluya sus
riesgos y beneficios para la salud, los posibles efectos secundarios
y su eficacia para prevenir la propagación del VIH/SIDA y
otras enfermedades de transmisión sexual;
c) Hacer que los servicios sean mas seguros, asequibles y accesibles para
el usuario y velar, mediante sistemas logísticos mejorados, por
un suministro suficiente y continuo de productos anticonceptivos
esenciales de alta calidad. Se debería asegurar la confidencialidad;
d) Ampliar y mejorar la capacitación formal e informal en atención
de la salud reproductiva y planificación de la familia de todos
los proveedores de atención sanitaria, instructores y administradores
de salud, incluida la capacitación en comunicaciones
y orientación interpersonal;
e) segurar una atención complementaria adecuada, incluido el tratamiento
de los efectos secundarios de la utilización de anticonceptivos;
f) Asegurar la disponibilidad local de servicios conexos de salud reproductiva
o el establecimiento de procedimientos de remisión
adecuados;
g) Además de las medidas cuantitativas de los resultados, dar mayor
importancia a las medidas cualitativas que tienen en cuenta
las perspectivas de los usuarios actuales y posibles de los servicios,
a través de medios como los sistemas eficaces de información
para la gestión y las técnicas de encuesta para la evaluación
oportuna de los servicios;
h) Los programas de planificación de la familia y salud reproductiva
deberían hacer hincapié en la lactancia materna y en los
servicios de apoyo que pueden contribuir a la vez al espaciamiento
de los nacimientos, a la mejora de la salud de la madre
y del hijo y al descenso de la mortalidad infantil.
Los gobiernos deberían tomar medidas oportunas para ayudar a las
mujeres a evitar el aborto, que en ningún caso debería promoverse como
método de planificación de la familia, y proporcionar en todos los casos
un trato humanitario y orientación a las mujeres que han recurrido al
aborto.
A fin de atender el considerable aumento de la demanda de anticonceptivos
en el futuro, en particular durante el próximo decenio, la comunidad
internacional debería proceder inmediatamente a establecer un sistema
eficaz de coordinación y servicios mundiales, regionales y subregionales
para la adquisición de anticonceptivos y otros productos indispensables
para los programas de salud reproductiva de los países en desarrollo
y de los países con economías en transición. La comunidad internacional
debería también considerar medidas tales como la transferencia a los países
en desarrollo de tecnología que les permita producir y distribuir anticonceptivos
de alta calidad y otros productos esenciales para los servicios
de salud reproductiva, a fin de reforzar la autosuficiencia de esos países.
A petición de los países interesados, la Organización Mundial de la Salud
(OMS) debería continuar proporcionando asesoramiento sobre la calidad,
seguridad y eficacia de los métodos de planificación de la familia.
La prestación de servicios de salud reproductiva no debería limitarse
al sector publico sino que debería también incluir al sector privado y las
organizaciones no gubernamentales, de acuerdo con las necesidades y recursos
de sus comunidades, y también, llegado el caso, estrategias eficaces
para la recuperación de los costos y la prestación de servicios, incluida la
comercialización de asuntos sociales y los servicios basados en la comunidad. Se deberían hacer esfuerzos especiales por mejorar la accesibilidad a
través de servicios de divulgación.
Enfermedades de transmisión sexual y prevención del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
BASES PARA LA ACCIÓN
La incidencia mundial de las enfermedades de transmisión sexual es
alta y sigue aumentando. La situación ha empeorado considerablemente
con la aparición de la epidemia del VIH. Aunque la incidencia de algunas
enfermedades de transmisión sexual se ha estabilizado en algunas partes
del mundo, el numero de casos ha aumentado en muchas regiones.
Las desventajas económicas y sociales de la mujer la hacen especialmente vulnerable a las enfermedades de transmisión sexual, incluido el
VIH; es ejemplo de esto, su vulnerabilidad al comportamiento sexual imprudente
de sus parejas. En la mujer, los síntomas de las infecciones de
transmisión sexual no suelen ser aparentes, lo que hace que su diagnostico
sea mas difícil que en el hombre, y las consecuencias para la salud suelen
ser mas graves e incluyen en particular, el riesgo incrementado de infecundidad
y de embarazo ectópico. El riesgo de transmisión del varón infectado
a la mujer es también mas elevado que a la inversa, y a muchas
mujeres les resulta imposible tomar medidas para protegerse.
OBJETIVO
El objetivo es prevenir las enfermedades de transmisión sexual, incluido
el VIH/SIDA, reducir su incidencia y proceder a su tratamiento, así como prevenir
las complicaciones de las enfermedades de transmisión sexual, como
la infertilidad, prestando especial atención a las jóvenes y a las mujeres.
MEDIDAS
Los programas de salud reproductiva deberían intensificar sus esfuerzos
de prevención, diagnostico y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual y de otras infecciones del aparato reproductivo, especialmente
al nivel de atención primaria. Se deberían hacer esfuerzos especiales
para llegar hasta quienes no tienen acceso a los programas de
atención de la salud reproductiva.
Todos los proveedores de servicios de salud, incluidos los que se ocupan
de la planificación de la familia, deberían recibir formación especializada
sobre la prevención y el diagnostico de enfermedades de transmisión
sexual y sobre la prestación de servicios de asesoramiento a ese respecto,
en particular en relación con las infecciones que afectan a las mujeres y
los jóvenes, incluido el VIH/SIDA.
La información, educación y orientación sobre una conducta sexual
responsable y sobre la prevención eficaz de las enfermedades de transmisión
sexual incluido el VIH deberían formar parte de todos los servicios de
atención de la salud reproductiva.
La promoción y el suministro y la distribución fiables de preservativos
de buena calidad deberían convertirse en elementos integrantes de los
servicios de atención de la salud reproductiva. Todas las organizaciones
internacionales pertinentes, especialmente la Organización Mundial de
la Salud, deberían aumentar considerablemente su adquisición de preservativos.
Los gobiernos y la comunidad internacional deberían proporcionar
todos los medios necesarios para reducir la propagación y la tasa de
transmisión de la infección con el VIH/SIDA.
La sexualidad humana y las relaciones entre los sexos están estrechamente
vinculadas e influyen conjuntamente en la capacidad del hombre
y la mujer de lograr y mantener la salud sexual y regular su fecundidad.
La relación de igualdad entre hombres y mujeres en la esfera de las relaciones sexuales y la procreación, incluido el pleno respeto de la integridad
física del cuerpo humano exige el respeto mutuo y la voluntad de asumir
la responsabilidad personal de las consecuencias de la conducta sexual. La
conducta sexual responsable, la sensibilidad y la equidad en las relaciones
entre los sexos, particularmente cuando se inculca durante los años formativos,
favorecen y promueven las relaciones de respeto y armonía entre
el hombre y la mujer.
La violencia contra la mujer, en particular la violencia domestica y la
violación, están sumamente extendidas y cada vez son mas las mujeres expuestas
al SIDA y a otras enfermedades de transmisión sexual como resultado
de la conducta sexual imprudente de sus parejas. En varios países, las
practicas tradicionales encaminadas a controlar la sexualidad de la mujer
han sido causa de grandes sufrimientos. Entre ellas se encuentra la practica
de la mutilación de los genitales femeninos, que constituye una violación
de derechos fundamentales y un riesgo que afecta a las mujeres en
su salud reproductiva durante toda la vida.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Promover el desarrollo adecuado de una sexualidad responsable
que permita el establecimiento de relaciones de equidad y respeto
mutuo entre ambos sexos y contribuya a mejorar la calidad de
la vida de las personas;
b) Velar por que el hombre y la mujer tengan acceso a la información,
la educación y los servicios necesarios para lograr una buena
salud sexual y ejercer sus derechos y responsabilidades en lo
tocante a la procreación.
MEDIDAS
Se debería prestar apoyo a actividades y servicios en materia de educación
sexual integrada para los jóvenes, con la asistencia y orientación de sus padres y en consonancia con la Convención sobre los Derechos del Niño, y
hacer hincapié en la responsabilidad de los varones en cuanto a su propia
salud sexual y su fecundidad, ayudándoles a ejercer esa responsabilidad. Las
actividades educacionales deberían comenzar en la unidad familiar, la comunidad
y las escuelas a una edad apropiada, pero también deberán abarcar
a los adultos, en particular a los hombres, a través de la enseñanza no
académica y mediante diversas actividades con base en la comunidad.
En vista de la necesidad urgente de evitar los embarazos no deseados,
de la rápida propagación del SIDA y otras enfermedades de transmisión
sexual, y de la prevalencia de la violencia y el abuso sexuales, los gobiernos
deberían formular las políticas nacionales sobre la base de una mejor
comprensión de la necesidad de una sexualidad humana responsable y de
las realidades actuales en cuanto al comportamiento sexual.
Debería alentarse y apoyarse, por medio de programas educativos a nivel
nacional y de la comunidad, el debate activo y abierto acerca de la necesidad
de proteger a las mujeres, los jóvenes y los niños contra todo tipo
de abusos, inclusive el abuso sexual, la explotación, el trafico para fines
sexuales y la violencia. Los gobiernos deberían establecer las condiciones
y procedimientos necesarios para alentar a las víctimas a comunicar toda
violación de sus derechos. Deberían promulgarse cuando no existan, difundirse
en forma explícita, reforzarse y aplicarse leyes encaminadas para
hacer frente a esos problemas, y deberían proporcionarse servicios
apropiados de rehabilitación. Los gobiernos también deberían prohibir la
producción y el comercio de material pornográfico infantil.
Los gobiernos y las comunidades deberían adoptar con carácter urgente
medidas para poner fin a la practica de la mutilación genital de la mujer
y proteger a las mujeres y niñas contra todas las practicas peligrosas
de esa índole. Las medidas encaminadas a eliminar esa practica deberían
incluir programas eficaces de divulgación en la comunidad, en los que
participen los dirigentes religiosos y locales, y que incluyan educación y orientación acerca de sus efectos sobre la salud de las niñas y mujeres, así
como tratamiento y la rehabilitación apropiados para las que hayan sufrido
una mutilación. Los servicios deberían incluir la orientación de las mujeres
y los hombres con miras a desalentar dicha práctica.
Hasta ahora los servicios de salud reproductiva existentes han descuidado
en gran parte las necesidades en esta esfera de los adolescentes como grupo.
La respuesta de las sociedades a las crecientes necesidades de salud reproductiva
de los adolescentes debería basarse en información que ayude a
estos a alcanzar el grado de madurez necesario para adoptar decisiones en
forma responsable. En particular, deberían facilitarse a los adolescentes información
y servicios que les ayudaran a comprender su sexualidad y a protegerse
contra los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión
sexual y el riesgo subsiguiente de infecundidad. Ello debería combinarse
con la educación de los hombres jóvenes para que respeten la libre determinación
de las mujeres y compartan con ellas la responsabilidad en lo tocante
a la sexualidad y la procreación. Esta actividad es especialmente importante
para la salud de las jóvenes y de sus hijos, para la libre determinación
de las mujeres y, en muchos países, para los esfuerzos encaminados a reducir
el impulso del crecimiento demográfico. La maternidad a edad muy temprana
entran a un riesgo de muerte materna muy superior a la media, y los
hijos de madres jóvenes tienen niveles mas elevados de morbilidad y mortalidad.
El embarazo a edad temprana sigue siendo un impedimento para mejorar
la condición educativa, económica y social de la mujer en todas partes
del mundo. Sobre todo en el caso de las jóvenes, el matrimonio y la maternidad
a edad temprana limitan en alto grado las oportunidades de educación
y empleo, y es probable que produzcan efectos negativos a largo plazo
sobre la calidad de la vida de ellas mismas y de sus hijos.
Las escasas oportunidades educacionales y económicas y la explotación
sexual son factores importantes en los elevados niveles de embarazos entre las adolescentes. Tanto en los países desarrollados como en los países
en desarrollo, las adolescentes de bajos ingresos a las que aparentemente
se ofrecen pocas oportunidades en la vida tienen escasos alicientes para
evitar el embarazo y la maternidad.
En muchas sociedades, los adolescentes se ven sometidos a presiones
para tener relaciones sexuales. Las jóvenes, en particular las adolescentes
de familias de bajos ingresos, son especialmente vulnerables. Los adolescentes
sexualmente activos de ambos sexos se exponen a un riesgo cada
vez mayor de contraer y propagar enfermedades de transmisión sexual,
en particular el VIH/SIDA, y suelen estar mal informados sobre la forma
de protegerse. Se ha demostrado que los programas para adolescentes tienen
una eficacia máxima cuando consiguen su plena participación en la
definición de sus necesidades en materia de salud sexual y reproductiva y
en la elaboración de programas que respondan a esas necesidades.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Abordar las cuestiones relativas a la salud sexual y reproductiva
en la adolescencia, en particular los embarazos no deseados, el
aborto en malas condiciones20 y las enfermedades de transmisión
sexual, incluido el VIH/SIDA, mediante el fomento de una
conducta reproductiva y sexual responsable y sana, inclusive la
abstinencia voluntaria y la prestación de servicios apropiados,
orientación y asesoramiento claramente apropiados para ese
grupo de edad;
b) Reducir sustancialmente todos los embarazos de adolescentes.
MEDIDAS
Reconociendo los derechos y responsabilidades de los padres y otras
personas legalmente responsables de los adolescentes de dar a estos, de
una manera coherente con la capacidad en evolución de los adolescentes, orientación y guía apropiadas en cuestiones sexuales y reproductivas, los
países deben asegurar que los programas y las actitudes de los proveedores
de servicios de salud no limiten el acceso de los adolescentes a los servicios
apropiados y a la información que necesiten, incluso información sobre
enfermedades de transmisión sexual y sobre abusos sexuales. Al hacerlo,
y con el fin de hacer frente, entre otras cosas, a los abusos sexuales, esos
servicios deben salvaguardar los derechos de los adolescentes a la intimidad,
la confidencialidad, el respeto y el consentimiento basado en una información
correcta, y respetar los valores culturales y las creencias religiosas.
En este contexto, los países deberían eliminar, cuando correspondiera,
los obstáculos jurídicos, normativos y sociales que impiden el suministro
de información y servicios de salud reproductiva a los adolescentes.
Los países, con la asistencia de la comunidad internacional, deberían
proteger y promover los derechos de los adolescentes a la educación, la información
y la asistencia en materia de la salud reproductiva, y reducir
considerablemente el numero de embarazos entre las adolescentes.
Se exhorta a los gobiernos a que, en colaboración con las organizaciones
no gubernamentales, atiendan las necesidades especiales de los adolescentes
y establezcan programas apropiados para responder a ellas. Esos
programas deben incluir mecanismos de apoyo para la enseñanza y orientación
de los adolescentes en las esferas de las relaciones y la igualdad entre
los sexos, la violencia contra los adolescentes, la conducta sexual responsable,
la planificación responsable de la familia, la vida familiar, la salud
reproductiva, las enfermedades de transmisión sexual, la infección
por el VIH y la prevención del SIDA. Deberían establecerse programas para
la prevención y el tratamiento de los casos de abuso sexual y de incesto,
así como otros servicios de salud reproductiva. Esos programas deberían
facilitar información a los adolescentes y hacer un esfuerzo consciente
para consolidar valores sociales y culturales positivos. Los adolescentes
sexualmente activos requerirán información, orientación y servicios especiales
en materia de planificación de la familia, y las adolescentes que queden embarazadas necesitaran apoyo especial de sus familias y de la comunidad
durante el embarazo y para el cuidado de sus hijos. Los adolescentes
deben participar plenamente en la planificación, la prestación y la
evaluación de la información y los servicios, teniendo debidamente en
cuenta la orientación y las responsabilidades de los padres.
Los programas deberían llegar y capacitar a todas las personas que estén
en condiciones de dar orientación a los adolescentes en relación con
un comportamiento sexual y reproductivo responsable, en particular los
padres y las familias, así como las comunidades, las instituciones religiosas,
las escuelas, los medios de información, y los grupos de la misma edad
e intereses. Los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales deberían
promover programas encaminados a instruir a los padres a fin de mejorar
la interacción de estos con sus hijos y permitirles cumplir mejor sus
deberes educativos en apoyo del proceso de maduración de sus hijos, sobre
todo en las esferas de la conducta sexual y la salud reproductiva.