Los datos validos, fiables, oportunos, pertinentes desde el punto de vista
cultural y comparables en el plano internacional son la base para desarrollar,
ejecutar, supervisar y evaluar políticas y programas. Aunque ha
mejorado mucho la disponibilidad de datos sobre población y cuestiones
del desarrollo conexas, gracias a los progresos metodológicos y tecnológicos
de los dos últimos decenios en materia de reunión y análisis de datos,
todavía quedan muchas lagunas en lo que respecta a la calidad y el alcance
de la información básica, incluidos datos esenciales sobre natalidad y
mortalidad, así como con respecto a la continuidad de las series de datos
a lo largo del tiempo. La información desglosada por sexos y etnias, que es
necesaria para mejorar y supervisar la sensibilización de las políticas y
programas de desarrollo a este respecto, todavía es insuficiente en muchos
aspectos. La medición de las migraciones, especialmente a nivel regional
e internacional, figura también entre los sectores menos validos y de cobertura
mas deficiente. Como cuestión de principio, los individuos, las organizaciones
y los países en desarrollo deberían tener acceso, libre de costo,
a los datos y conclusiones obtenidos mediante investigaciones efectuadas
en sus propios países, incluidos los que están en manos de otros países
y organismos internacionales.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Establecer una base fáctica para comprender y prever las relaciones
mutuas entre las variables demográficas y socioeconómicas,
incluidas las ambientales, y para mejorar la formulación,
ejecución, supervisión y evaluación de los programas;
b) Reforzar la capacidad de los países para obtener información
nueva y hacer frente a las necesidades de reunión, análisis y difusión
de datos básicos, prestando especial atención a la información
clasificada por edades, sexos, etnias y diferentes unidades
geográficas, a fin de utilizar las conclusiones para la formulación,
ejecución, supervisión y evaluación de estrategias generales
de desarrollo sostenible y fomentar la cooperación internacional,
incluida la cooperación a nivel regional y subregional;
c) Lograr que se reconozca en el plano político y se comprenda la
necesidad de reunir periódicamente datos y de analizar, difundir
y utilizar plenamente esos datos.
MEDIDAS
Los gobiernos de todos los países, en particular los países en desarrollo,
llegado el caso mediante la cooperación bilateral y con ayuda de las organizaciones
internacionales y, si es necesario, por medio de la cooperación
interregional, regional y subregional, deberían consolidar su capacidad
nacional para realizar programas sostenidos y amplios de reunión, análisis,
difusión y utilización de datos sobre población y desarrollo. Debería
prestarse especial atención a la vigilancia de las tendencias demográficas
y la preparación de proyecciones demográficas y a la supervisión de los
avances en el logro de los objetivos relativos a salud, educación, igualdad
entre los sexos y equidad étnica y social, y a la disponibilidad de servicios
y la calidad de la atención prestada, como se afirma en el presente
Programa de Acción.
En los programas de reunión, tratamiento, análisis y oportuna difusión
y utilización de los datos demográficos y datos conexos sobre el desarrollo
se deberían prever un desglose, incluido el desglose por sexos, una
forma de tratar los datos y de presentarlos, que sea compatible con la necesidades
de una ejecución eficaz de los programas de población y desarrollo.
Debería promoverse la interacción entre los usuarios de los datos y los
proveedores a fin de que estos puedan satisfacer mejor las necesidades de los usuarios. En las investigaciones se deberían tener en cuenta las normas
jurídicas y éticas y deberían realizarse en consulta y en colaboración
con las comunidades e instituciones locales y con la participación activa
de estas, y los resultados deberían ponerse a disposición y en conocimiento
de los responsables políticos, las autoridades, los planificadores y los directores
de programas para que los utilizaran oportunamente. Todos los
programas de investigación y de reunión de datos se deberían poder comparar.
Todos los países deberían crear y mantener bases de datos cualitativos
y cuantitativos fiables, que permitieran determinar los vínculos entre
cuestiones relativas a la población, la educación, la salud, la pobreza, el
bienestar de la familia, el medio ambiente y el desarrollo y que facilitaran
información desglosada a los niveles apropiados y deseados, a fin de satisfacer
las necesidades de la investigación y también las del desarrollo, ejecución,
supervisión y evaluación de políticas y programas. Se debería
prestar especial atención a la evaluación y medición de la calidad y la disponibilidad
de los servicios prestados mediante la elaboración de indicadores
apropiados.
Deberían crearse o reforzarse redes de información demográfica y socioeconómica
y de otros datos pertinentes, siempre que fuera apropiado,
a nivel nacional, regional y mundial, a fin de facilitar la supervisión de
la ejecución de programas de acción y actividades en materia de población,
medio ambiente y desarrollo a nivel nacional, regional y mundial.
En todas las actividades de reunión y análisis de datos debería prestarse
la debida consideración al desglose por sexos, mejorando así los conocimientos
sobre la situación y el papel de los sexos en los procesos sociales y
demográficos. En especial, y a fin de dar una visión mas exacta de la contribución
actual y potencial de la mujer al desarrollo económico, al reunir
datos debería definirse con mayor precisión el carácter de la condición social
y laboral de la mujer de manera que sirviera de base de las decisiones sobre políticas y programas encaminados a aumentar los ingresos de la
mujer. Tales datos deberían referirse, entre otras cosas, a las actividades
económicas no remuneradas de la mujer en la familia y en el sector no estructurado
de la economía.
Deberían prepararse y ejecutarse programas de capacitación en estadística,
demografía y población y estudios sobre el desarrollo a nivel nacional
y regional, sobre todo en los países en desarrollo, con un mayor apoyo
técnico y financiero basado en la cooperación internacional y mayores
recursos nacionales.
Todos los países, con apoyo de las organizaciones competentes, deberían
potenciar la reunión y el análisis de datos demográficos, incluidos datos
sobre las migraciones internacionales, a fin de comprender mejor ese
fenómeno y contribuir así a la formulación de políticas nacionales e internacionales
sobre la migración internacional.
La investigación, y en especial la investigación biomédica, ha contribuido
de forma decisiva a que un numero de personas cada vez mayor tenga
acceso a una gama mas amplia de métodos modernos, seguros y eficaces
de regulación de la fecundidad. No obstante, no todas las personas encuentran
un método de planificación de la familia que les convenga y la
gama de opciones de que disponen los hombres es mas limitada que la de
las mujeres. La incidencia cada vez mayor de las enfermedades de transmisión
sexual, como el VIH/SIDA, exige inversiones considerablemente mayores
en nuevos métodos de prevención, diagnostico y tratamiento. A pesar
de que se han reducido enormemente los fondos destinados a la investigación
sobre la salud reproductiva, las perspectivas de desarrollo y difusión
de nuevos métodos y productos anticonceptivos y de regulación de la
fecundidad son prometedoras. Con una mayor colaboración y coordinación de las actividades a nivel internacional se obtendrá una mejor relación
costo–eficacia, aunque es necesario un incremento importante del
apoyo de los gobiernos y de la industria para que diversos métodos nuevos,
seguros y asequibles den resultado, en especial métodos de barrera. Esas
investigaciones deberían inspirarse en todas las etapas en las perspectivas
de ambos sexos, en particular las de la mujer, y las necesidades de los
usuarios, y deberían realizarse respetando estrictamente las normas jurídicas,éticas, medicas y científicas de investigación biomédica internacionalmente
aceptadas.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Contribuir a la comprensión de los factores que influyen en la
salud reproductiva de todas las personas, incluida la salud sexual,
y ampliar las opciones en materia de reproducción;
b) Velar por la seguridad, calidad y salubridad iniciales y constantes
de los métodos de regulación de la fecundidad;
c) Para que todas las personas tengan la oportunidad de conseguir
y conservar una buena salud reproductiva y sexual, la comunidad
internacional debería movilizar toda la gama de investigaciones
básicas biomédicas, sociales y sobre comportamientos y
programas en materia de salud reproductiva y sexualidad.
MEDIDAS
Los gobiernos, con la ayuda de la comunidad internacional y de los organismos
donantes, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales
y las universidades, deberían aumentar el apoyo a la investigación,
básica y aplicada, biomédica, tecnológica, clínica, epidemiológica y social
para reforzar los servicios de salud reproductiva, inclusive el mejoramiento
de los métodos actuales y el desarrollo de nuevos métodos de regulación
de la fecundidad que respondan a las necesidades de los usuarios y sean
aceptables, fáciles de utilizar, seguros, exentos de efectos secundarios a largo y a corto plazo y de efectos de segunda generación, eficaces, asequibles,
adecuados para diferentes grupos de edad y grupos culturales y para
las diferentes fases del ciclo reproductivo. El ensayo y la introducción de
todas las tecnologías nuevas debería ser objeto de una supervisión constante
para evitar los posibles abusos. Concretamente, es preciso prestar
mas atención a los métodos de barrera, tanto para el hombre como para la
mujer, para el control de la fecundidad y la prevención de las enfermedades
de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, así como los microbicidas
y virucidas, impidan o no el embarazo.
Se necesitan con urgencia investigaciones sobre la sexualidad y los papeles
de cada sexo y las relaciones entre ellos en diferentes contextos culturales,
insistiendo en los aspectos siguientes: el abuso sexual; la discriminación
y la violencia contra la mujer; la mutilación genital, si se practica;
el comportamiento y las costumbres sexuales; las actitudes del varón
respecto de la sexualidad y la procreación, la fecundidad, la familia
y los papeles de cada sexo; los comportamientos de riesgo frente a las enfermedades
de transmisión sexual y los embarazos no deseados; las necesidades
manifiestas de hombres y mujeres en cuanto a métodos de regulación
de la fecundidad y servicios de salud sexual; y las razones a que
obedece la no utilización o la utilización ineficaz de los servicios y tecnologías
existentes.
También debería darse gran prioridad al desarrollo de nuevos métodos
de regulación de la fecundidad para varones. Deberían realizarse investigaciones
especiales sobre los factores que inhiben la participación del
hombre, a fin de promover su participación y su responsabilidad en la planificación
de la familia. En las investigaciones sobre la salud sexual y reproductiva
debería prestarse especial atención a las necesidades de los
adolescentes, con el fin de formular políticas y programas adecuados para
responder a sus necesidades de salud. Debería darse especial prioridad a
las investigaciones sobre las enfermedades de transmisión sexual, inclusive
el VIH/SIDA, y a las investigaciones sobre la infertilidad.
Para acelerar la disponibilidad de métodos nuevos y mejores de regulación
de la fecundidad debe promoverse la participación de la industria,
incluida la de los países en desarrollo y la de los países con economías en
transición. Es necesario un nuevo tipo de asociación entre los sectores publico
y privado, incluidos los grupos de mujeres y de consumidores, para
movilizar la experiencia y los recursos de la industria y proteger al mismo
tiempo el interés publico. Los organismos nacionales de control de medicamentos
y dispositivos deberían participar activamente en todas las fases
del proceso de desarrollo para garantizar que se respeten todas las normas
jurídicas y éticas. Los países desarrollados deberían ayudar a los programas
de investigación en los países en desarrollo y los países con economías
en transición, aportando sus conocimientos, su experiencia y sus conocimientos
técnicos, y promover la transferencia de tecnologías apropiadas
a esos dos grupos de países. La comunidad internacional debería facilitar
la creación de una capacidad de fabricación de productos anticonceptivos
en los países en desarrollo, particularmente los menos adelantados,
y en los países con economías en transición.
Todas las investigaciones sobre productos de regulación de la fecundidad
y de salud sexual y reproductiva deben realizarse teniendo plenamente
en cuenta las normas éticas y técnicas aceptadas y las condiciones culturales
de la investigación biomédica. Es preciso prestar especial atención
a la supervisión permanente de la seguridad de los anticonceptivos y de
sus efectos secundarios. En todas las fases del proceso de investigación y
desarrollo deben tenerse en cuenta los puntos de vista de los usuarios, en
particular los de las mujeres y los de las organizaciones femeninas.
Puesto que el aborto en malas condiciones20 es una importante amenaza
para la salud y la vida de las mujeres, deberían promoverse investigaciones
para comprender y tener mejor en cuenta los factores determinantes
y las consecuencias del aborto provocado, inclusive sus efectos sobre
la fecundidad ulterior, la salud reproductiva y mental y las practicas anticonceptivas, así como investigaciones sobre el tratamiento de las complicaciones
de los abortos y el cuidado después de los abortos.
Debería estimularse la investigación sobre los métodos de regulación
de la fecundidad naturales, y buscar procedimientos mas eficaces para determinar
el momento de la ovulación durante el ciclo menstrual y después
del parto.
En los últimos decenios la formulación, ejecución, supervisión y evaluación
de políticas, programas y actividades en materia de población se han beneficiado
de los resultados de las investigaciones económicas y sociales, que
han puesto de manifiesto que los cambios demográficos se deben a complejas
interacciones de factores sociales, económicos y ambientales, sobre los
que a su vez influyen. No obstante, todavía no se comprenden bien algunos
aspectos de esa interacción y, especialmente en el caso de los países en desarrollo,
no se tienen conocimientos respecto de una serie de políticas demográficas
y de desarrollo, particularmente en lo que se refiere a las practicas
locales. Es evidente que se necesitan investigaciones económicas y sociales
para que en los programas se tengan en cuenta los puntos de vista de los beneficiarios
a quienes van destinados, especialmente las mujeres, los jóvenes
y otros grupos en situación de desventaja, y respondan a las necesidades especificas
de esos grupos y de las comunidades. Se precisan investigaciones sobre
las interrelaciones de los factores económicos mundiales o regionales y
de los procesos demográficos nacionales. Solo es posible mejorar la calidad
de los servicios cuando la calidad ha sido definida tanto por los usuarios como
por los proveedores de servicios y cuando las mujeres participan activamente
en la adopción de decisiones y en la prestación de los servicios.
OBJETIVOS
Los objetivos son:
a) Promover investigaciones socioculturales y económicas que sirvan
de ayuda a la hora de diseñar programas, actividades y servicios
para mejorar la calidad de vida y satisfacer las necesidades
de individuos, familias y comunidades, en particular todos
los grupos insuficientemente atendidos;
b) Promover la utilización de los resultados de la investigación para
mejorar la formulación de las políticas y la ejecución, supervisión
y evaluación de programas y proyectos que mejoren el
bienestar de las personas, las familias y los necesitados y para
aumentar su calidad, eficiencia y su atención a las necesidades
de los destinatarios e incrementar la capacidad nacional e internacional
para efectuar esas investigaciones;
c) Comprender que el comportamiento sexual y reproductivo se da
en diversos contextos socioculturales, y comprender la importancia
del contexto para el diseño y ejecución de programas de
servicios.
MEDIDAS
Los gobiernos, los organismos de financiación y las organizaciones de
investigación deben alentar y promover investigaciones socioculturales y
económicas sobre las políticas y programas de población y desarrollo pertinentes,
incluidas las practicas locales, especialmente en lo que respecta
a las relaciones entre población, alivio de la pobreza, medio ambiente, crecimiento
económico sostenido y desarrollo sostenible.
En los programas y estrategias de población y desarrollo deberían incluirse
investigaciones socioculturales y económicas, a fin de orientar a
los directores de programas sobre los medios de llegar a sus destinatarios
menos atendidos y de responder a sus necesidades. A tal fin, los programas
deberían prever investigaciones sobre operaciones, investigaciones
sobre evaluación y otras investigaciones aplicadas en materia de ciencias
sociales. Estas investigaciones deberían realizarse en un régimen de participación.
Deberían establecerse mecanismos para asegurar que los resultados de la investigación se incorporaran al proceso de adopción de decisiones.
Tanto a nivel nacional como internacional deberían realizarse investigaciones
orientadas a la formulación de políticas sobre las zonas especialmente
amenazadas por la presión demográfica, la pobreza, el consumo excesivo,
la destrucción de los ecosistemas y la degradación de los recursos,
prestando especial atención a las interacciones de esos factores. También
deberían realizarse investigaciones sobre el desarrollo y mejoramiento de
los métodos de producción sostenible de alimentos y los sistemas agrícolas
y ganaderos en los países desarrollados y en desarrollo.
Se insta a los gobiernos, las organizaciones intergubernamentales, las
organizaciones no gubernamentales interesadas, los organismos de financiación
y las organizaciones de investigación a que den prioridad a las investigaciones
sobre los vínculos entre el papel y la condición jurídica y social
de la mujer y los procesos demográficos y de desarrollo. Entre los aspectos
vitales de la investigación figuran la evolución de las estructuras familiares;
el bienestar de la familia; las interacciones entre los distintos papeles
del hombre y de la mujer, incluido su empleo del tiempo, el acceso al
poder y a la adopción de decisiones y el control de los recursos; las normas,
leyes, valores y creencias conexas; y las consecuencias económicas y demográficas
de la desigualdad entre los sexos. Las mujeres deberían participar
en todas las fases de las investigaciones sobre la igualdad entre los sexos y
debería procurarse contratar y formar a mas investigadoras.
En vista de la naturaleza cambiante y del grado de movilidad espacial
de la población, urge realizar investigaciones para comprender mejor las
causas y las consecuencias de la migración y de la movilidad, interna o internacional.
Para que esas investigaciones tengan una sólida base es preciso
tratar de mejorar la calidad, oportunidad y accesibilidad a los datos
sobre los niveles, las tendencias y las políticas internas e internacionales
de migración.
En vista de que sigue habiendo importantes diferencias entre las tasas
de mortalidad y de morbilidad de subgrupos de la población de los
países, es urgente intensificar la labor de investigación sobre los factores
determinantes de esas diferencias, a fin de elaborar políticas y programas
mas eficaces para reducirlas. De especial importancia son las
causas de las diferencias, inclusive las diferencias en función del sexo,
en cuanto a mortalidad y morbilidad, particularmente en el caso de los
jóvenes y de las personas de edad. Debería prestarse mas atención a la
importancia relativa de diversos factores socioeconómicos y ambientales
para determinar las diferencias de mortalidad por regiones o grupos
socioeconómicos y étnicos. También es preciso seguir investigando las
causas y tendencias de la morbilidad y mortalidad materna, perinatal
e infantil.